Hace unos días saltaba la noticia de que el jugador catalán del CSM Bucuresti Javier Humet podría obtener la doble nacionalidad y ser convocado por la selección nacional de Rumanía dirigida por Xavi Pascual. Hasta aquí todo normal, otro jugador de balonmano que cambia de nacionalidad para poder jugar a nivel de selecciones con otro país en el que se le da más oportunidades. Pero, ¿dónde radica la diferencia entre nuestro deporte y el resto?

Según la reglamentación de la IHF, un jugador o una jugadora podrá disputar partidos con la selección nacional de un país si se tiene la nacionalidad de éste. Es decir, un jugador español puede jugar en España o en otro país si tiene su nacionalidad. Eso sí, ¿qué ocurre si un jugador decide jugar con dos selecciones diferentes a lo largo de su carrera? Esto en fútbol, por ejemplo, está prohibido. En el caso del baloncesto, además de estar prohibido, una selección solo puede convocar a un jugador nacionalizado.

En balonmano, esto es completamente diferente. La libertad a la hora de nacionalizar jugadores es absoluta. Eso sí, solo hay una regla, que tiene que cumplirse a rajatabla: “todo jugador que decida participar en competiciones internacionales con una selección diferente debe llevar más de 3 años sin participar con su última selección”. A partir de ahí, la IHF no pone trabas al “mercado de fichajes” de selecciones, si es que se le puede llamar así a estas alturas de la vida en nuestro deporte.

Todos conocemos de lo controvertido de esta medida, especialmente tras el caso de Qatar. Cierto es que se le ha prestado especial atención a este caso con la nacionalización de jugadores como Markovic, Rafa Capote, Daniel Saric, Borja Fernández, Goran Stojanovic, Bertrand Roiné…, sobre todo tras el subcampeonato mundial conseguido en su país en 2015, pero lo cierto es que es una práctica habitual y son muchos los casos que podemos encontrar. Nos centraremos en las grandes potencias del mundo a nivel de selecciones:

Francia: Sí, la todopoderosa Francia también cuenta con jugadores nacionalizados y no precisamente dos cualquiera. Dos de sus jugadores más mediáticos, Luka y Nicola Karabatic son en realidad de origen serbo-croata y nacidos en Nis (Yugoslavia).

España: Las guerreras tienen en uno de sus principales referentes a Alexandrina (Sandy) Barbosa. La eléctrica primera línea con nacionalidad española es en su origen de Cabo Verde. Además, una de las habituales en las últimas convocatorias ha sido la portera del Fleury francés Darly Zoqbi de Paula, de raíces cariocas. En el caso de los chicos contamos con el lujo de la nacionalización del portero serbio Arpad Sterbik además de otros jugadores míticos como fueron Rolando Urios, Julio Fis o Talant.

Bielorrusia: curioso caso encontramos en las filas de la antigua república soviética. Ni más ni menos que el mediático Siarhei Rutenka, nacido en la ciudad de Minsk pero que creció en Eslovenia y debutó defendió sus colores en la selección nacional. Más tarde lo hizo con Bielorrusia, su selección actual, aunque durante mucho tiempo se especuló con una posible convocatoria con la selección española tras haber obtenido la nacionalidad.

Daniel Saric: nos choca leer esto, obvio que el ex guardameta del FC Barcelona no es un país, pero su caso es único a nivel de selecciones. Es el único jugador que ha tenido el dudoso privilegio para algunos de defender la bandera de hasta tres países. Primero lo hizo con Serbia y Montenegro, después con Bosnia -su país natal- y, por último, con Qatar.

El fenómeno transnacional ya hace tiempo que traspasó los banquillos, por lo que podemos encontrar técnicos como Talant Dujshebaev (español nacido en el Kirguistán) con la selección de Polonia, hasta hace poco al catalán Jordi Rivera en la banqueta de Brasil, a Valero Rivera dirigiendo la selección qatarí, Xavi Pascual con Rumanía, etc.

¿Creéis que la legislación de la IHF que permite cambios de selección supone una ventaja respecto a otros deportes?



 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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1 Comentario
 
  1. Toni 23/10/2016 at 3:56 PM Responder

    No estoy para nada de acuerdo con el artículo en el sentido de los Karabatic. Aunque hayan nacido en Serbia, deportivamente se han criado en Francia toda la vida. Creo que tiene cero sentido compararlo con el caso de Qatar por ejemplo o Sterbik con España.

    No me parece del todo mal que Sterbik juegue con España ya que en cierto modo ha pasado muchos años aquí jugando y puede tener lazos con el país. Lo que no se entiende es Saric o Borja Fernández que jueguen con Qatar sin haber pisado casi el otro país.

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