62 municipios, dos comarcas y balonmano. A pesar de su importancia, la rica disciplina catalana es mucho más que Barça y Granollers. La monotonía de colores y de alternancia de poder aburre y cansa. En la variedad está el gusto y los logros. Es ahí cuando el Vallés Oriental y Occidental se erigen como una gruta de talento. “Los equipos, los cuerpos técnicos y especialmente los jugadores vallesanos no solo son la columna vertebral del balonmano catalán. Esta disciplina se nutre del ecosistema Oriental y Occidental a nivel estatal y europeo –paso por paso–”, explican fuentes de la Federación Catalana (FCH) a Valonmano con V.

Los blaugranas y el club blanquiazul, referencia mundial en la praxis de forjar el éxito con los más pequeños de la casa, siempre serán el buque insignia de este iceberg, cada vez más grande, que empieza a dejar entrever su desorbitado tamaño. Todo hecho en casi 1.300 km2 y con claro acento catalán. Entre los dos titanes, el BM La Roca y el OAR Gràcia Sabadell destacan por su trabajo de club y de cantera, situada entre las mejores del panorama español y que nutre a sus primeros equipos. Los roquerols, afianzados en la División de Honor masculina y femenina, son la eterna alternativa al poderío granollerense. “La rivalidad entre estos clubes es más que positiva. Cuando hay intención de competir y deseo de mejorar, el que sale ganando es el balonmano. La Roca ha demostrado ser un grande de nuestro país”, apuntan desde Cerdanyola del Vallès, sede de la FCH.


montacada12


La afición del pabellón OAR Gracia también disfruta de encuentros de primer nivel de la Plata Femenina y de 1ª Nacional, donde también compite La Salle Montcada y l’Handbol Sant Cugat, todos ellos del Vallés Occidental. Terrassa, Rubí, Sant Quirze o el mismo Cerdanyola también respiran balonmano. Es ahí, en los confines del inmenso tablero balonmanístico, donde este deporte cobra un sentido pleno. Los movimientos entre los primeras líneas, las intervenciones del portero o las acciones de contraataque son los granos de arena que marcan el ritmo del día a día de estos clubes. Balonmano como religión, como vía para acrecentar la pasión por el deporte y por el colectivo.

“Que hay crisis, económica y deportiva, es una obviedad. Hay que asumirlo de forma natural. Esta situación es una etapa más de las muchas que están por venir. Todo ello lo compensamos –nosotros como institución y los clubes– con más trabajo, más cantera y más labor de inculcar ilusión. Estamos inmersos en un mal momento para el deportista de élite, pero no para los jugadores que crecen y se hacen adultos con un balón en las manos”, añaden. Así, decenas de cientos de técnicos moldean, educan y enseñan a otros tantos jugadores, presente y futuro del balonmano.



Gonzalo Romero
Sobre el Autor

Periodista del Diari Ara. Jugador de Balonmano en el Sant Martí Adrianenc de 1a estatal. Asistió a la última Final Four de Colonia.

Artículos Relacionados

Después de ganar las fases nacionales, en el año 2012 las chicas del Esportiu Castelldefels...

Las víctimas mortales del accidente de este lunes al atardecer en la AP-7 en Vallgorguina son dos...

Finaliza con gran éxito el Torneig Ciutat d’ Esplugues 2018, firmando su vigésimo tercera edición...

Deja una Respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.