El primer partido de mi vida

EXTRA, Reportajes  /   /  Por Xavi Vegas  /  1720 views


Año tras año vemos como el número de jugadores desciende más y más. El balonmano pierde adeptos. Aunque hayan historias que motiven a seguir creyendo en nuestro deporte. Conocí a Ángel Fosalba hará un tiempo. Un buenachón que, aún no sabiendo mucho sobre handball, su entrega y dedicación suplían cualquier carencia. La historia de Ángel con el balonmano siguió su curso, esta vez entrenando a benjamines y alevines. Tenía un trato especial con los más menudos, esa paciencia que quizás a otros nos falta. Una especie de don con el que tratar e inculcar valores. El pasado sábado este intrépido “coach” se convirtió en uno de los hombres más felices del mundo.

Ángel junto a unas chicas de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) disputaban su primer partido oficial en toda su historia. Un equipo que se creó a mediados del 2015 y disputó el torneo del mismo pueblo a finales de julio. Lo curioso de este caso es que, obviamente, no es lo mismo empezar siendo benjamín o alevín que cadete. Los equipos rivales ya están formados y mientras estas chicas intentan aprender las reglas y los movimientos básicos, las jugadoras contrarias compiten a otro nivel. Yo recuerdo mi primer partido, siendo pre-benjamín con 6 años. Fue en Vallirana (Barcelona), en la pista de un colegio. Me acuerdo perfectamente cuando un jugador de mi equipo, Aitor, se equivocó de portería y anotó un gol en propia puerta.


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Quizás esa sensación de jugar un partido por primera vez es algo que pocos recordamos o que tenemos algo difuminado pero estas chicas son conscientes de lo que supone. Como descubrir el sabor amargo de un limón o el dulzor de un trozo de pastel. Cuando sientes algo por primera vez: esos nervios en el estómago, ese miedo a fallar, ese primer gol…

Juegan sin derechos deportivos, pero no les importa. Tampoco el resultado. Al acabar su encuentro contra el Tárrega las jugadoras preguntaban al entrenador que cuándo sería el siguiente partido y en sus ojos se podía ver ese deseo de aprender, de competir y de pasárselo bien. El primer partido no arranca un sábado. Para Ángel, el primer partido empezó el primer día de entrenamiento. Es complicado, y más a estas edades, poder formar un equipo de chicas cadetes sin que tengan implicación directa con el balonmano. Martes tras martes y jueves tras jueves en la pista del colegio La Roureda se podía ver a Ángel con sus chicas. No eran las mejores condiciones: hacía frío, la pista resbalaba mucho, las pelotas estaban desgastadas… pero poco les importaba a ellas.

Tuve la suerte de poder ver algún que otro partido de este flamante nuevo equipo. Algunas con más cara de agobio que de satisfacción pero todas ellas, al finalizar los partidos, siempre tenían ganas de volver a jugar. Por eso, por gente como Ángel, que busca a jugadoras de debajo las piedras para formar su equipo le doy gracias públicamente. Perdieron su primer partido 58 a 4. Pero todas ellas ganaron una sensación que no se paga con dinero. Ganó el balonmano. Ganamos todos, porque gracias a estas chicas, el handball sigue vivo.

Xavi Vegas | @xavivegas9

Foto: CHSES.net



Xavi Vegas
Sobre el Autor

Periodista. Con ganas de contar historias. Todo aquello que no trasciende no deja de ser interesante, tan solo se le tiene que dar el punto de vista adecuado.

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