Foto portada: UROS HOCEVAR (EHF)


El pasado jueves, la Real Federación Española de Balonmano publicaba a través de su página web que ya había enviado a la IHF el dossier de la candidatura de España para organizar el Mundial de Balonmano Femenino de 2021. Una propuesta buscada y soñada por la institución nacional desde hace varios años, sobre todo desde la llegada de Francisco Blázquez a la presidencia. El campeonato se disputaría en la zona de Cataluña y el norte de la Comunidad Valenciana, y las sedes serían Lleida, Tarragona, Castellón, Granollers y Badalona, donde se jugaría la hipotética final.

Hasta aquí todo muy bonito, e imaginen si además la IHF otorga la organización a España… Sería la leche. Esto es opinión, cada uno tendrá la suya, aunque nuestra candidatura, la de todo el balonmano femenino español, la que sentimos como nuestra, tiene grandes virtudes pero varios aspectos que pulir o incluso haber cambiado. Eso sí, antes de que se malinterpreten mis palabras –seré crítico-, he de decir que soy el primero que felicito a toda la directiva de la RFEBM por sacar adelante el proyecto de candidatura. Ojalá en enero estemos hablando de un Mundial en España.

Pero no nos vayamos por las ramas. No todo es alabar. Tampoco vamos a poner en duda lo que se ha hecho hasta ahora. Simplemente hagamos una crítica constructiva, de esas de las que uno lee y después aplica. Porque la mejor manera de solucionar los errores es aprender de ellos. La pregunta, el dilema, la disyuntiva está clara: ¿Realmente España, nuestro balonmano, está preparado para organizar un Mundial y dejar una gran imagen en un evento de estas características?

La pregunta puede tener varias respuestas. Desde el punto de vista de los pabellones, de la oferta hotelera, del transporte y del resto de infraestructuras, España está más que preparada para organizar cualquier evento de estas características. Además, el punto a favor de la candidatura está en la cercanía entre todas las sedes –la mayor distancia entre dos pabellones es de 242 kilómetros-, con una región muy bien comunicada y acostumbrada a recibir cantidades ingentes de turistas.

Sin embargo, esa ventaja se puede convertir en un inconveniente. ¿Por qué la RFEBM se olvida de algunas ciudades que respiran balonmano femenino por los cuatro costados? Lugares como Málaga, Valladolid, Santiago de Compostela –aquí está el mejor pabellón de Galicia- o incluso Madrid podrían haberse incluido como sedes. De esta manera, pabellones en donde la afición se desplazaría a buen seguro y crearía un gran ambiente no participarán en el Mundial. Esto es otro inconveniente para los aficionados. Gente de Galicia, de Andalucía, de Castilla y León, de Madrid… Tendrán que realizar viajes kilométricos y reservar estancia para varios días si quieren disfrutar, al menos, de una parte del campeonato. Los viajes a nivel nacional no son complicados ni muy largos. Casi todas las ciudades se conectan a través de aeropuertos e incluso con el AVE.

El otro “pero” que se le puede poner a la candidatura es el de la asistencia a los pabellones. Supongo, y digo supongo porque al no saberlo a ciencia cierta no quiero regalarme medallas, que la RFEBM habrá estudiado el posible impacto del Mundial y su acogida en este ámbito. Sin embargo, me da miedo imaginarme una situación como la del Mundial Masculino de 2013. Un pabellón en Sevilla vacío toda la primera fase… ¿Se lo imaginan otra vez en Tarragona, una ciudad donde, sin faltar al respeto, no hay una gran afición por el balonmano? Sería una imagen muy mala de nuestro deporte de cara al resto del mundo.

Matices. Posibles aspectos a mejorar o cambiar. Todo ello no empaña, vuelvo a repetir, la gran labor de la Federación a la hora de proyectar esta candidatura y de presentarla de cara a la IHF. Es una candidatura potente, fuerte a nivel organizativo, con un buen trasfondo por detrás y con una buena reacción y opinión por parte del aficionado. Por tanto, partiendo de esta base, el plan tenga un par de problemas: la falta de sedes a lo largo del territorio nacional para satisfacer a todo el amante del balonmano femenino, y la posibilidad de ver pabellones a media entrada o casi vacíos. Un 8 sobre 10 para una idea, un sueño, en el que todos los españoles estaremos apoyando y empujando hasta enero, cuando en Francia se conozca el organizador del Mundial de 2021. ¿Por qué no nosotros? ¡Que empiece el sueño!



Pablo Lozano
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