La noticia que apareció durante el verano pasado se acaba de hacer oficial: el 1 de julio de 2016 entrarán en vigor las nuevas reglas de la IHF con el objetivo de mejorar el funcionamiento del balonmano internacional. La decisión llega ante la sorpresa de casi todos los aficionados, ya que la IHF había decidido posponer su entrada tras el Mundial de Dinamarca 2015 y todo parecía indicar que 2017 sería el año en el que el nuevo reglamento se comenzase a aplicar.

Los Mundiales y Europeos en categoría junior y juvenil sirvieron este verano pasado para probar estas nuevas normas, viendo varias situaciones durante los partidos en las que se aplicaba el nuevo reglamento. Tras el verano la IHF comenzó a consultar a jugadores, entrenadores, federaciones nacionales, aficionados… para saber la opinión de todas las partes del balonmano sobre la aceptación o el rechazo de estas novedosas reglas.

Con esta decisión, el primer evento importante en el que se podrán ver estas innovaciones en el reglamento serán los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro este próximo verano. La IHF ha publicado un documento en el que explica al detalle todos los cambios, pero aquí os vamos a intentar resumir de la manera más breve y entendible posible las nuevas reglas que entrarán en vigor el próximo 1 de julio:


El portero-jugador, sin peto: esta nueva regla es sencilla. El entrenador puede introducir a 7 jugadores de campo en pista para aprovechar la situación de superioridad pero ninguno tiene que llevar el peto de portero-jugador que es obligatorio actualmente. La diferencia está en que cualquier jugador puede hacer un cambio ataque-defensa con el portero y que, si no se consigue hacer el cambio, ninguno de los 7 jugadores podrán entrar en el área para sustituir al portero.

Límite de pases en el juego pasivo: esta situación es de las más complicadas de arbitrar por el índice de subjetividad que tienen. Cada árbitro tiene su manera de ver e interpretar el juego pasivo, pero la IHF quiere facilitar la labor arbitral y va a introducir un cambio bastante relevante en este ámbito del juego de ataque.

La clave de esta novedad está en el límite de pases que tiene el equipo que ataca cuando los árbitros decretan el juego pasivo. Dependiendo la actitud que tenga, el equipo que ataca podrá tener entre cinco y ocho pases para lanzar. Si en este margen de pases el balón no se lanza a portería, se marca el juego pasivo y el equipo que ataca pierde la posesión.

Un jugador lesionado deberá salir del 40×20: esta sea quizás la regla más complicada de entender y la que más opciones tiene. Sin embargo, en resumen, los oficiales solo podrán entrar a la pista a atender a un jugador lesionado solo si es absolutamente necesario y se lo indican los árbitros.

A partir de aquí entran en juego varios casos:

  • Si no es necesaria la entrada de los oficiales, los árbitros deben indicar al jugador lesionado que abandone el campo para ser atendido fuera del mismo.
  • Si es necesaria la entrada de los oficiales, se atenderá al jugador en el campo y después lo deberá abandonar. Dicho jugador no podrá entrar hasta que hayan pasado tres ataques de su equipo.

Esas son las opciones, pero también son importantes las sanciones:

  • Si el jugador lesionado permanece tirado en el campo más tiempo del necesario, aun siendo avisado por los árbitros de que abandone el 40×20, incurrirá en actitud antideportiva y podrá ser sancionado con tarjeta amarilla o dos minutos.
  • En caso de que tenga que ser atendido en el campo y deba esperar tres ataques a entrar a jugar, el jugador puede ser sancionado con exclusión en caso de que ingrese al 40×20 antes de ello.

La tarjeta azul como motivo de sanción mayor: la IHF pretende con la entrada de esta tarjeta azul facilitar la tarea arbitral a la hora de sancionar o no a los jugadores. Actualmente, si el árbitro saca tarjeta roja a un jugador, tiene que comunicar a su entrenador que posteriormente en el acta del partido habrá un informe adicional sobre la sanción al jugador.

De esta manera, esta situación desaparece y caben dos opciones que se solucionan en el momento, durante el partido, dependiendo la tarjeta que muestre el árbitro:

  • Tarjeta roja: descalificación al jugador sancionado sin informe posterior ni suspensión en los siguientes partidos.
  • Tarjeta azul: descalificación al jugadora sancionado con informe posterior y posibilidad de suspensión en los siguientes partidos.

Tarjeta roja y 7 metros en los últimos 30 segundos: actualmente, si un jugador evita de forma indebida el ataque de su rival durante el último minuto, se le sanciona con tarjeta roja. Con la nueva norma, el tiempo se limita a los últimos 30 segundos y la sanción será de tarjeta roja y 7 metros para el equipo que está atacando.

Eso sí, cabe aclarar que no todas las infracciones durante los últimos 30 segundos podrán ser sancionadas con tarjeta roja y 7 metros. Solo se sancionarán aquellas acciones en las que el defensor ponga en peligro la integridad del rival o cometa una falta antideportiva.


¿Conseguirán tener éxito estas novedades en el reglamento? Cada aficionado tiene su opinión al respecto, pero solo queda esperar a este verano y ver cómo afectan las nuevas normas a los partidos y a los resultados en un gran torneo. La IHF ha decidido, ahora llega el momento de la verdad. El balonmano como conocemos actualmente está a punto de cambiar.



 

Alejandro Rodriguez
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2 Comentarios
 
  1. Avatar
    Juan Fernando 06/03/2016 at 10:58 PM Responder

    Me parece que en cuanto a la regla de la atención en el campo, se favorecerá al que emplee el juego duro, pues un buen jugador «atacado», a lo mejor «de forma involuntaria» duramente por un contrario, deberá abandonar el campo durante res jugadas mientra el equipo que ha generado la lesión «disfrutará» de su ausencia durante tres jugadas de ataque. Se favorece al infractor.
    Creo que sería más que suficiente que el jugador atendido deba abandonar el terreno de juego, pero lo de las tres jugadas de ataque me parece a todas luces excesivo, pues se presupone que todo aquel que reciba un duro golpe, sea el motivo que sea, es considerado sospechoso de «hacer teatro».
    Demencial

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