Analizar un vídeo de un partido de una de las grandes ligas, o simplemente mirando por la televisión alguno de esos partidos, puede parecer que estamos ante una coreografía perfectamente ensayada. Pases milimétricos, movimientos acompasados se suceden acción tras acción como si estuvieran dirigidos por la batuta de una gran orquesta. Pocas cosas quedan al aire, y todos los equipos poseen un “playbook” donde más que tres o cuatro jugadas, aparecen reflejados el estilo de ese equipo.

Nada más lejos de la realidad. En el balonmano actual, todo y ser mucho más abierto y libre que en el de décadas anteriores, nada escapa al trabajo táctico. Tanto en ataque como en defensa. Son muchas las variaciones de un mismo sistema defensivo u ofensivo en busca de la mejor opción de éxito para el equipo. La base puede ser la misma, pero las soluciones, miles. Cualquier equipo profesional, de una liga de élite, lleva un trabajo táctico implícito, digna de la mayor obra de ingeniería. Un inicio, varias soluciones. Un sistema, varias variantes.


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Fotografía: Víctor Salgado


Se trabajan pautas para atacar a defensas abiertas y cerradas, para sistemas con avanzado o sin avanzado. Contraataques estructurados, situaciones en superioridad e inferioridad numérica y trabajo de salida ante mixtas, dobles mixtas, sin dejar de lado las situaciones de pasivo o de final de partido. Y en la cara opuesta de la moneda, para los sistemas defensivos, el repliegue y el trabajo de portería. Un gran entramado que hay detrás de un simple sistema táctico ofensivo o defensivo.

En una época donde la información corre como la espuma, donde los vídeos están a la orden del día, estudiar al equipo contrario es primordial para obtener una mínima ventaja sobre tu rival. Y si tan grande es el estudio, mayor es la preparación táctica de los equipos que buscan siempre un escalón más en la evolución de sus sistemas de juego. Desgranar un sistema de juego en un solo vídeo es una tarea difícil para el alto volumen de trabajo táctico que existe en un equipo de élite. Se necesitan horas y horas de filmación, de visionado, de ver partidos, para poder conseguir un buen análisis exhaustivo de un equipo.

Es el balonmano moderno, que comentábamos en otro post. Atrás han quedado las jugadas cerradas que tenían un inicio y un final. O más bien, puede que hayan quedado reservadas para situaciones puntuales y concretas. Hoy en día el trabajo táctico de un equipo se vertebra en varias ramas, que se vertebran en varias más que originan un árbol que cuanto más frondoso y ramificado es, más variedad de recursos nos ofrece a posteriori. Se podría entender como el arte de encerrar el juego abierto, de pautarlo o darle un guion. Es el riguroso trabajo táctico que hay detrás de cualquier partido.



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