En los últimos años el organismo internacional del balonmano ha estudiado una posibilidad que ya llevaba tiempo planteándose: cambiar el tamaño del balón femenino. A la vista de los últimos torneos internacionales en categoría femenina, la discusión estaba servida: ¿tienen más ventaja los chicos a la hora de coger el balón que las chicas? Vamos a analizar brevemente la situación actual en esta materia y el posible futuro del balonmano femenino con este cambio de tamaño de balones.

Antes de abrir el tema en cuestión, hay que ponerse en antecedentes con las actuaciones en los últimos meses de la IHF. La federación internacional ha realizado dos encuestas en los dos últimos años, con resultados muy diferentes: en 2014, las jugadoras acordaron en su mayoría la reducción del tamaño del balón; un año después, durante el Mundial de Dinamarca 2015, los equipos participantes rechazaron este cambio.

Varias opiniones enfrentadas y la IHF como mediador. El ente internacional parece que ya tiene clara su opinión respecto al tema, y va a crear un grupo de trabajo presidido por el checo Frantisek Taborsky. Tras realizar varias pruebas y estudiar el caso, este grupo deberá recomendar al Consejo de la IHF si se debe cambiar o no el tamaño del balón en categoría femenina.

La clave del asunto está en que, comparando el tamaño de la mano con el del balón, las chicas tienen muchos más problemas que los chicos a la hora de agarrarlo con facilidad. La recepción, el pase e incluso el lanzamiento -sobre todo desde 9 metros- se complican en el balonmano femenino, incluso con el uso de la pega. El factor antropométrico es lo que más preocupa a la IHF a la hora de garantizar el espectáculo tanto en categoría masculina como femenina.

Ahora vamos realmente a lo que nos importa: ¿de cuánta reducción del tamaño del balón estamos hablando? La IHF plantea un tamaño 1,5 para los nuevos balones en categoría femenina, lo que supone una reducción en 2 centímetros de la circunferencia de la bola. Para entenderlo mejor, el balón pasaría de medir entre 54 o 56 centímetros de circunferencia a medir entre 52 o 54 centímetros. En cuanto al peso, se pasaría de entre 325 o 375 gramos a entre 310 o 355 gramos.

Hay que tener también en cuenta que la diferencia de tamaño quedaría reducida entre la categoría senior y juvenil y las categorías inferiores, que utilizan el tamaño 1. Esto podría ser más sencillo para las pequeñas jugadoras a la hora de adaptarse al juego y a la velocidad de balón con el que se compite en categoría absoluta. ¿Qué ocurrirá finalmente? Parece que la IHF tiene clara su intención, pero las opiniones están tan enfrentadas y son tan diferentes que veremos lo que se tarda en tomar una decisión o en introducir cambios.



 

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