Hugo ha cerrado la bolsa y sale de la puerta con muchas ganas de ir a entrenar. A su habitual uniforme de entrenamiento, hoy ha añadido un elemento más. Y no es que los Reyes Magos le hayan traído esas bambas último modelo que tanto pedía para jugar, que también. Hugo lleva colgada al cuello la medalla que consiguió con su selección en los pasados Campeonatos de España de Selecciones.

Al llegar al pabellón, todo son felicitaciones, abrazos, confidencias. Todos los compañeros le piden la medalla, la tocan, se la ponen… Toca empezar a entrenar. El sábado hay competición, el partido es importante y el míster ha recalcado la importancia de los dos entrenamientos que quedan.

El entreno es bueno, muy intenso, hasta que Hugo se tiene que retirar. Un pinchazo en los cuádriceps le ha hecho para de repente. Las mismas molestias que lleva arrastrando desde hace unos pocos meses, hoy le han dejado, otra vez, en el dique seco. No podrá alinearse con su equipo en el próximo partido y su entrenador se ha ido enfadado del entrenamiento.


EM_h_ndbold__Semifi_817599a


Real o no, que en este caso es imaginación, es un caso común en nuestros equipos de base. Ceder jugadores a las Selecciones, aunque importante, lícito, necesario e intrínseco en la competición, implica aumentar unas cargas de trabajo que a veces no atendemos a cuidar. Cierto es que aunque necesario, no existen unas pautas claras con las que queden claras las medidas a tomar en el caso de jugadores que, además de entrenar con su club, entrenan en centros de alto rendimiento, concentraciones con las selecciones territoriales o españolas o incluso en jugadores que doblan en sus clubes con el equipo superior.

¿Nos hemos parado a pensar que estos jugadores necesitan de un seguimiento especial? Muy probablemente, no. Probablemente, todas las partes son conscientes de que el trabajo que se realiza es el correcto, pero pocas veces nos paramos a pensar en el trabajo que realiza la otra parte. Hablando claro, quizás la comunicación entre todas las partes, el trabajo a seguir, el seguimiento del jugador, incluso el calendario, no es todo lo preciso y ajustado como debería ser. Jugadores – o jugadoras – que realizan entrenamientos de alto rendimiento durante la semana, entrenan con su club el viernes, doblan con el equipo de categoría superior y el fin de semana disputan dos partidos, en los que el volumen de minutos, no suele ser poco. Cuando parece que llega el descanso el domingo por la tarde, mochila al hombro otra vez, para un nuevo entrenamiento y partido con su selección. Y no una vez, varias…

Además, fases finales, más concentraciones con la selección, torneos con el club, diez días en un campus de verano y ¡ojo! sin descuidar el balonmano playa, pues este año haremos todo el circuito con el equipo de nuestros amigos. Encima, el nuevo míster nos ha dado el plan de trabajo para antes de la pretemporada, que este año empezamos un poco antes, pues tenemos que superar las temidas fases…


DSC_0561


Mucho volumen de trabajo, que en la mayoría de los casos dista mucho de estar debidamente planificado y que el jugador va acusando interiormente, hasta que llega un momento en el que se ve abocado a decir basta. Como entrenadores, entes indispensables en la formación deportiva del jugador, debemos velar porque las cargas de trabajo se distribuyan adecuadamente a lo largo del período competitivo, cuidar los descansos y, entre todos, coordinar la planificación y establecer prioridades, sobre todo a nivel físico, de los jugadores que combinan tantos entrenamientos y que a la larga pueden acusar el rendimiento o padecer algún tipo de lesión.

Seguramente, Hugo podría haber jugado ese partido tan importante con su club, si su entrenador hubiera tenido en cuenta que venía de disputar un importante Campeonato de seis días y no le hubiera hecho trabajar al mismo ritmo que el equipo. Pero también si el seleccionador no lo hubiera forzado en las dos sesiones antes de los campeonatos, decisivas para cerrar el grupo, Hugo no hubiera viajado tocado con la Selección. Y seguro que si el entrenador del equipo superior le hubiera dado un poco de descanso, en el último partido, cuando el marcador estaba ya decidido, Hugo no estaría tan sobrecargado. Y si… Muchos condicionantes que acaban, muy probablemente, influyendo en el rendimiento del jugador.

¿Y si todas las partes se hubieran sentado, hubieran cruzado un par de e-mails con las respectivas planificaciones, y hubieran trabajado por el bien del jugador, Hugo podría haber jugado el partido?

Reflexión…



Maikel Nuñez
Sobre el Autor

Catalán con alma de gallego. Entrenador del CH Sant Esteve Sesrovires. Conocedor del complicado mundo del balonmano base.

Artículos Relacionados

Tras la primera de las entregas de las fotos del Campeonato de España de Selecciones autonómicas,...

Con algo de retraso por el tema del Europeo masculino y ahora con los Premios Valonmano, llegan...

Texto escrito por Ignacio Moyano, seleccionador Cadete Masculino de la C. de Madrid La fuerza...

Deja una Respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.