Silencio ansioso, trompetas en alto y alfombra roja, que llega el balonmano a Gdansk. El excepcional Ergo Arena de la ciudad portuaria está listo para acoger a partir de este próximo sábado los partidos –seis en total– del grupo D del Europeo de Polonia, que arranca en algo más de 24 horas. Hungría, Dinamarca, Montenegro y Rusia medirán argumentos balonmanísticos por un puesto en la ‘Main Round’, bloque previo a la fase final. La estructura del torneo, con tres pasaportes clasificatorios en juego, asegura choques calientes y máxima rivalidad.

Una favorita entre algodones

Dinamarca, gran favorita para hacerse con la corona continental junto con la eterna Francia y España, se mueve a otro ritmo que sus compañeras de cuadro. Los hombres de Gudmundur Gudmundsson no deberían pasar apuros para cerrar el primer tramo de competición sin ceder ni un punto, segundo gran objetivo de todos los participantes ya que allana su andadura. De conseguirlo, pondrán pie y flequillo y medio en los choques por los metales. Los daneses son teóricamente superiores, pero el papel lo aguanta todo, a veces en exceso. Quintos en el Mundial de Qatar, los nórdicos llegan a Polonia con bajas tan sensibles como las de Lasse Anderson, Toft Hansen y sin Thomas Mogensen o Bo Spellerberg, ya héroes del pasado.

Ante tal panorama y con Michael Damgaard, realmente entre algodones, Mikkel Hansen tendrá que volver a tirar del carro con un veterano y al fin protagonista Jesper Noddesbo como segunda espada. El pivote será un fijo en los 6 metros y en el habitual 6:0 defensivo al lado de Henrik Toft Hansen, Klaus Thomsen y Henrik Møllgaard, excesivamente entregado a la velocidad y adrenalina del contraataque. Mads Christiansen, Mads Mensah Larsen y en especial Rasmus Lauge Schmidt, titularísimo, completan la primera línea, variada, con talento pero posiblemente falta de pegada y recursos.


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Así lo cree Talant Dujshebaev, seleccionador magiar. El también técnico del Kielce espera que su camada de jóvenes diamantes pueda funcionar, sorprender y hacerse con el intangible título de conjunto revelación. Hungría y Lazlo Nagy esperan sumar un paso más en su camino de vuelta a la élite europea. El gran capitán aportará una necesaria experiencia a una plantilla con pedigrí pero inexperta. La no convocatoria del central del Kadetten Schaffhausen Gabor Csaszar i de Mate Lekai agravan esta falta de mente fría en momentos mareantes.

Pero Talant es mucho Talant, y sabe lo que quiere y lo que no. Su 6:0 tiene que funcionar con una pareja ya consolidada como la que forman en el Veszprem Nagy i Timuzsin Schuch. A partir de ahí y con Roland Mikler bajo palos, los blancos intentaran desplegar su balonmano físico, con más lanzamiento que movilidad de balón. Richárd Bodó o Kornél Nagy serán los encargados de repartir juego y de sumar desde los puestos de primera línea. Ojito con el primero, más de 2 metros, poco tosco y resolutivo. El veterano Gergő Iváncsik será el guardián del extremo izquierdo y Peter Gulyas del derecho. Uno de los nombres a seguir de este bloque es el joven pivote Bence Bánhidi, gran apuesta de Talant.

Hungría se jugará las castañas con Rusia. Los de Dmitry Torgovanov son una de las incógnitas del torneo. Tras una discreta novena posición en Dinamarca y un decepcionante Mundial 2015, el combinado ruso podrían ser una moneda al aire con más canto que cara y cruz. Sin el jugador del Kolding Konstantín Igropulo, baja por lesión, Timur Dibirov será la cara visible de su combinado nacional. El maravilloso extremo del Vardar espera que entre sus goles, la solidez y contundencia de su sistema 6:0 y las acciones de sus compañeros Sergei Gorbok y Pavel Atman, Rusia salga viva de la primera fase de la competición.


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La batuta del juego, algo desaliñado pero siempre contundente y intenso, la llevará el central del Wisla Plock Dmitry Zhitnikov, capaz de todo y una de las joyas a seguir de este Europeo. Mikhail Chipurin promete –como siempre– lucha y entrega desde el pivote, dejando de lado su enorme labor defensiva como tercero. Daniil Shishkarev fortalece el poderío goleador de los extremos. Más madera para la sala de máquinas de Torgovanov, alimentada con jugadores muy interesantes del Chekhovskiye Medvedi.

Montenegro, por su parte, sueña con su primer triunfo en la competición. Sin presión y con la mentalidad de un juvenil, el equipo de Ljubomir Obradović encara la cita internacional con una versión humilde, trabajada. El lateral del Toulouse, Vasko Ševaljević, Fahrudin Melić, extremo del PSG, son lo mejor del equipo, además de ser los más mediáticos. Su calidad es innegable, especialmente la del zurdo, maestro desde la esquina y desde la línea de pena máxima.

Vladan Lipovina sumará y mucho. El jugador está siendo uno de los destacados de este primer tramo de temporada en la Bundesliga. Algo cojos al solo incluir un extremo izquierdo puro en la convocatoria, los de Obradović deberán bajar su punto de gravedad, aplicarse en tareas defensivas y construir, desde ahí, sus victorias. En una competición a partido único, todo puede pasar. Ni Dinamarca es la diosa que era años atrás, ni Hungría camina aún en pañales, ni Rusia i Montenegro están tan verdes. El 40×20 dictará sentencia.



Gonzalo Romero
Sobre el Autor

Periodista del Diari Ara. Jugador de Balonmano en el Sant Martí Adrianenc de 1a estatal. Asistió a la última Final Four de Colonia.

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