Jordi Ribera Romans es un nombre más que conocido en el Handball sudamericano. Es que el entrenador español, después de casi 20 años dirigiendo en la Liga Asobal tuvo la oportunidad de pegar el salto a nivel selecciones. Su primera experiencia lo tuvo en el banco del seleccionado Argentino entre el 2004 y el 2005. Con un estilo marcado y una clara pasión por el deporte, forjó su nombre del otro lado del atlántico, lo suficiente para que en 2005 lo llamaran desde Brasil con la intención de contar con su trabajo. Objetivo logrado al clasificar al torneo más importante de todos, los Juegos Olímpicos, en este caso los de Pekín 2008. Con un fugaz paso por el Ademar de León (2007-2011) dónde consiguió una Copa Asobal, y sumado a su trabajo en las inferiores de España, Jordi recibió un llamado especial.

Es que desde Brasil lo buscaban de nuevo. “Si me han llamado para una segunda etapa es porque están contentos con lo que hicimos la primera vez” comenta en una entrevista para abc.es. Los que lo conocen y trabajan con él hablan de algo más que de un seleccionador. Él tiene un proyecto, un trabajo en las bases que es clave para pensar a futuro, sobre todo en el objetivo principal de los cariocas, Río de Janeiro 2016. “El trabajo que Jordi está haciendo no sólo con la Selección Adulta sino también con los Juniors y con los Juveniles fue la clave de la evolución” responde Diogo Hubner en una entrevista con Santiago Peñaloza. El referente de la verdeamarela entiende sobre esfuerzos y está de acuerdo con las declaraciones del español, quien dijo que Brasil tiene selección mayor hasta 2024. “Tengo certeza que el futuro del handball brasileño está en buenas manos” cierra y afirma una idea comunitaria en el país sudamericano. Jordi está trabajando mucho, y eso sin dudas trae sus frutos.

En el 2013 por ejemplo llevó a cabo varios campus en los cuales se encontraban juveniles con proyección, jugadores ya en formación y hasta chicos invitados desde colegios. Los resultados no iban a esperar y tienen su broche con el Oro conseguido en los juegos Panamericanos de Toronto 2015. Un primer puesto ganado a puro juego y esfuerzo, que dio a conocer algunos de los jugadores “futuro” que logró reclutar Ribera. Incluso a inicios de este año, durante el mundial de Qatar se pudieron ver muy buenos resultados clasificando a los octavos de final.

A pesar de todo, la liga local brasileña no está atravesando un buen momento, quizás en etapa de renovación. Mientras tanto Jordi aclara que para él, el handball es 24 horas por día, pero que “Lo único que echo de menos es el día a día, entrenar”. Tuvo que rechazar varias ofertas provenientes de España, ya que desde la Confederación Brasileña lo quieren en trabajo pleno con ellos. A menos de un año de la mayor cita mundial del deporte, Jordi Ribera encara una de sus pruebas más difíciles hasta el momento. Miles de horas de trabajo, viajes, investigaciones, decisiones y sobre todo mucho Handball. De algo pueden estar seguros en Brasil, a la cabeza de su selección, con el proyecto como bandera, tienen a un enfermo del balonmano.

Por Agustín Bulfón .

Xavi Vegas
Sobre el Autor

Periodista. Con ganas de contar historias. Todo aquello que no trasciende no deja de ser interesante, tan solo se le tiene que dar el punto de vista adecuado.

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