Parte del texto extraído de la publicación de Àlex Gomà para la Revista Fosbury en catalán: «Un català a la millor selección del món».



Hijo de la bonita y tranquila localidad costera de Banyuls sur Mer, en la Cataluña Norte, Ludovic Fábregas es un jugador de balonmano con un buen presente y un futuro inmejorable. Pero si la hubiera conocido hace unos años seguro que él debería imaginado triunfante en otra modalidad deportiva muy diferente. Y es que Ludovic, nació en el seno de una familia muy aficionada al trial en bici, un deporte en el que podía entrenarse simplemente yendo por las mismas calles estrechas y empinadas de Banyuls. Su hermano Alejandro Fábregas le abrió el camino, siendo campeón del mundo joven, el mismo éxito que luego alcanzaría Ludo en 2011.

Pero el pequeño de los Fábregas fue cogiendo afición por el balonmano, hasta que fue a ver un entrenamiento del equipo de promesas del Balonmano Montpellier -donde su hermano trabaja como psicólogo- y hace cuatro años tuvo que decidir. El pequeño decidió decantarse por el balonmano y su apuesta le ha salido bien. Ha aprovechado muchas de las cosas que aprendió en el mundo del trial y las ha aplicado al mundo del balonmano. Su progresión fue estratosférica. Campeón de Europa 2014, siendo elegido mejor pívot de la competición, y campeón del mundo con la selección sub-18 «bleu» donde volvió a ser distinguido como el mejor pívot. Está claro que ahora mismo es un maestro de andar al hilo de la línea de 6 metros. El equilibrio para no caer al suelo lo lleva de serie…

Además Ludovic ha afirmado en varias ocasiones que se siente catalán y que guarda un especial recuerdo del pueblo de sus padres, a apenas unos kilómetros de la frontera entre el país galo y el territorio catalán. También con varias muestras por las redes sociales:


Podéis leer el artículo entero en este enlace (en catalán).

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