Texto escrito por Ignacio Moyano, seleccionador Cadete Masculino de la C. de Madrid


La fuerza del grupo por encima de los individuos

Algo me rondaba en la cabeza desde el primer día que empezaba el campeonato: ANDALUCÍA. Galicia había dado la sorpresa y había conseguido batir, en un partidazo de los gallegos, a uno de los favoritos para las semifinales, Andalucía. Esto la había colocado como tercera de grupo y por tanto como uno de los tres posibles rivales en el sorteo del día 5. Yo, no sé por qué, tenía bastante claro que no quería a Andalucía en el cruce pero a la vez estaba seguro que nos iba a tocar. Decidí no ir al sorteo yfui a dar una vuelta por los alrededores del hotel de la organización. Al fin lo pusieron por el grupo de la expedición: ANDALUCÍA. No solo nosotros habíamos tenido mala suerte, en las 6 selecciones había un cierto molestar por el rival de cuartos.

Escribí en el grupo del equipo el rival, y en seguida, al segundo, empezaron todos a escribir: “¡venga nos los comemos!”, “¡Vamos tíos que les ganamos seguro!”… uno por uno cada uno de los integrantes. Yo que no estaba nada contento con el sorteo, fui bastante apesadumbrado todo el camino hasta el hotel pero me duró hasta cruzarme con los chicos. Las ganas de jugar ese partido, la emoción de enfrentarnos contra Andalucía, les tenía ya extra motivados. Todo esto terminé de confirmarlo en la reunión de la noche: ellos, los 16, estaban convencidos de que al día siguiente nos íbamos a salir, era NUESTRO día. Noche del 5 de Enero, noche en la que todos los niños sueñan con sus regalos, nosotros, niños de la selección cadete de Madrid teníamos claro que queríamos que nos trajeran: UNAS SEMIFINALES.

Duro partido el que nos esperaba, y por emoción el choque no defraudó a nadie. Muy igualado en los primeros compases, nuestro ataque se nos atragantaba aunque si que estábamos mejor en defensa y nuestro primer portero, que hasta entonces había estado discreto, parecía estar a su nivel habitual. Con esto cogimos una renta de 4 goles en el minuto 25 de la primera parte, pero unos despistes al final del período nos mandaba a la caseta con solo 2 goles de ventaja. El descanso no pareció venirnos mejor, seguimos un poco colapsados y a la salida del vestuario nos levantaron la ventaja para ponerse 1 arriba. Solicitamos tiempo muerto y de ahí en adelante todo pareció ir sobre ruedas. Al final, victoria sufrida por 2 goles pero con la sensación de que el equipo había crecido y ganado muchos enteros.


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Dos finales por delante

Estábamos en semifinales, y yo por el contrario, parecía mas preocupado que ninguna tarde por el hotel. Toda la expedición daba por hecho que ya estábamos en la final y nada menos que contra Cataluña, el rival esperado y deseado. No fue fácil concienciar a la gente y a los chicos de que para llegar al día 8 teníamos que ganar el 7 a Asturias que había ido de menos a más durante todo el campeonato y se había convertido en un rival incómodo que había ganado bien a Galicia en cuartos de final. Esa noche la charla consistía en concienciar al equipo que debíamos salir a jugar como si fuera el primer día, que era verdad que si salíamos así éramos superiores, pero que TENÍAMOS que estar muy intensos desde el principio.

La realidad superó a la imaginación, la semifinal duró 15 minutos, lo que tardamos en coger una renta de 8 goles. Salimos de inicio con algún que otro cambio, chicos que no habían sido de la partida en anteriores partidos. Todos respondieron a la perfección, empezando por el segundo portero que estuvo a un nivel altísimo todo el choque. Ya estábamos en la final, ansiada y esperada final frente a la todopoderosa Cataluña de nuestra enemigo íntimo.

Esa tarde noche teníamos dos tareas a cumplir, una: convencernos a nosotros mismos que se podía y dos: convencerles a ellos que se podía, NO HIZO FALTA. Nosotros estuvimos viendo videos toda la tarde para intentar encontrar la manera de hacerles daño, el modo de parar a esa constelación de excelentes jugadores que íbamos a tener en frente al día siguiente. Y fue en la charla de por la noche cuando conseguí dar en la tecla. No había estado muy fino yo en las charlas durante todo el campeonato, pero en esa sí, de esa habitación salieron 16 chavales convencidos de que al día siguiente tendríamos nuestros opciones y que no íbamos a dejarles escapar.


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Hicimos un escenario de partido ideal que debería cumplirse para poder tener opciones: partido lento, pocos goles, mejor nuestra defensa que su ataque…etc. Este planteamiento nos duró 10 minutos que fue mas o menos el tiempo que tardamos en ver el estado de gracia en el que andaba Mamadou. Le he visto jugar 100 veces, le he entrenado otras tantas y creo que nunca le he visto al nivel que le vi en la final, ¡UNA PASADA!. Nosotros nos manteníamos en el partido gracias a nuestro ataque, que como el de Cataluña, estaba muy por encima de la defensa rival. Con esto llegamos al descanso vivos y metidos en el partido, pero habiendo tenido alguna que otra situación límite con menos 3 o 4 goles en contra. A la salida del descanso seguíamos igual, por muchos cambios que hiciera no éramos capaces de frenar la maquinaria ofensiva catalana y aunque nosotros sí hab a partir del minuto 10 la maquinaria ofensiva catalana y aunque nosotros so tenido alguna que otra situaciall que le vi en la fíamos rotado a todos, ellos no parecían cansarse. Entonces, algo cambió a partir del minuto 10, no sólo déjamos de ir por detrás en el marcador, sino que la inercia y las sensaciones del partido cambiaron.

Empezamos a defender y a ayudar a Pablo a que pudiera parar varias bolas que nos permitieron coger una renta de 3-4 goles. Yo no quería mirar el marcador, no lo necesitaba salvo para mirar el tiempo que quedaba, las sensaciones que tenía eran muy positivas. Con cada acción positiva notaba el aliento y el jaleo de todo el banquillo y de todos los padres que estaban detrás animándonos sin descanso. A falta de 4 minutos y con 5 arriba en el marcador, fue la primera vez que tuve la sensación que íbamos a ser campeones, que nos lo íbamos a llevar. Y a pesar de la horrible gestión de los últimos momentos, así fue. ¡ÉRAMOS CAMPEONES DE ESPAÑA!. Es un momento de emociones liberadas y descontroladas, un momento de dar rienda suelta a las emociones, abrazos, risas, felicitaciones y muchas, muchas lágrimas para liberar la tensión de todo el Campeonato…

No podía estar mas orgulloso, ya no por ganar sino por la forma en la que se había ganado. Cataluña jugó a su mejor nivel prácticamente y nosotros a base de casta y coraje supimos engancharnos al partido para que, llegado el momento oportuno, pudiéramos sacar todo el balonmano que teníamos dentro y que estaba esperando ese momento.

De todos los mensajes de felicitación que recibí, que no fueron pocos, sin duda alguna los que me ponían los pelos como escarpias eran los que ponían la palabra ENTRENADOR, así, en mayúsculas. De vuelta a casa no podía tener mas presente la sensación de que una vez más, un EQUIPO había sido capaz de escalar una montaña eterna como se debe hacer, TODOS JUNTOS Y AL SERVICIO DEL GRUPO POR ENCIMA DE UNO MISMO.



Xavi Vegas
Sobre el Autor

Periodista. Con ganas de contar historias. Todo aquello que no trasciende no deja de ser interesante, tan solo se le tiene que dar el punto de vista adecuado.

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