El uso de la realidad virtual en balonmano ya no es pura fantasía. Así se nos ofrece un nuevo e innovador trabajo con porteros que proviene de las manos de un grupo francés. En él se estudia cómo mejorar la habilidad de los guardametas, sin tener que depender de la calidad de sus oponentes al lanzar.

Esta nueva técnica permite que los guardianes entre palos no se sientan tan solos y desamparados y puedan potenciar habilidades como los movimientos de ojos y claves visuales, así como la anticipación. De esta forma, se dejan un poco de lado los típicos y aburridos entrenamientos de siempre, que buscan enriquecer simplemente la técnica y la posición (que son fundamentales). Así, un método complementa a otro.

Distintos trabajos de investigación han demostrado que elementos en los movimientos del oponente hacen que el contrario decida la reacción apropiada. Es decir, en el caso de los porteros sería ni más ni menos que arriesgarse a moverse a un lado u otro para hacer una parada y batir al lanzador. Este nuevo uso que nace gracias a la tecnología está en fases de desarrollo, pero quizá se haya encontrado la clave para llevar no sólo a los porteros a la cima, sino también para poner a punto a los lesionados que están en etapa de rehabilitación o a cualquier jugador que pretenda dar un paso más en lo que se refiere a sus aptitudes.

Desde el punto de vista del entrenamiento la realidad virtual se presenta como una gran solución que puede hacer mejorar en un futuro no muy lejano las distintas condiciones de los jugadores, haciendo así del balonmano un deporte de más calidad (si cabe).



 

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