La Garra, empató en el único encuentro que pudo disputar del Cuatro Naciones en Brasilia, que no se desarrolló del modo programado por las condiciones climáticas. El objetivo era acumular roce antes del difícil Mundial de Dinamarca, así que se han organizado un par de encuentros amistosos una vez llegadas al continente europeo.

La invitación al Cuatro Naciones significa dos cosas para Argentina: en primer lugar la posibilidad de disputar encuentros con un alto nivel competitivo que le permita crecer y por otro el reconocimiento como equipo, o sea un visto bueno del exterior a la mejora del rendimiento. Si bien el balonmano es un deporte escolar en Argentina y uno de los más practicados entre mujeres, el nivel competitivo fue históricamente bajo hasta los últimos años. El crecimiento de la selección a nivel internacional fue algo muy gradual y estas invitaciones son gestos que demuestran que las posibilidades aumentaron.

Para La Garra fue un año muy largo, con muchas competencias pero con un objetivo claro: clasificar a Rio. Si bien Dinamarca también generó expectativas el sorteo del grupo frustró algunas ilusiones. Argentina quedó en grupo C junto con Brasil, Francia, Alemania (que fue invitada), Corea y Congo, que parecen a primera vista los más accesibles. Muchos torneos en el 2015 marcaron un ritmo al que tal vez no estaban acostumbradas, pero que generó muchas instancias de crecimiento para el grupo. “Hay mucha fatiga residual y es una de las cosas que más que tenemos que atender. Eso es lo que buscamos en el cuadrangular también, la ausencia de cargas físicas en este momento. Más que nada enfocarnos en todo lo que es el trabajo preparativo y de regeneración.” Explicó Gastón Noguera el preparador físico refiriéndose a cómo llegan las jugadoras al mundial desde lo.

El camino de La Garra comenzó a principio de año en Hungría donde tuvo varios encuentros amistosos para trabajar la competencia ya que la preocupación de los equipos argentinos frente a los europeos generalmente es por el choque físico. Esta gira fue el primer paso con una evaluación positiva que eliminó las diferencias físicas como un problema. El esquema de Eduardo Peruchena implica mucho el recambio de las jugadoras en los partidos permitiendo poco desgaste. En relación a esto para el entrenador muchas cosas han cambiado: “Esas torres que antes metía por ahí Rusia u otras potencias, se redujo. Porque la velocidad de juego hoy no te lo permite y la realidad es que la velocidad de juego requiere de jugadoras más dúctiles, que puedan contraatacar, que puedan replegar rápido que puedan jugar más de un puesto. Entonces notamos que esas jugadoras distintas en lo que es talla y fortaleza física no son tantas y eso nos favorece. Que el juego haya mutado a algo más rápido nos favorece porque nosotros tenemos que encontrar en la velocidad un aliado.

Hoy Argentina en Dinamarca debe apostar al juego colectivo, reforzar el 6-0 defensivo, trabajarlo con más profundidad para evitar los lanzamientos externos característicos de las potencias europeas y apostar al desarrollo de un juego colectivo pero sobretodo dinámico y veloz. Pero la problemática más fuerte que debe solucionar es el tema anímico que se evidenció en Toronto. Para eso “Raqui” Peruchena comenzó a trabajar desde comienzos del 2015 con Laura Spaccarotella, una psicóloga deportiva, que luego del Panamericano empezó a intervenir directamente en el grupo.


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