Nació el 26 de diciembre de 1989 y es el segundo hijo de una familia muy querida por el ambiente del balonmano argentino. Él es otro protagonista de los extraños casos donde todos los integrantes comparten sus experiencias en los estadios y en sus hogares. Pero aquí se redobla la apuesta, no solo sus hermanos son exitosos jugadores de Selección y actualmente comparten un gran presente en Europa, sino que antes vistieron la celeste y blanca sus padres. Con sus raíces argentinas a flor de piel, Diego Simonet crece y sorprende en el viejo continente.

“Quién fue el raro bicho / que te ha dicho, che pebete / que pasó el tiempo del firulete…”

Así comienza la primera estrofa de un conocido tango-milonga que hizo muy popular en Argentina, Julio Sosa, “El Firulete”.  Ese firulete, ese mágico don que acompaña a la familia Simonet desde los tiempos donde jugaban Luis y Alicia, ambos recordados por integrar la Selección Argentina de Handball y padres de Sebastián, Diego y Pablo.

El amor por el deporte es parte del ADN familiar Simonet y persiste en el tiempo tal como una parte de la historia de la música más representativa de Argentina. En la década del ´60 el tango, luchaba como género contra la denominada ‘nueva ola’ que buscaba acaparar a todos los jóvenes con nuevos sonidos provenientes del exterior. Julio Sosa logró vender más discos que cualquier artista perteneciente a los nuevos géneros y el firulete volvió a acercar a los jóvenes rioplatenses a sus orígenes. Hoy Diego Simonet es una de las caras más populares del handball en su país natal, uno de los deportistas más prestigioso de los “deportes secundarios”, esos que no son fútbol. Sus virtuosos movimientos de fintas con alma de firulete, hacen que Diego, logre aumentar el número de jóvenes seguidores del Balonmano, y él mismo consideró al 2015 como el año del handball.


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Al arribar a Francia, al “Chino”, la prensa local lo apodó ‘Le Messi du hand’ como reconocimiento a su jerarquía. La trayectoria del joven deportista de 26 años, comparado con el integrante más conocido del seleccionado argentino de fútbol, es intensa para su corto tiempo. Surgido de la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester, a los 15 años fue convocado a la selección de Buenos Aires. Desde ese momento, dejó de compartir los ratos libres entre el fútbol y el balonmano para convertirse en una de las mayores promesas de este último deporte a nivel mundial. En poco tiempo pasó del conjunto de Villa Ballester a Sao Caetano de Brasil, continuó su carrera en Torrevieja de Alicante, España y tras su paso de dos años por US Ivry recaló en Montpellier Handball, también en Francia, donde juega actualmente desde el 2013.

Tras ganar por 4ta vez el Olimpia de Plata, galardón entregado por el círculo de periodistas deportivos argentinos, el lateral izquierdo y central, sin dudarlo consideró que el 2015 fue el año para el handball argentino. Recordemos que en enero durante el Mundial de Qatar el seleccionado dejó una muy buena impresión tras el empate con sabor a victoria ante el subcampeón del mundo, Dinamarca. Fue sobre la hora y al gol lo hizo el Chino en su primera presentación de la Selección en el Grupo de la Muerte. También hubo dos preseas de plata en los Panamericanos de Toronto, ya que tanto el conjunto femenino como el masculino, llegó a la final y el país logró así las tan ansiadas clasificaciones para los próximos JJOO en Rio de Janeiro. Además, a modo personal en el Montpellier fue subcampeón de la temporada 2014-2015, elegido como el mejor central de aquel torneo y fue convocado por tercer año de forma ininterrumpida al Juego de las Estrellas de la LHN de Francia, siendo el único representante de Sudamérica.

Velocidad, explosión, fluidez y calidad son apenas algunas características que definen a quien muchos llaman “El Messi del handball”. Hoy usa la camiseta 4 de Montpellier, el club del sur de Francia y representa un nuevo desafió que el Chino enfrenta con gran profesionalidad. Con el permanente recuerdo de su tierra natal y al compás milonguero de “El Firulete”, el joven hace vibrar a los seguidores cada vez que lo pueden disfrutar vistiendo la celeste y blanca con el 6 en su espalda. No caben dudas que Diego Simonet, ya dejó de ser una promesa y sin objeciones es un referente del balonmano argentino y mundial.

Fotos: Facebook Diego Simonet



 

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