Foto: Getty Images


La selección argentina de handball masculino realizó un gran Juego Olímpico en Río de Janeiro, pero quedó afuera de la chance de sumar su primer diploma olímpico.


Los Gladiadores hicieron lío en Brasil, los dirigidos por Dady Gallardo demostraron una vez más que están en constante crecimiento y que el handball de primer mundo no están tan lejos como parecía hace diez años.

Si bien en Londres habían logrado entrar al Juego Olímpico tras ganar el oro en el Panamericano de Guadalajara 2011, aún no estaban en el mejor momento de maduración, algo que sí se vio en el último Mundial y en Río. Los Gladiadores a toda su entrega le sumaron juego haciendo temblar a las grandes potencias como Dinamarca y Croacia, justamente a esta última se le estuvo a un mejor manejo de última bola para lograr una victoria. Sin embargo, la falta de roce y experiencia en estas situaciones jugaron una mala pasada.

A pesar de la buena actuación, estando a una victoria de acceder a los cuartos de final, los argentinos deberán dar una vuelta de hoja de cara al Mundial de Francia, donde todos esperan la recuperación de Diego Simonet para quizás hacer historia con este grupo que revolucionó el handball del país. Luego, de la cita mundialista seguramente se vendrá una renovación en el plantel teniendo en cuenta que hay varios jugadores que llegarían con 38 años a Tokio 2020.

Argentina está ante una posibilidad histórica de hacer que éste buen momento del handball se convierta en una constante y no sea solo un oasis en el desierto.



 

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