El Barcelona afronta este sábado ante el Kiel el partido más importante de su temporada. Los blaugranas deberán levantar el 29-24 de la ida de los cuartos de final si quiere alcanzar la fase final de la Liga de Campeones. A todo o nada en los 60 últimos minutos de la eliminatoria. A continuación, diez argumentos que sostienen que la proeza es posible:


  1. Vigente campeón de Europa

La etiqueta de máximo favorito al título y la areola de vigente campeón obliga al equipo de Xavi Pascual a –intentar– girar la tortilla. Orgullo, amor por los colores, por el saber estar y por la afición. “Somos el Barça. Podemos ganar o perder, pero no creo que haya nadie que no tenga claro que lo daremos todo por conseguir la victoria. Saldremos al 2.000%”, comenta Xavi Pascual.


  1. Hay antecedentes

La experiencia puede ser el valor diferencial que lo marque absolutamente todo. El bloque barcelonés es un experto en darle la vuelta a las eliminatorias más calientes del torneo continental. La última fue en cuartos hace dos temporadas ante el Rhein-Neckar Löwen. Los culés fueron capaces de sobreponerse al +7 que los leones consiguieron en Manheimm (38-31) gracias a una enorme actuación coral en el Palau (31-24). En la 2012/13 y en el mismo escenario, el Barcelona eliminaba al Atlético de Madrid a pesar de la renta colchonera de la ida (5 tantos). La existencia de una sexta marcha competitiva y la capacidad de reacción del vigente campeón de Europa están fuera de toda duda.


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FOTO: EHF


  1. El efecto Palau más humanizado

Aunque Xavi Pascual dijo meses atrás que prefiere “jugar la ida de cualquier fase a doble partido en territorio local”, lo cierto es que el Palau es clave cuando acoge el choque que decide la serie. Aún así, estas tardes históricas sobre el parquet de les Corts se escriben después de un mal partido del Barça fuera de casa, estando desafinado de cara a portería y concediendo demasiadas situaciones claras de lanzamiento. El entrenador catalán y el equipo lo saben y no dejan su suerte –solo– en manos de un ambiente atronador: “El Palau siempre está y siempre ayuda, pero si nosotros jugamos como lo hicimos en Kiel, no ganaremos. Las gestas, al fin y al cabo, las hacen los equipos”, apunta el preparador.


  1. La despedida tiene que ser en Colonia

Toda buena historia debe tener un buen final. Daniel Saric, Dani Sarmiento, Eduardo Gurbindo y Guðjón Valur no quieren que su último partido en Champions con la camiseta del Barcelona sea el de este sábado. Los cuatro acaban contrato este verano y dejaran la disciplina catalana después de un ciclo espléndido, donde lo han ganado absolutamente todo. El portero bosnio, que ha firmado con el Al-Quyiada de Qatar, quiere redondear su palmarés de 29 títulos conquistados con la mencionada competición continental, la Copa del Rei y la Liga Asobal.


  1. Cambio de local-visitante

Además, la brillantez del Kiel se diluye a medida que se aleja de suelo germano. Tres de las cuatro derrotas del Kiel durante esta Champions han sido en pista contraria. Los registros colectivos, además, no son buenos: defienden peor (28,3 gols encajados de media para los 26,5 como local) y golean menos que en su pabellón (casi 2 tantos menos). Si los blaugranas consiguen imponer su ritmo, los alemanes tienen mucha papeletas para acabar mostrando su cara más desaliñada.


  1. La ida, un guión poco probable

El 29-24 del Sparkassen-Arena fue el resultado de un cúmulo de circunstancias que se antojaba, como poco, improbable. Pero el deporte es así. Un equipo como el Kiel, centrado en sumar a partir de su primera línea, encontró en un extremo, el veterano Domink Klein, habitual suplente, a su mejor arma ofensiva. Los lanzamientos de los cañoneros también entraban (17 tantos en total). Rápidos en la transición, inteligentes y sosegados en ataque estático y fiables en defensa. Los de Alfred Gíslason, un conjunto que este año ha rendido entre grises, lo hizo todo bien. En el otro lado de la cancha, el dibujo fue bien distinto. El 6:0 del Barcelona, el más trabajado del planeta, no encontraba su sitio, su contundencia a la contra apenas hacía sangre y ante el sistema defensivo rival, poca fluidez. Solvencia ante una mala tarde.

Más allá de los aspectos anímicos y del juego, los números también apoyan la gesta del equipo catalán.


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FOTO: EHF


  1. La defensa, con enorme margen de mejora

Si el guión cambia, a poco que lo haga, el resultado será distinto. Los la cifra de goles que recibió el Barcelona fueron verdaderamente sintomáticos. El equipo solo ha encajado 29 o más tantos en 5 partidos a lo largo del torneo, con un balance de 2 triunfos, 2 derrotas y 1 empate (IFK Kristianstad, Vardar, Kiel i Kielce (2)). Poco contundentes y sólidos, solo dos jugadores de Pascual fueron excluidos. Uno, Jallouz, ante ataque posicional (minuto 43), y Sigurdsson por cortar un claro contraataque.


  1. Parciales en contra

Además de no estar bien en tareas defensivas, el Barcelona se vio superado por un equipo alemán que aprovechaba las pocas desconexiones visitantes para romper el marcador. El Kiel materializó dos parciales que mataron el partido después del control inicial culé (4-0, del 11-11 al 15-11) y de una posterior reacción antes de llegar al ecuador del segundo tiempo (4-1, del 18-17 al 22-18). El equipo debe ser constante y mantener la calma ante cualquier acometida de los cebras, que las habrá.


  1. Poco acierto ante un gran Landin

Es cierto que Landin es uno de los mejores porteros del mundo y que atraviesa un gran momento después de un inicio de temporada discreto. Pero el conjunto de Pascual ha de ser capaz de mejorar sus prestaciones ofensivas para evitar que el danés vuelva a firmar 25 intervenciones (más de un 50% de efectividad). Buscar el pase extra, conseguir explotar su juego con el pivote y afinar la puntería desde los 9 metros. Los 24 tantos que consiguieron los culés en el Sparkassen fue la segunda anotación más baja de toda la temporada (primer jornada, 21 dianas contra el Rhein-Neckar Löwen).


  1. Hay que correr

Y no como pollo sin cabeza. La remontada no se va a consumar en 10, 20 o 30 minutos. Los de la Liga Asobal Bauhaus tienen que volver a sumar al contraataque, una de sus armas y señas de identidad. En la ida, Tomás y Sigurdsson se quedaron en dos goles cada uno, números poco habituales para dos de los extremos que más y mejor golpean en transición del mundo. Las segundas oleadas tampoco estuvieron bien, con disparos algo precipitados que invitaban al bloque de Gíslason a no poder tregua y mantener el correcalles. Repliegue y salida.



 

Gonzalo Romero
Sobre el Autor

Periodista del Diari Ara. Jugador de Balonmano en el Sant Martí Adrianenc de 1a estatal. Asistió a la última Final Four de Colonia.

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