No pudo ser. Cuando las cosas no salen desde el primer minuto, es imposible. Alemania ha hecho el partido del campeonato y España no ha sabido entrar en el partido ante la efectividad en defensa y en ataque de los teutones. Las sucesivas pérdidas españolas y la gran actuación en portería de Andreas Wolff han decantado el choque a favor de los alemanes. Resultado: durísima derrota por 24-17 y una plata en el Europeo que sabe peor que nunca. Con esta plata, los Hispanos pierden la plaza directa para los Juegos Olímpicos de Río 2016 y tendrá que buscar su plaza en el Preolímpico.

Los primeros minutos de los Hispanos han estado a la altura del resto de partidos del Europeo: varias pérdidas en ataque, mucha dificultad en el lanzamiento y el rival por delante en el marcador. Los alemanes han salido enchufados y con varios contraataques se han puesto rápidamente con un 4-1 que ha obligado a Manolo Cadenas a pedir tiempo muerto. La cosa no ha mejorado con el paso de los minutos, y en el ecuador de la primera parte la selección española perdía 7-2.

El atasco en la circulación era severo, y la dureza de la defensa alemana también. Cuando los Hispanos conseguían penetrar o lograr conectar con Julen Aginagalde o los extremos, ahí estaba la figura de Wolff. Los de Manolo Cadenas no han estado en el partido en esta primera parte pero, a pesar de esto, se han conseguido ir a vestuarios gracias a la buena defensa con 4 goles de desventaja (10-6). Parecía verse la luz al final del túnel, todo podía pasar en 30 minutos, pero nadie sabía lo que iba a ocurrir poco después…

La segunda parte no tuvo mucha más historia para la selección española. Los alemanes siguieron a lo suyo, anotando casi todo lo que lanzaban, y a España no le salía nada, en parte por la dura defensa de Alemania y el espectacular encuentro que ha hecho Andreas Wolff, superando incluso el 50% de acierto. Los minutos iban pasando y la cosa no mejoraba: los lanzamientos eran cada vez más precipitados y las pérdidas se iban sucediendo. Era una crónica de una muerte anunciada… la diferencia en el marcador no bajaba y las caras de los Hispanos eran un poema.

Alemania encontraba soluciones en ataque a todas las variantes tácticas que planteaba la selección española, sobre todo gracias al lanzamiento exterior de dos inspirados Steffen Fäth y Kai Häfner. La diferencia seguía aumentando con el paso de los minutos, llegando incluso a los 9 goles de ventaja. El peor partido de los Hispanos llegaba en la gran final, en el partido más importante del torneo. Solo quedaba esperar el pitido final para que todo se acabase, para que esta pesadilla finalizase de una vez. Los chicos de Dagur Sigurdsson se llevaban finalmente el oro y a la selección española solo le queda conformarse con la plata. Duro golpe para esta generación de oro del balonmano español.



 

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