Comúnmente nos encontramos con la problemática de que los jugadores no vienen a entrenar en épocas de exámenes, que les cuesta combinar la actividad diaria estudiantil con la deportiva o bien que directamente, algunos jugadores abandonan la práctica deportiva al verse incapaces de rendir en todos los ámbitos (además del social, familiar…).

Partiendo de la base de que lo primordial son los estudios, pues es la base sobre la que sustentar el futuro de cada uno, es importante saber que ordenar bien el tiempo que dedicamos al deporte, estudios, vida familiar y social, tiempo libre etc… es primordial para poder rendir bien en todos estos ámbitos de la vida.

Cuando al jugador le cuesta ordenarse en su día a día, y recurre a faltar a entrenamientos por la excusa de los estudios, estamos ante un indicador de un problema grave de formación íntegra de la persona. Algo está fallando, y no es precisamente las horas que se dedican a un entrenamiento o el tiempo que tardas en ver una película con los amigos.

Y es cada vez a edades más tempranas. Si antes estos síntomas aparecían en los estudios superiores, o incluso con el trabajo, cada vez es más común en edades más tempranas. Equipos de infantiles y cadetes (de la ESO) que entrenan con cinco o seis bajas o que directamente anulan los entrenamientos por falta de personal. Padres que no permiten entrenar en épocas de examen o que castigan por bajo rendimiento académico. Últimamente, lo estoy viendo hasta en las categorías más pequeñas. Algo estamos haciendo mal.

Estamos ante un problema que no sólo incumbe a entrenadores, clubes, padres y jugadores, que son los que por norma general buscan una solución más inmediata al problema. Además, esta soluciones tienden a focalizarse en un punto concreto del problema: reducir los días de entrenamiento tanto puntualmente como de manera definitiva, pedir o hacer un seguimiento de los resultados académicos, ayudar a los jugadores con aulas de estudio o clases de refuerzo, flexibilizar los horarios o los posibles cambios en las rutinas de los chicos para evitar que pierdan entrenamientos o directamente dejen el deporte.

El problema va mucho más allá. Para evitar que los estudios sean capaces de limitar o incluso llegar a poner fin la carrera deportiva de un jugador (sea en categorías de base, o en el deporte de alto rendimiento) es necesario un plan de acción que incluye des del jugador, hasta los organismos competentes, pasando por padres, clubes, entrenadores, federaciones y organismos gubernamentales.

Acciones directas, como flexibilizar los calendarios de competición evitando que coincidan con épocas de exámenes y viceversa, (no es la primera vez que una fase final coincide con la selectividad, por ejemplo), ayudas a los deportistas que consiguen grandes resultados académicos en forma de becas pero también ayudas a los deportistas que más les cuesta obtener resultados. Conseguir que la práctica deportiva sea un aspecto más a evaluar en el expediente académico, y que no sea únicamente la clase de educación física la manera de evaluar, sino integrando la actividad deportiva dentro del propio currículum académico (algo parecido a las academias e institutos americanos que tienen sus propias competiciones), desarrollar y potenciar las ligas escolares, conseguir que el acceso a la práctica deportiva sea más fácil de combinar con la vida diaria.

Soluciones, miles, pero no deben centrarse sólo a pequeña escala. Es necesaria una intervención a gran escala, aunque el primer paso debe estar en uno mismo. Saber conciliar la vida diaria, con los estudios, el tiempo de ocio, la vida familiar, etc… debe empezar por ponerse orden a uno mismo. Estructurar bien a qué dedicamos las 24 horas del día es el primer paso para todo lo demás. Una reacción en cadena que empezaría con uno mismo y que acabaría con un sistema que potencie el esfuerzo tanto académico, como social, como deportivo y en el que sean capaces de conciliarse todos los aspectos que intervienen en la formación integral de un deportista sea en la élite, en la que combinar ya con los estudios superiores, como en la base, que es cuando el aprendizaje debe ser más pautado e incidente.



 

Maikel Nuñez
Sobre el Autor

Catalán con alma de gallego. Entrenador del CH Sant Esteve Sesrovires. Conocedor del complicado mundo del balonmano base.

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1 Comentario
 
  1. Jose Manuel Franco Mielgo 27/09/2016 at 12:14 PM Responder

    Gran artículo. Me ha gustado mucho y es cierto que la primera parte pasa por una planificación del tiempo. Organización. Lo es todo.

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