Foto portada: Xavier Solanas / BMG.


En medicina y traumatología deportiva, siempre se buscan los tratamientos más novedosos, y de nuevo es turno para el ligamento cruzado. En el Hospital Infantil de Boston, han puesto en práctica una técnica novedosa, donde los cirujanos colocan una esponja empapada en sangre del propio paciente, entre los extremos cortados del ligamento; la esponja actúa como un puente, ayudando al ligamento crecer de nuevo y que puedan llegar a unirse.

Lo atractivo de este nuevo experimento es la naturalidad de la intervención sin un injerto y su pronta recuperación. Con esta técnica experimental estaríamos hablando de entre seis y ocho semanas, y no, de hasta 8 meses, con el método empleado en la actualidad, así lo publicaba el diario As en su edición digital. 

Hasta ahora, en muchas de las lesiones se hacen tratamientos de plasma enriquecido o cultivos con buenos resultados, y la mejor técnica para tratar la rotura de ligamento cruzado era el injerto HTH (hueso-tendón-hueso). Este nuevo descubrimiento, en el Hospital Infantil de Boston, es sin duda es una buena noticia para cualquier deportista, y no es para menos, teniendo en cuenta cuál es su finalidad y cuánto importan a todos los resultados.

Aún es pronto para saber la eficacia de esta nueva revelación en la medicina ya que se realizó en sólo 10 personas, aunque sí con resultados favorables. Hablaríamos de un tiempo mínimo en algo tan temido para cualquiera, una lesión siempre frustra al deportista donde su vida siempre gira entorno a sus deportes.



 

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