Hoy toca rendir un pequeño homenaje a un jugador cuyo futuro nadie conoce. Un jugador que con tan solo 14 años ya prometía un futuro avasallador. Una zurda y unas cualidades que, a su edad, hacían que sus rivales no pudieran detenerle. Sin un físico imponente y con una clase y una elegancia dignas de un jugador experimentado se fue labrando su futuro pero las lesiones aparecieron y le apartaron de las pistas. Hoy va por ti, Carmona.


Recuerdo mientras hablaba por un grupo de WhatsApp que un compañero envió el vídeo de Gerard Carmona lanzando un 7 metros en el que se rompía por primera vez el ligamento cruzado anterior. Y así una y otra vez. Y ya van 4 operaciones en total. La verdad que un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. ¿Cómo es posible que un jugador tan joven y con tantísimo talento se vea tan lastrado por la misma rodilla? Mensajes de apoyo de Alberto Suárez, que le conoce muy bien, le daba ánimos. Otros cientos de tuits se podían leer por la red. Yo mismo le mandé el mío. Caer en el derrotismo es altamente peligroso y un diamante en bruto como Camona no se lo puede permitir. El tiempo dirá qué camino será el que tome, pero sin duda, será el correcto.

Tras pasar por las categorías inferiores del FC Barcelona y haber crecido como persona en la Cooperativa de Sant Boi, Gerard representa las cualidades y los valores que el club blaugrana pretende inculcar a sus jugadores: humildad, respeto, trabajo, sacrificio y sobre todo el “never give up”. Una lucha diaria que Carmona desempeña en sus trabajos para su puesta a punto. Y es que “endurecer” su cuádriceps, que su ligamento vuelve a ser indestructible y que mentalmente esto no pase factura, no es cuestión de solo ganas.


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La motivación y el laborioso trabajo físico debe ser constante y así debe seguir siendo. Todo el que conoce a Gerard Carmona lo sabe bien, volverá a la pistas más tarde o más temprano. Un vecino bastante especial me comentaba: “ojalá vuelva a la Coope, ¡podríamos subir a Lliga!”.  Sin duda que las lesiones merman y le quitan a uno esa motivación y perder el ritmo diario de competición, tanto física como mentalmente pueden pasar factura. Es fácil desligarse y optar por el camino sencillo. Ese no es el caso de Gerard. Por eso, al ver la imagen de portada y las ganas con las que sigue queriendo volver a la pistas, no cabe duda que Gerard volverá y lo hará para quedarse.

Ahora entrenando al infantil de la Cooperativa de Sant Boi, su localidad natal. Un infantil que bien podría ser su extensión en el campo. Pequeños jugones que aprendieron eso de “pasa el balón y desmárcate” al pie de la letra. “Mini-Carmonas” que, con su misma elegancia y saber hacer, se divierten y dar espectáculo a los padres. Mucha suerte Gerard, ¡ahora toca ser más fuerte que nunca!



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