El título puede causar confusión entre el lector, pero pronto verán de lo que les vengo a hablar hoy. Muchas veces ha salido a la palestra el debate sobre cuál es la mejor liga del mundo en balonmano: ahora mismo no cabe duda que es la alemana, aunque hace unos años la Liga ASOBAL podía competir de tú a tú con la potencia germana. Por tanto, en cuanto a nivel y espectáculo mediático podríamos decir que la Bundesliga es la “NBA del balonmano”.

Sin embargo, yo no vengo a hablar de eso. Quiero que se imaginen por un momento cómo sería la Liga ASOBAL si adoptase el formato NBA, ya no solo en tema mediático, sino en todo su formato de competición y de regulación de equipos o, como se llaman en la liga americana, franquicias.

Atentos, porque este concepto es importante: FRANQUICIA. ¿Qué diferencia habría entre un club cualquiera que compite en nuestra liga –pongamos un ejemplo, el Ademar León- y una de estas franquicias? Pues que, cogiendo nuestro ejemplo, el Ademar se creó por un grupo de amigos que querían jugar a balonmano y luego fue creciendo hasta llegar a donde han llegado. Sin embargo, una franquicia, a pesar de ser un equipo deportivo, es en esencia un modelo empresarial, es decir, se busca mediante el deporte el máximo beneficio y la máxima rentabilidad posible a lo largo del tiempo.

Sé que este término no está muy familiarizado en Europa y que es difícil de asimilar, pero voy a intentar simplificar su funcionamiento de manera que todos lo entiendan. Lo primero y más importante, es necesario una institución superior que vele por el cumplimiento de las normas y regule el funcionamiento de estas franquicias: en nuestro caso la institución sería la ASOBAL.

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¿Hasta aquí todo bien verdad? Ahora llega lo complicado, el quid de la cuestión: ¿cómo se crea una franquicia? En este caso, un grupo de inversores, liderados normalmente por el ayuntamiento de la ciudad que quiere tener una franquicia en la Liga ASOBAL, piden un hueco dentro de los disponibles dentro de la liga. Eso sí, para entran son necesarios varios requisitos, y el principal de todos –adivinen cuál, porque en la actual competición española está siempre en boca de todos- es el pago de un canon de entrada.

Una vez llegados a este punto, comienza lo estrictamente deportivo, aunque sin dejar de lado el tema publicitario, que es la principal fuente de ingresos de las franquicias –merchandising a través de sus principales estrellas-. Aquí tenemos dos puntos principales a destacar:

  1. Traspasos: el mercado europeo se basa en la compra y venta de jugadores por una cantidad de dinero. En la NBA esto no existe, y en nuestra supuesta Liga ASOBAL con franquicias tampoco. Las franquicias se traspasan jugadores entre sí, hacen trueques con dichos jugadores o con rondas del draft, que ahora veremos que es una parte imprescindible dentro del marco deportivo de la franquicia.
  2. Draft: ¿se imaginan a los Dani Dujshebeav, Álex Márquez, Jaime Fernández, Nacho Plaza y compañía en un draft al más puro estilo NBA? Esto sería posible con el modelo de franquicias, con una noche de fiesta en la que los equipos eligen a sus “novatos”, sus futuras estrellas que liderará el porvenir de su equipo. Este draft tendría un orden de elección entre los equipos con peores resultados, que escogen primero, y los mejores, que eligen más tarde. Aquí entra en acción el juego de los traspasos con rondas del draft, que en la NBA ya se ha saldado con alguno de los mayores “robos de rookies”.

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Ahora bien, si quieren ver una Liga ASOBAL al estilo NBA con franquicias, vayan olvidando el tema ascensos y descensos. La asociación solo permite la entrada o salida de franquicias en caso de que no se cumplan algunos requisitos o haya un acuerdo entre dos ciudades, pero los equipos mantienen su nombre y su puesto en la liga durante décadas.

¿Suena divertido verdad? Para los amantes del baloncesto estadounidense, este artículo les habrá hecho pensar sobre las diferencias que hay entre el deporte americano y el europeo, y en balonmano también. Sinceramente, siempre que hubiese una inversión decidida de las empresas y con un modelo rentable por parte de la ASOBAL, este tipo de liga con franquicias sería el salto que le falta a la competición española a nivel deportivo y mediático.

A modo de conclusión, y para dejar abierto el debate, aquí les dejo mi “Liga ASOBAL 2.0” con las 20 franquicias –ciudades- que conformarían el torneo: Barcelona, Granollers, Alicante, León, Valladolid, Pontevedra, Irún, Gijón, Alcobendas, Aranda de Duero, Torrevieja, Antequera, Ciudad Real, Madrid, Cuenca, Santander, Zaragoza, Pamplona, Vigo y Logroño.

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Pablo Lozano
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1 Comentario
 
  1. Mendana 05/12/2015 at 5:45 PM Responder

    ¿Madrid? Ha quedado sobradamente demostrado qu la capital de España no quiere balonmano de primer nivel.

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