Según afirma el nuevo fichaje del FC Barcelona Lassa, Valero Rivera, en una entrevista para Darío Ojeda de El Confidencial, “todas las carreras son diferentes”. Tras formarse en el equipo al que ahora volverá, el Barcelona, Valero comenzó un periplo por España que le llevó incluso a disputar partidos en la segunda división antes de marcharse a jugar a Francia, donde cumple su sexta temporada. Once años después de salir por la puerta de atrás, regresará al equipo azulgrana como una estrella. “El Barça es el club de mi vida, he crecido, he vivido y he madurado allí. Todo está allí: mi familia, mis amigos, mi ciudad… ¿Quién le dice que no al Barça?”.

Mirando hacia atrás, Valero Rivera ve partes positivas y negativas por ser el hijo de uno de los mejores entrenadores de la historia de balonmano. “No creo que el apellido fuese un lastre”, afirma. “Lo que pasa es que era joven. Tengo que decirlo también: gracias a mi apellido me han abierto muchas puertas que a lo mejor a otros no. La cuestión es aprovecharlas. Pero también se me han cerrado muchas otras. Hay muchos más inconvenientes que ventajas en tener un apellido así. Pero estoy muy orgulloso. Siempre he querido trabajar para volver la Barça y estar en la selección. Al final el trabajo da sus frutos”.

Cristian Ugalde, el otro extremo izquierdo de la selección afirma que Valero Rivera es uno de los mejores en su puesto, y esto es gracias a que el catalán salió de Barcelona y ya nadie lo juzga por su apellido. “Hasta que no dio el paso de ir a Francia no pudo explotar y desarrollar su juego como hasta ser lo que es hoy en día. Le ha venido muy bien tener esa confianza y que nadie lo juzgara por quién era. Se ha convertido en uno de los máximos goleadores a nivel mundial”, dice de su compañero en la selección española.

“Exploté en el momento en que fui a Francia”, explica Valero, que reconoce que a veces piensa que tenía que haberse ido antes al extranjero. “En Nantes me trataron muy bien y confiaron mucho en mí. Hice una primera temporada buena, pero nada excepcional, y en la segunda vi que la gente estaba conmigo y que me ayudaba mucho, y eso hizo que todo me saliera mejor”. En su segundo año fue elegido mejor jugador de la liga francesa, y desde entonces no ha parado de crecer, y por eso su reciente fichaje por el FC Barcelona Lassa.

Esa efectividad la ha trasladado a la selección, con la que debutó a finales de 2011 a las órdenes de su padre que confió en él para sustituir a Juanín García, una decisión que creó bastante polémica, pero que acabaría por cesarse tras el título mundial de 2013.  Cuando se le pregunta por aquel episodio, el jugador niega que recibiera un trato de favor. “Mi padre no es un entrenador que haga las convocatorias por amistades, sino que cree en el trabajo. Yo eso lo sé perfectamente”, asegura.

El paso del tiempo le ha dado la razón a él y a su padre. En los más de cuatro años que han pasado desde su debut, Rivera se ha convertido en uno de los pilares de la selección, con la que ha marcado 271 goles en 72 partidos. “Es un seguro de vida”, dice el seleccionador Manolo Cadenas. “Es un jugador que da confianza al grupo y a mí como entrenador, porque es difícil encontrar alguien con tanta eficacia de cara a gol”.

“Tiene una calidad de definición a la altura de muy pocos”, dice Gonzalo Pérez de Vargas, portero de la selección y futuro compañero en el Barcelona. “Finalizando, si no es el mejor de su puesto, es uno de los mejores. Es capaz de cambiar el tiro en el último momento y ponerlo donde quiere. Y lanzando penaltis es un maestro”. Y es que en el último Campeonato de Europa metió 31 de los 38 que lanzó. “Es un juego mental, psicológico. Hay que mirar y entrenar bastante. No es fácil seguir metiendo después de tirar muchos penaltis. Es entrenamiento, como todo”, explica Valero.



 

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