Texto de Eloy Madorral publicado el 3 de Noviembre del 2014 en LaRioja.com con el título original “Nocilla y Balonmano”.


Hoy recuperamos un texto digno de los mejores y más fanáticos del balonmano. Él es periodista y trabaja en LaRioja.com. Un seguidor fiel del Naturhouse. A continuación os dejamos el artículo “Nocilla y balonmano”:



Así, directo. Como un ‘zas’ en toda la cara. Sin anestesia. Papá, ¿por qué balonmano?, me pregunta mi hijo Martín (5 años) al finalizar un entrenamiento. Deporte que el que firma estas líneas le sugirió probar (nunca imponer) para ver si le gusta. Con el mayor, Sergio (9 años), ya lo intenté sin éxito.

Y con las mismas me encuentro el viernes, a las seis y media de la tarde, caminando hacia casa con Martín. Hace fresco, el pequeño devora un bocadillo de Nocilla y sigue preguntando ¿por qué? ¿por qué balonmano? Tomo aire, cruzo los dedos y me lanzo. ¡Esto sí que es tirarse al vacío! y no lo de Félix Baumgartner. Aquí no hay equipo de apoyo de Red Bull dispuesto a socorrerme en caso de catástrofe.

Comienzo describiendo los beneficios del deporte en general y cómo mejora el estado físico y mental del que lo practica. Vamos, tirando de manual. No sirve. La mirada de mi hijo es reveladora: ¿Qué me estás contando papá? Afino un poco más la explicación y acudo a las bases de los deportes de equipo y sus provechos: socializar, integrar en un colectivo, desinhibir al sujeto… Y apoyo mi razonamiento con una sutil cortina de humo: “¿Quieres un batido de fresa?”

Superada la mitad del camino de regreso a casa me siento Napoleón, reconozco en mí trazos de un gran estratega. Mi maniobra ha surtido efecto y ahora el tema de conversación es la vaquita dibujada en el batido. De pronto, sin previo aviso, una saeta atraviesa mi cuerpo y me parte en dos: “Pero hay más deportes de grupo, ¿por qué balonmano?”

Desarmado, a punto de ser vencido por la implacable curiosidad de un niño de cinco años, acorralado, busco una salida. Y doy rienda suelta a mis pensamientos sin un excesivo control. Hablo por la boca, pero las palabras salen directas desde el corazón. “Balonmano porque papá jugó con esos mismo colores cuando era pequeño; porque la mayoría de mis mejores amigos los conocí jugando a balonmano; porque me ha servido para forjar mi carácter y mi forma de entender la vida; porque jugando a balonmano aprendí y comprendí conceptos como compromiso, esfuerzo, recompensa o justicia; porque no he encontrado satisfacción mayor que dar un pase de gol a un compañero; porque mientras vivía pensando en el balonmano no pensaba en otras cosas mucho peores; porque es un deporte completo que mezcla poderío físico y destreza mental; porque …

“Papá, abre la puerta que yo no tengo llaves”. Esta frase me devuelve a la realidad. Entramos en el ascensor y Martín me alegra el día. “Pues a mí me gusta el balonmano papá”, dice mientras me coge la mano.

Y los dos, manchados de Nocilla, entramos en casa.



Texto de Eloy Madorral publicado el 3 de Noviembre del 2014 en LaRioja.com con el título original “Nocilla y Balonmano”.



Xavi Vegas
Sobre el Autor

Periodista. Con ganas de contar historias. Todo aquello que no trasciende no deja de ser interesante, tan solo se le tiene que dar el punto de vista adecuado.

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1 Comentario
 
  1. Noemí 08/11/2015 at 6:17 PM Responder

    Si yo hubiera jugado al balonmano desde los 9 años no estaría donde estoy….

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