Con la temporada de base empezando, y con los equipos de escolares con los calendarios a punto de dar el pistoletazo de salida, la temporada se pone a pleno rendimiento. Cada fin de semana se disputan cientos y cientos de partidos de todas las categorías, desde pre-benjamines hasta sénior, del género masculino y femenino e incluso, de carácter mixto.

Y es sobre todo en la base, donde se crea el conflicto de la competitividad, el dilema de cuánto deben jugar los jugadores, el buscar el resultado y la medalla inmediata o la formación a medio y largo plazo… Uno de los temas más delicados, y que cualquier entrenador se ha encontrado alguna vez en etapas de formación, es de cómo repartir los minutos en las etapas de formación.

Las categorías más pequeñas, ya incluyen en sus reglamentos, la obligatoriedad que todos los jugadores inscritos en el acta deben jugar un tiempo determinado. Esa norma, se va diluyendo con cada salto de categoría, pero siempre aparece el dilema moral de cómo dar minutos a los jugadores/as, para intentar ser lo más justo posible con el colectivo.

Cada fin de semana, acercándote a cualquier partido, vemos equipos que tienen niños que no juegan nada, otros que juegan menos, otros que lo juegan todo, otros que juegan lo mismo, otros que depende qué y cómo, cada semana es diferente.


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¿El hecho de pagar una cuota da derecho a jugar lo mismo que los demás? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Por qué? La pregunta del millón. Está claro que, excepto en casos excepcionales, todos los clubes exigen el pago de una cuota. Pero, ¿da esa cuota el derecho a que un jugador juegue los mismos minutos que otro? ¿Con que baremo? Más de un entrenador y de dos, se ha encontrado en la tesitura de tener que responder a esta cuestión.

Es importante entender que, en categorías de formación, todos los jugadores deben participar de los partidos, pues es en ese espacio donde mejor se puede desarrollar y seguir la evolución de todo lo que se trabaja en los entrenamientos. Pero no se debe olvidar, que el deporte de base, sea cual sea, debe ser un complemento de la formación del niño y como complemento de la formación no se dejen de lado valores intrínsecos del balonmano como son el esfuerzo, el compañerismo, la disciplina, el deber de cumplir unos horarios y normas, el respeto a tu equipo y el entorno, etc… Dentro de esos valores, encontramos quizás, una de las respuestas a esa pregunta.

Deberíamos ser equitativos, más que justos, a la hora de repartir esos minutos, conforme la edad del niño avanza. Que el niño entienda que esforzarse por mejorar, cumplir unos deberes y normas, asistir a todos los entrenamientos, participar de ellos y dar lo mejor de uno mismo, deberían ser valores muy a tener en cuenta. El simple hecho de pagar una cuota, no lleva intrínseco unos minutos determinados. Da derecho a percibir una formación adecuada, a poder acceder a unas instalaciones y equipamientos para la práctica del deporte, a que sus entrenadores estén formados adecuadamente… pero jamás, debería dar derecho a garantizar unos determinados minutos.

En una sociedad, donde cada vez más el envase se valora más que el contenido, donde el esfuerzo cada vez se valora menos, es importante qué a los chicos, y a su entorno, se les inculque que de tu trabajo diario saldrá tu recompensa. La equidad, (del latín aequitas, aequus “igual”) es la cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece sin exceder o disminuir, tratando a todos por igual respetando y teniendo en cuenta sus diferencias. Y lo justo es ser equitativo. En los equipos de base tratamos con varias personas con tantos caracteres y circunstancias distintos. Y lo justo es tratar a cada uno, equitativamente.

Cuando se malinterpreta el hecho de pagar la cuota

Si pusiéramos un caso concreto, igual que no es justo dejar a un chico que solo entrena un día sin jugar, tampoco es justo dejar al que nunca falla a los entrenamientos y se esfuerza en ser mejor, un largo rato en el banquillo solo porque, quizás, malinterpretamos una norma no escrita que dice que el pagar, da derecho a jugar igual a todos. Y no es así.

Cuando decides pagar por educar a tu hijo en una escuela privada o concertada, no te da derecho a aprobar. Te da derecho a recibir una formación, a acceder a unas instalaciones adecuadas, a un profesorado cualificado… Incluso puedo entender que de acceso a más ayuda y oportunidades a los chicos que tienen más dificultades de aprendizaje. Pero no a la misma nota que tu compañero. ¿Dónde ha quedado el esfuerzo? Cuando decides pagar por ir al gimnasio, pagas por acceder a un recinto debidamente preparado, con unas normas de seguridad e higiene, con personal cualificado… no da derecho a utilizar la bicicleta estática el mismo tiempo que un usuario más experimentado o a levantar el mismo peso.

El peso de la equidad

Y en ese pequeño detalle, la equidad, quizás esté escondida la cuadratura del círculo. Dejemos a todos los chicos jugar, que disfruten y aprendan a desarrollar en pista todo lo que aprenden en los entrenamientos. Que aprendan a competir sana y deportivamente. A que ganar y perder, forman parte del juego. A que el rival se esfuerza y entrena tanto como tú. Pero también dejemos que los chicos aprendan a que todo en esta vida requiere un esfuerzo, un sacrificio, un compromiso. Y qué en la vida, como en el deporte, nada se consigue sin esfuerzo.



 

Maikel Nuñez
Sobre el Autor

Catalán con alma de gallego. Entrenador del CH Sant Esteve Sesrovires. Conocedor del complicado mundo del balonmano base.

