No es difícil ponerse a pensar un poco y destacar jugadores de balonmano veteranos que siguen rindiendo a un gran nivel mundial pese a haber superado la treintena, algunos incluso llegan a la cuarentena. Al más alto nivel europeo encontramos jugadores que cumplen los 36 años como Kiril Lazarov, Christian Zeitz, Chema Rodríguez y Uros Zorman. Aún más veteranos son hombres como Arpad Sterbic, Sigurdsson, Rubén Garabaya y el portero del Flensburg Andersson. Finalmente encontramos a dos porteros como los más veteranos de la máxima competición europea y son ni más ni menos que el español Gurutz Aguinagalde y el archiconocido francés Thierry Omeyer.

Técnicamente estos jugadores podrían disputar la conocida categoria de “veteranos” a la que se puede acceder una vez superados los 35 años pero ¿Por qué hacerlo cuando todavía tienes cuerda para jugar con los mejores? Hoy en Valonmano Con V conocemos un caso extremo, el del catalán Isidre Safont, conocido como Safa, pivote del sénior del equipo vallesano de Sant Fost a la friolera edad de 58 años.

Los que han compartido vestuario con él aseguran que “es un ejemplo a seguir no solo por seguir jugando a buen nivel con casi sesenta años. Es alguien que nunca falta a un entreno y siempre está allí para echar una mano”. Safa, conocido en todo el club del Balonmano Sant Fost, ha declarado en el medio local Contrapunt que esta temporada será la última, pese a que sus compañeros de equipo se niegan a creerle pues parece ser que no es el primer año que dice tal sentencia y termina enganchándose al reto de la venidera temporada.


Safa balonmano sant fost


Isidre no es solo un mito por seguir jugando pese a sus 58 años y su prejubilación, también lo es por ser uno de esos hombres de club que lleva en la institución desde los 12 años, habiendo jugado en todas sus categorías de balonmano, excepto cuando el equipo sénior militaba en División de Honor, hoy ASOBAL. Safa asegura que la temporada pasada jugó “más que nunca” pues disputó partidos con el equipo sénior, el equipo de veteranos y el conjunto Cat45 que participó en el Europeo de veteranos.

Sin duda escucharle es escuchar a la voz de la experiencia, y parece ser que esta tiene un discurso humilde. Afirma que son los jóvenes quiénes deben (y así lo hacen) sacar los partidos hacia adelante. Jóvenes de un equipo de balonmano como por ejemplo su sobrino o sus dos hijos, con quien comparte vestuario. Una voz que adopta un tímido tono cuando reconoce sentirse orgulloso al recibir elogios por los campos de toda Catalunya. Elogios por ser ejemplo de superación, haberse impuesto con voluntad no solo al paso de los años, sino a dificultades como un cáncer de testículos.

Más bonita es la historia sobre balonmano cuando los elogios se convierten en reconocimientos. Safa, que también asume tareas directivas del club, cuenta con un permiso especial de la federación catalana para poder jugar en varias categorías a la vez: “Cuando un jugador hace más de 10 partidos en una categoria no puede jugar en otra en la misma temporada. Yo tengo un escrito de la Federació Catalana d’Handbol que me permite jugar allí dónde quiera, sin ningún tipo de sanción o limitación”.

Tras haber jugado casi todos los partido de la segunda vuelta con el sénior la temporada pasada, Isidre Safont, Safa, sigue entrenando este año con el sénior solo “por si me necesitan”, cuando lo que necesitaría el balonmano y todo deporte es más gente como él. Safa es mucho más que un veterano. Safa es más que experiencia. Safa es más que entrega y dedicación. Safa es un ejemplo.


Fuente: Contrapunt



 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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