Es un aspecto comúnmente olvidado en los entrenamientos diarios de nuestros equipos, quizás más por falta de tiempo dentro de la planificación que por obviar su importancia. Se trata de los entrenamientos específicos o de mejora.

El balonmano es un deporte lleno de recursos, con unos puestos muy específicos a los que los jugadores deben adaptarse y con una gran variedad de recursos técnico tácticos por desarrollar. Quizás el elemento más destacado en ese sentido es el del portero, cuyo trabajo sí se prevé, ya de antemano, más específico.

Pero hay que tener en cuenta que cada posición requiere una técnica y una táctica específica, aunque cierto es que en todas también hay un denominador común, un patrón que se repite.

Es de vital importancia el destinar tiempo en nuestras sesiones al trabajo individual. Siempre respaldado con la toma de decisión y la intencionalidad, elementos indispensables en el entrenamiento del jugador, es necesario trabajar específicamente la mejora individual con aspectos que en situaciones de entrenamiento más globales, no podemos trabajar.


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Es importante que los jugadores dominen aspectos técnicos fundamentales como las variantes en el ciclo de pasos, las batidas, los armados, los tiempos de lanzamiento las fintas, la ejecución de los pases y lanzamientos, la posición de los pies al actuar, así como del resto del cuerpo… más encaminados al balonmano en sí, pero también es importante el trabajo coordinativo, cognitivo, de visión periférica y de segmentación y dominio del cuerpo más genérico. Habiendo detallado aspectos ofensivos, no olvidemos los defensivos, igual de importantes que los anteriores. Y que sean capaces de encadenar varios elementos técnicos. Llegar al detalle y trabajar e incidir en él, es lo que, con el tiempo, diferenciará un jugador bueno de uno excelente.

Pero hay que dar un paso más, y es necesario integrar ese trabajo con situaciones tácticas sencillas encaminadas a situaciones reales. Es donde entra en escena, con más fuerza, la toma de decisión y la intencionalidad, pues tan importante es que el jugador domine un amplio abanico de movimientos y recursos técnicos, como que sepa en qué situaciones de juego debe aplicarlos.

Desde un tiempo a esta parte, se han multiplicado las opciones en los clubes. Se organizan jornadas o sesiones de tecnificación específicas, en algunos campus de balonmano se trabajan cada vez contenidos más específicos. Incluso en los clubes se empieza a perfilar la figura del tecnificador, un entrenador que se dedica a realizar entrenos de mejora individual de los jugadores. Se busca la excelencia, no sólo con entrenamientos de gran nivel físico y táctico, sino con alto contenido técnico. El objetivo es claro, formar jugadores cada vez más completos y con alta capacidad para desarrollar el juego libre, lejos de automatismos tácticos que enclaustran un juego, el balonmano, que es precioso precisamente por la gran cantidad de recursos que se pueden desarrollar. El balonmano lo agradecerá, seguro.



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