Tan habitual ha sido en los años que algunos de los presentes en el lugar no fuimos capaces de darnos cuenta por nosotros mismos. Su Majestad la Reina de España no acudió a la final de la Copa de S.M. la Reina de España. No se trata de que no haya asistido a ningún partido de la fase previa ni al lugar de la competición, comprensible tal vez por la cercanía en fechas al 14 de Abril, días en los que la realeza tiende a evitar los lugares públicos como si de vampiros con la luz del sol se tratara.

La copa con su nombre, uno de los trofeos más importantes a nivel nacional, no fue entregada ni presenciada en su entrega por Doña Leticia Ortiz Rocasolano; mientras que su homólogo masculino y marido, el Rey de España Don Felipe Juan Pablo de Todos los Santos de Borbón y Grecia, sí que acudía a la final de la Copa del Rey de rugby en Vallalodid.

¿Por qué motivo no asistió la Leticia Ortiz en su calidad de Reina de España a su propio trofeo? Los compañeros de @Deporte100x100 incluso hacían broma respecto a ello.

Pero parándonos a pensar un poco no es tan ilógico que la Reina no haya asistido. Teniendo en cuenta que la última portada de un medio generalista español relacionada con el balonmano era… con Iñaki Urdangarín y trataba acerca del juicio del caso Noos, el binomio Casa Real-Balonmano no genera una imagen precisamente positiva en el acervo mental de los españoles. Parte de culpa la tienen los propios medios, ya que la última portada mencionada no es precisamente de ultimísima actualidad. Además, el obvio ninguneo de los medios generalistas al balonmano (o a todos los deportes más allá del fútbol) no es justificable por falta de ocasiones, pues recordemos que en diciembre de 2013 España se proclamaba campeona del mundo en una final histórica por la ancha diferencia en el marcador, y encima jugada en Barcelona.

No obstante, no parece que el papel de los medios ni la incómoda relación que la realeza borbónica guarda con el balonmano sea motivo suficiente que justifique su ausencia. Más aun considerando su cargo, la función del cual es, a priori, la de representación de todos sus ciudadanos, eludiendo a un tan noble deporte como es el nuestro, solo por una cuestión únicamente de imagen y prevención. Un gesto al que ya estamos acostumbrados pero que reflexionando sobre él, duele, y no por la ausencia de la Sra Ortiz en sí; duele por el ninguneo y la indiferencia mostrada, ya que felicitar al equipo campeón solo a través de un tweet parece casi una burla.



 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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