¿Os imagináis a una de las Guerreras participando en Mira Quién Baila? ¿Una jugadora de balonmano delante de un programa de máxima audiencia? En un país como el nuestro es impensable. Pero en Noruega, la que fue durante siete años capitana del combinado nacional, Susann Goksør Bjerkrheim, lo hizo. Fue en 2006, cuando participó en la versión escandinava del concurso. Quedó segunda, pero es irrelevante. Lo que es importante es la dimensión que ha adquirido el balonmano en Noruega, y especialmente el balonmano femenino.

No hay duda que, deportivamente, el combinado nacional noruego femenino es uno de los más potentes del mundo. Doble campeón olímpico (Beijing 2008, London 2012), doble campeón del mundo además de seis veces campeón de Europa. Los números hablan por sí solos, y es que Noruega es un fijo en las posiciones altas de todas las competiciones. El país también destaca por un estilo de juego concreto, temido e imitado por muchos. La escuadra noruega despliega en cada partido un juego físico y muy rápido, con unos contraataques rápidos y precisos así como un buen trabajo en defensa.

Cuando un equipo es tan potente y tan regular a través de los años se deben buscar razones más allá de la buena suerte y el tener un plantel de jugadores excepcionales. Hay que buscar en el sistema deportivo del país y en su cultura para explicarlo. Para empezar, los países escandinavos son uno de los bastiones del balonmano europeo. Y es que más allá de los deportes de nieve, el balonmano es uno de los deportes más populares de Noruega. Para hacernos una idea, la final olímpica de Londres 2012 entre el equipo femenino de Noruega y Montenegro fue el evento deportivo más visto del año, y con un 84% de share superó incluso la final de la Eurocopa de fútbol Pero no solo eso, sino que hasta seis partidos de balonmano femenino entraron ese año en el top 20. Cuando un deporte alcanza estas altísimas cifras de audiencia, se puede entender que el interés es alto. Pero no solo se sigue el balonmano de élite, sino que, lo más importante, se promueve desde la base.


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El balonmano es cosa de chicas

En Noruega, el balonmano es un deporte “de chicas”, y es que más de la mitad de licencias que se adjudican cada año son para mujeres. En deporte escolar, el balonmano es el preferido entre las chicas, que empiezan así a formarse para el futuro, mientras que en chicos el deporte rey es el fútbol. El trabajo en la base  es vital, y es apoyado por la federación noruega (NHF) pero también por el gobierno. No es una promesa electoral o un deseo de la federación, es un hecho. El 70% de los practicantes de balonmano en Noruega tiene menos de 17 años, que sirve sin duda para explicar la continuidad que tiene el deporte.

El boom del balonmano en Noruega se vivió a finales de los años 80, cuando el país ganó, un poco por sorpresa, el mundial del 86. Desde entonces, la NHF se puso a trabajar para crear equipo para el futuro. A medida que pasaban los años y aumentaban las victorias, también lo hacía el interés mediático. De rebote, el interés mediático creaba interés en los sponsors, que empezaron a invertir en un deporte de futuro. El círculo se completó cuando muchas niñas empezaron a practicar balonmano en la escuela y a través de diferentes programas de formación, algunas de estas niñas siguieron formándose para alcanzar las ligas superiores y, en algunos casos, el sueño más preciado, una plaza en la selección nacional. Hoy en día este modelo sigue vigente, y hay casi 100.000 federados (la mitad chicas) en un país poblado por 4 millones de personas. Casi el mismo número que en España, que triplica su población. (46,7M). Otra explicación de el alto nivel de las jugadoras noruegas es que la mayoría se dedica exclusivamente al deporte sin tenerlo que compaginar con otro trabajo.

El deporte como reflejo de la cultura de un país

En Noruega, el balonmano femenino es mucho más seguido y conocido que el masculino. Y puede que una de las razones sea también sociológica. En una tesis doctoral realizada por Trygve Beyer Broch, explica que: “el equipo femenino nacional de balonmano es un reflejo de nuestra cultura. La paridad de género y la igualdad de oportunidades son un principio clave de la cultura noruega”. Desde hace años Noruega es famoso en todo el mundo por las paridad (la mitad de su parlamento está compuesto por mujeres), pero también por el soporte que ha dado al deporte. Desde los años 70 la federación noruega de balonmano (NHF) apostó por dar igualdad de recursos a los equipos masculinos y femeninos, basados en una evaluación de su potencial. De hecho, el presupuesto del equipo femenino ha sido en ocasiones superior al masculino, permitiéndole invertir en la creación de escuelas y campos de balonmano, sueldos para sus jugadoras, etc. De esta manera se ha creado una estructura estable que premia a las jugadoras que aportan resultados al combinado nacional al mismo tiempo que motiva a que las generaciones jóvenes se interesen por este deporte y luchen para llegar a la élite.

Muchos otros países miran a Noruega como el modelo a seguir, y probablemente hacen bien, porque si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?

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