Retrocedamos en el tiempo hasta 1945. Imaginemos que todo lo que ha sucedido en los últimos 70 años no ha pasado. Tarea complicada, pero hagamos el esfuerzo una vez. Que, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, no hubo Guerra Fría, ni disolución de la República Socialista de Yugoslavia, ni Guerra de los Balcanes, ni esa secesión de territorios con sus consiguientes conflictos étnicos. ¿Resulta casi imposible pensarlo, verdad?

Pero lo que aquí nos concierne no es geopolítica, sino deporte, y en concreto balonmano. Por tanto, imaginemos que actualmente tuviéramos una Yugoslavia unida, que Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia estuvieran unidas en un solo país. Una Yugoslavia que participase como única selección en toda la zona de los Balcanes en todas la competiciones internacionales, tanto europeas como mundiales.

Sé que no es tarea fácil tanto leer esto como imaginarlo y entenderlo, pero voy a intentar resumir en este artículo todo lo que pasaría tanto en el ámbito interno como en el externo si en este 2015 existiese Yugoslavia como país.


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Una Liga SEHA algo diferente

Si echamos un vistazo a los 10 equipos que conforman actualmente la Liga SEHA –Asociación de Balonmano del Sureste-, podemos comprobar que 7 de ellos son de antiguas provincias yugoslavas. Solo Veszprém, Tatran Presov y Meshkov Brest forman parte de la asociación siendo de países sin pasado yugoslavo. Esta liga actualmente es una de las más potentes de Europa, pues ha conseguido juntar a potencias europeas como el equipo húngaro, el RK Zagreb o el Vardar de Raúl González. Sin embargo, ¿cómo sería una liga formada solamente por conjuntos yugoslavos?

En cuanto a nivel, podría estar a la par que esta Liga SEHA, aunque sin el aliciente de tener a una potencia como el Veszprém. Sin embargo, haciendo una liga también con 10 equipos podríamos tener a los siguientes: Vardar, Metalurg, RK Zagreb, Nexe, Celje, Gorenje Velenje, Maribor, Vojvodina, Partizán y RK Borac. Una competición sin tantos “nombres grandes” como la actual SEHA, pero con un nivel envidiable para después dar que hablar también en competiciones como la Champions o la Copa EHF.

En el ámbito femenino, una supuesta “liga yugoslava” aumentaría mucho el nivel de la competición, pues habría equipos de la talla del Buducnost –vigente campeón de Europa-, Vardar, Krim o Podravka compitiendo casi todos los fines de semana entre sí tanto en la competición doméstica como en Champions.


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Una Yugoslavia que daría miedo en Europa y en el mundo

Vamos con lo que nos interesa. ¿Qué pasaría en un Europeo o en un Mundial con una selección yugoslava de por medio? La respuesta a esa pregunta parece clara: ponerse a temblar porque tendríamos ante nosotros a una gran potencia en el mundo del balonmano. Sería una selección capaz de plantar cara a cualquier rival y vencerlo, y sería increíble un duelo ante la temible selección francesa de Karabatic y compañía que ha ganado absolutamente todo en los últimos tiempos.

Analizando las últimas convocatorias de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia podemos hacer una selección de unos 18 jugadores con un nivel estratosférico, teniendo en cuenta que para ello tienes a los croatas que siempre llegan lejos en todas las competiciones y a los serbios y eslovenos que tienen una cantera prolífica. Vamos allá…

  • En portería, dos monstruos de este deporte: Mirko Alilovic y Darko Stanic. Dos de los mejores guardametas del mundo compartiendo selección. Una pesadilla para el ataque rival.
  • En labores creativas, un seguro de vida como Domagoj Duvnjak y un visionario como Uros Zorman, al que conocemos bastante bien en España. Calidad a raudales entre estos dos.
  • Para bombardear la portería rival desde 9 metros, recursos ilimitados: Momir Ilic y Kiril Lazarov compartirían equipo titular, casi nada. Además, gente de la talla de Marko Kopljar, Borut Mackovsek, Jure Dolenec e Ivan Sliskovic podrían entrar en esta convocatoria.
  • En los extremos, definición en estado puro con Ivan Cupic y Luka Zvizej. Pero es que luego también hay gente como Gasper Marguc, Dragan Gajic o Zlatko Horvat que no se queda atrás ni mucho menos.
  • Por último, luchando en los seis metros, una estrella como Igor Vori y dos grandes sustitutos como Matej Gaber y Alem Toskic.

Casi nada al aparato. Con una selección como esta, ganar una medalla de oro en cada campeonato sería casi una obligación. Esto en masculino pero, ¿y en femenino? Aquí creo que la diferencia es aún más abismal. Solo contando con que Serbia es la actual subcampeona del mundo y Montenegro campeona de Europa y subcampeona olímpica en los últimos años, todo está dicho.

Juntar a jugadoras como Andrea Lekic, Katarina Bulatovic, Milena Kzenevic, Suzana Lazovic, Jovanka Radicevic o Dragana Cvijic en la misma selección le daría un nivel que casi nadie, salvo Noruega o Brasil, podría igualar a nivel europeo y mundial.

Pero todo esto, como hemos dicho al principio, son suposiciones e imaginaciones. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. De momento, y para consolarnos, podremos disfrutar con la calidad de cada uno de estos jugadores en sus respectivas selecciones.

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