Acción más que curiosa la que sucedió nada más y nada menos que en la NBA hace un par de semanas, concretamente el 19 de marzo. Si hablamos de esto en balonmano, es algo de lo más habitual y natural en nuestro deporte, pero si ya cambiamos de disciplina y de balón una situación así se convierte en extraña, inaudita y del todo polémica. Los protagonistas de la escena que se ha hecho viral en todo el mundo: Dwight Howard y Paul Millsap, dos de las estrellas de la liga y participantes en más de una ocasión en el All Star Game de la mejor liga de baloncesto del mundo.

Phillips Arena de Atlanta, en juego un partido de la liga regular que enfrentaba a los Atlanta Hawks contra los Houston Rockets. A poco más de 3 minutos para finalizar el primer cuarto, una falta de Michael Beasley manda a la línea de tiros libres a Millsap. Tras anotar el primer lanzamiento, el balón llega a las manos de Howard. El pívot entrega la bola al árbitro y este al propio Millsap. Y aquí es donde comienza todo el escándalo. El ala-pívot de los Hawks lo coge y su cara es de asombro al ver que le cuesta un mundo soltar las manos de la pelota.

Rápidamente, el balón llega a las manos del árbitro, que lo lleva a la mesa de los oficiales y lo cambia por otro nuevo. Entre medias de todo, J.J. Bickerstaff, entrenador de los Rockets, se había acercado a la mesa del entrenador y había escondido dos latas que, supuestamente, no quería que viese el árbitro. ¿Qué tendrían esas latas? ¿Qué habría hecho Dwight Howard con el balón para que estuviera tan pegajoso que Paul Millsap no pudiera soltar las manos de él?

Stickum. Un spray adherente. Esa lata que escondía Bickerstaff era la culpable de que el balón estuviera pegajoso y, claro está, fue Howard el que se llenó las manos de ese spray para «pegarlas» a la bola.  Una práctica que la NBA prohíbe y que fue protagonista en ese partido. Sin embargo, «Superman» Howard se defendió de las acusaciones de los rivales diciendo que «lo usa en cada partido».

¿Exceso de pega en un deporte en el que está prohibida? ¿Casualidad? ¿Será que Dwight Howard prefiere el balonmano y quería sentirse lo más cerca posible de nuestro deporte? Situación divertida para los más fieles aficionados que también siguen la NBA. Por un momento, el baloncesto estuvo mucho más cerca del balonmano.

Si a alguien no le ha quedado claro, las imágenes hablan por sí solas. Pasen y vean… Espectáculo americano en estado puro.



 

© 2020 Diseño Web Digital UO | Aviso legal | Política de Privacidad | Cookies | PATROCINADORES | CONTACTO