Hace unas semanas hablamos sobre la 5a edición del torneo David Barrufet. En aquel artículo hablábamos sobre cómo ayudar a los presos a volver a reinsertase en la sociedad. Sin embargo, la historia de dicho torneo es reciente. El balonmano en la cárcel se practica desde hace tiempo. Un acuerdo entre la federación catalana y los centros penitenciarios consiguió que la federación llevara a monitores a realizar actividades relacionadas con el balonmano en diferentes centros.

Estos acuerdos finalizaron en el año 2009, y desde la fecha hasta ahora solo algunos centros han seguido promocionando la práctica de balonmano. Entre los más reconocidos están el centro penitenciario de Can Brians (Sant Esteve Sesrovires) y el de Quatre Camins (La Roca del Vallés) en los cuales los monitores Albert Falguera y Roger Estapé, respectivamente, siguen difundiendo dicho deporte.

En declaraciones para Valonmano, Albert Falguera nos comenta que en su centro penitenciario se entrena solo 2 veces por semana, y las sesiones son de 50 minutos. Tiene un grupo numeroso, pero nos cuenta que cuando tienen que salir fuera del centro para hacer una actividad (torneo, amistosos…) tienen muchos problemas, ya que la mayoría no pueden salir y tiene que llevarse a jugadores que habían hecho la actividad hace 2 o 3 años. Albert también nos cuenta que en Can Brians hacen diferentes actividades relacionadas con el balonmano. Con el club del pueblo, el Club Handbol Sant Esteve Sesrovires, organizan un torneo de invierno donde el primer equipo y el segundo equipo del pueblo se desplazan a la cárcel para disfrutar de una serie de partidos con ellos. La actividad se realiza dentro del centro penitenciario, por lo tanto puede haber una cantidad más elevada de presos que juegan al balonmano.


carcel solidari


También realizan el torneo David Barrufet, como hemos comentado con anterioridad. Juntamente con Quatre Camins una vez al año van a jugar al INEF de Barcelona, donde disputan una serie de partidos contra el equipo de balonmano de dicha universidad. Por último, en la localidad donde está situado el centro, Sant Esteve Sesrovires, en el torneo internacional de balonmano de dicho pueblo, el verano del 2015 se jugó un pequeño “torneo solidario” donde jugaban las prisiones de Quatre Camins y Can Brians contra un combinado del torneo, en el cual participaban entrenadores y árbitros.

El deporte en la cárcel ayuda a los presos a reinsertarse jugando en equipo. Obliga también a entender y respetar unas normas. En nuestro caso, en el balonmano, el hecho de que sea un deporte de mucho contacto condiciona que se respeten los golpes y los choques. Esta faena la realizan muy bien los monitores de la actividad que tienen una gran responsabilidad de echar una mano cuando pueda haber algunas discusiones. Sin embargo, normalmente la gente que juega a este deporte en un centro penitenciario ya sabe que va a divertirse y a pasar un buen rato durante su estancia.


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