Final de la Copa de Europa de 1.995. El extinto Elgorriaga Bidasoa pierde el partido de vuelta de la final en Zagreb por la mínima pero consigue proclamarse Campeón de Europa. En las filas de ambos conjuntos, varios de los mejores jugadores del momento. Final de la Copa de Europa de 2.015. FC Barcelona supera en una reñida final al MKB MVM Veszprem húngaro y se proclama Campeón de Europa, encumbrando a las numerosas estrellas que forman la alineación blaugrana.

Dos partidos al azar con dos décadas de diferencia y observando desde una perspectiva de espectador, parecen deportes totalmente diferentes. Si bien la esencia es la misma, como no podía ser de otra manera, muchos son los matices que difieren uno de otro. El balonmano, como lo vimos crecer, ha pasado a ser casi un antagonista del anterior. Una evolución de juego (para mejor) que no ha pasado desapercibido para nadie y a la que los jugadores se han tenido que adaptar, siguiendo la máxima de renovarse o morir.

De un balonmano más táctico, más pausado, más cerrado se ha pasado a un balonmano más físico, rápido, dinámico y elaborado. Balonmano donde los contraataques en primera oleada se contaban con las dos manos y el saque de centro era algo que ni se pensaba. Ahora es raro el partido en el que no hay una mano de contraataques directos por bando, además de las segundas oleadas y los saques rápidos de centro. Incluso a los porteros, ya no solo se les pide que paren, sino que sean rápidos y precisos en el saque. El ataque posicional, guiado por el central, una y otra vez, ha pasado a ser un juego abierto, libre a partir de un inicio simple que se va evolucionando con cada acción del balón, en detrimento de las acciones más pautadas y ensayadas de años anteriores. Y así, podemos encontrar mil y un matices que han hecho evolucionar a nuestro deporte en estas dos décadas.

Evolución de la que los jugadores han sido parte indispensable. Si antes, podríamos “estandarizar” a los jugadores según su posición en el campo y rara vez ocupaban más de una posición. Aquello era destinado a unos pocos, catalogados como universales. Los laterales eran jugadores altos y fuertes, cuya capacidad de lanzamiento era terrorífica. Los centrales, habilidosos e inteligentes, con una gran facilidad para leer y elaborar el juego. Los extremos, rápidos, con buena capacidad de finalización y por norma general, los pivotes eran los más grandes. Algún especialista defensivo, en contadas ocasiones, que físicamente era muy superior al resto de los jugadores, y comúnmente, muy duro.

El jugador moderno ha sufrido una evolución bárbara que le ha capacitado para adaptarse a cualquier posición de la primera línea, diluyendo un poco la especificidad para ganar polivalencia. Jugadores de dos metros y cien kilos, capaces de jugar en cualquier posición de primera línea y que no solo se caracterizan por su fuerte lanzamiento, sino que son capaces de dirigir al equipo, fintar con explosividad, correr el contraataque y defender en cualquier posición. Pivotes que son capaces de hacer del dinamismo, su mejor arma. Ahora se huye únicamente del pivote de más de dos metros y no es raro ver a pivotes más bajitos, corpulentos pero muy dinámicos en cualquier equipo. Los centrales son capaces de jugar en cualquier posición y los extremos, flechas para el contraataque, son capaces de jugar puntualmente en la 1ª línea o desdoblarse para ocupar su posición en el pivote. Especialistas defensivos, que ahora saben que hay vida más allá de la línea de medio campo y que, además de ser muy fuertes físicamente, también son rápidos y dominan el balón.

¿Qué pasará de aquí dos décadas más? ¿Seguiremos evolucionando hacia un deporte todavía más rápido y dinámico? ¿Es posible? ¿O por el contrario involucionaremos hacia un balonmano más metódico y elaborado, intentando romper el ritmo frenético al que nos tienen acostumbrados ahora todos los equipos? Por ahora mejor no pensar y dejarse llevar por este maravilloso juego, no vaya a ser que pestañeemos y nos perdamos otro gol.



Maikel Nuñez
Sobre el Autor

Catalán con alma de gallego. Entrenador del CH Sant Esteve Sesrovires. Conocedor del complicado mundo del balonmano base.

Artículos Relacionados

El We Share Handball Congress ha cerrado su segunda edición superando las expectativas: más de 300...

Elgoibar albergará el fin de semana del 1 hy 2 de junio de Copa de las 4 Naciones entre Catalunya,...

Jesús Luque, árbitro de 1ª Nacional de la RFEBM del colegio andaluz ha sido noticia por unos tweets...

1 Comentario
 
  1. Avatar
    BalonmanoComoEstiloDeVida 13/12/2015 at 12:12 PM Responder

    Balonmano tradicional ha muerto… Ha del verbo haber , por lo demas genial articulo!!

Deja una Respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.