En los tiempos que corren, pocos son los casos que puedes escuchar de jugadores que se dedican única y exclusivamente al balonmano profesional. En España, exceptuando el FC Barcelona, el resto de clubes de la Liga ASOBAL subsisten como pueden y sus jugadores deben buscarse la vida para poder tener cómo vivir a diario y a la vez compaginarlo con su pasión, el balonmano. Por eso, el mérito que tienen estos deportistas “semi-profesionales” es enorme, ya que tienen que unir su esfuerzo a nivel deportivo, con horas y horas de entrenamientos más partidos, junto con su esfuerzo diario a nivel laboral.

Sin embargo, de los muchísimos casos que escucho a lo largo de la temporada, hay uno que me ha impactado mucho más que el resto. Y para empezar, quiero dar las gracias a los hermanos Posado, Luis y Marta, por acercarme esta historia. En cuanto terminaron de contarme, decidí que tenía que escribir este artículo. Nuestro protagonista se lo merece.

Hay que viajar hasta Zamora, a orillas del Duero, para comenzar nuestra historia. Bueno, nuestra no, la de una persona que lleva 7 años “partiéndose la cara” por poder luchar por sus dos sueños: enseñar a los jóvenes y hacerse un hueco en el mundo del balonmano. Hablo de Fernando Ruiz del Río, pivote del MMT Seguros Zamora. Empecemos por el principio de todo…


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Foto: Zamora24Horas


Fernando se formó en la cantera del club en el que juega actualmente. Tras estudiar el magisterio de educación física decidió iniciar una nueva etapa en Pontevedra para estudiar la licenciatura de actividad física y deporte. Allí siguió jugando al balonmano, su pasión, y al terminar la carrera tuvo la suerte de encontrar trabajo. En un pueblo a 42 kilómetros de Zamora, Fernando consiguió un puesto en un instituto de educación secundaria, donde lleva trabajando 7 años.

Durante todo este tiempo, el jugador zamorano ha realizado la adaptación al grado de magisterio en su ciudad y ahora está estudiando el máster de investigación e innovación en ciencias de la actividad física y deporte en León. Su objetivo está claro: hacer el doctorado.

Hasta aquí todo bien pero, ¿cómo se puede compaginar el trabajo en el instituto y las clases del máster con los entrenamientos y los partidos con el MMT Seguros Zamora? Fernando lo tiene claro: “Por las mañanas trabajo, y por las tardes alguna semana tengo que ir al máster y llego a entrenar a última hora de la tarde. La semana que no tengo clases es fácil de compaginar ya que la tarde no la tengo ocupada, pero cuando las tengo salgo a las 8 de la mañana de casa y vuelvo después de entrenar por la noche”.


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Foto: La opinión de Zamora


Algo que suele pasar en estos casos son los viajes al margen del equipo, pero a Fernando aún no le ha pasado: “El club es flexible y si se tiene que viajar el viernes se suele planificar así para que dé tiempo a todos los jugadores que tenemos trabajo o estudios”. Por otro lado, el jugador zamorano ha tenido que dejar de lado muchas cosas por seguir uniendo la docencia y el balonmano: “Me queda muy poco tiempo libre, mi familia y mis amigos me ven poco, pero al ser una inversión de formación para mi futuro lo entienden. El principal sacrificio es tener que renunciar a tus aficiones por la falta de tiempo, pero si te organizas bien puedes hacer todo”.

Un caso casi único en el panorama nacional y digno de admirar. Por tanto, desde aquí felicitar a Fernando por su organización diaria y su capacidad de esfuerzo para poder compaginar su trabajo con su pasión, el balonmano. Noticias como estas alegran y mucho, sobre todo en los tiempos que corren.



Pablo Lozano
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