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8 Comentarios
 
  1. Jeremías Brown 21/11/2016 at 1:32 PM Responder

    Totalmente de acuerdo contigo salvo con el matiz que un niño en el banquillo no aprende. Está claro que no ha de jugar por derecho, que todo cuesta, que el esfuerzo es importante, pero solo jugando es como se mejora. Cuántos entrenadores tienen a varios jugadores/as denostados porque “no tienen nivel” y semana tras semana juegan 3-4 minutos del partido. Creo que sería algo que a nivel entrenadores debería de cambiar. El primar la formación por delante del resultado.

  2. Maria 22/11/2016 at 8:48 PM Responder

    Qué pasa que los partidos de fin de semana no forman parte de la formación? eso hay que pagarlo a parte?
    quien dice qué niños no se han esforzado, el entrenador? en base a qué?
    el entrenador, la gran mayoría de ellos/as los mide por cómo juegan, no se fijan en nada más por mucho que se quieran poner bien puestos, no saben el daño que están haciendo a una gran cantidad de niños y niñas que se están formando como personas, pero lo importante es ganar, presionan a los niños y niñas de tal manera que los aburren, digo esto siendo consciente, se lo que digo porque lo he visto repetidamente en diferentes deportes, he entrevistado a muchos niños/as que cuentan sus vivencias en el deporte y me atrevo a decir que da mucha pena como narran lo vivido, cómo se han sentido y que no quieran volver hacer deporte. TRISTE, LAMENTABLE, Pero hay que ganar sobre todas las cosas.

    • Guille 25/11/2016 at 8:56 AM Responder

      quien dice qué niños no se han esforzado, el entrenador? en base a qué?
      María, lo dice el entrenador, evidentemente. En base a que es quien ve el comportamiento, entrega, interés por aprender, respeto a los compañeros etc y mil cosas más que puedes valorar en un entrenamiento. Lo que es muy poca base para opinar es creer a un niño cabreado a pìes juntillas cuando interpreta unos hechos en base a su exclusiva conveniencia y creerle a pies juntillas, igual completararias tu punto de vista si entrevistaras también a los compañeros de ese niño y le preguntaras por el y su comportamiento y como, tal vez, les estropea los entrenamientos . Yo no hablo de buenos y malos, sino de esfuerzo y actitud. A diferencia de ti no presupongo nada, pero podría ser que te sorprendieras bastante. No pongo en duda que haya quien reparta los minutos en base a resultado, pero ni es mi caso, ni pasa en m iclub ni creo que sea general en deporte base. En mi equipo hay un chico con un nivel mucho más bajo que los demás, en los entrenamientos da un nivel deesfuerzo medio-alto respecto a los demás y en los partidos lo da todo, juega casi todos los minutos y le ponemos de ejemplo a los demás, el jugador estrella del equipo le tiene una manía que no le puede ni ver, que es un jugador más dotado aconstumbrado a que no le lleven la contraria en casa y no hace los ejercicios al ritmo que sele pide, contesta a todo, menosprecia a los compañeros ( a el otro lo intenta humillar sempre que tiene ocasión), , escurre el bulto en las obligaciones del grupo ( recogidas de material, etc…). Curiosamente su madre usa argumentos muy próximos a los tuyos porque juega menos, en lugar de probar a hacer una cosa tan simple como esforzarse como los demás y ver como responde el entrenador, que puede que se esté volviendo loco intentando ayudar al deportista que no está a gusto. A veces las cosas son más sencillas de lo que las hacemos.
      Un saludo

  3. Jordi 22/11/2016 at 10:45 PM Responder

    El problema radica en que muchas veces no el que más se esfuerza es el mejor jugado. Sobretodo en categorías inferiores se enseña a los niños a que da igual cuanto se esfuerce uno en los entrenamientos, nunca se dará la oportunidad a aquellos chavales que “no valen”. Además esto se hace una bola, ya que el mejor sitio para aplicar lo aprendido en los entrenamientos es en el campo, practica que sistemáticamente muchos entrenadores deniegan a unos cuantos.

  4. Juanjo 23/11/2016 at 3:14 PM Responder

    El problema es la formación de entrenadores. Yo fui entrenador de balonmano. Y me pusieron a entrenar si formación no consejo alguno. Y no jugaban todos igual. Con los años, me formé. Leí, fui a cursos…y cambié. Todos los jugadores que fueran a entrenar y se esforzaran jugaban por igual. Sí considero que los entrenadores pueden evaluar el esfuerzo. Jugando solo con 8 quedamos campeones de Valencia, y jugando con 18, también. Pero como si hubiéramos quedado últimos.

  5. Charlie 23/11/2016 at 5:00 PM Responder

    Yo creo que lo que hay que ser es justo y no equitativo. No se puede obtener la misma recompensa independientemente de lo que esfuerce, del grado de implicación, de lo buen compañero que sea.
    Criterios para el reparto de minutos hay tantos como se quiera imaginar. Lo importante es tener uno, explicarlo y mantenerlo.
    Para mi, este uno, es:
    Un tercio de los minutos los juegan todos por el mero derecho que tienen todos los niños a jugar y demostrar sus habilidades; otro tercio lo usamos para recompensar el esfuerzo, adherencia a los entrenamientos y cualquier otra condición previamente consensuada entre técnico y jugadores; el tercio restante otorguémoselo al entrenador para su libre disposición.

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