Foto portada: Jordi Terrón – Valonmano Con V


Dolo Martín es una pamplonica afincada en Cataluña que dirige el plan de mejora del balonmano femenino para la Federación Catalana d’Handbol. Desde su incorporación en el 2008 hasta hoy – casi 10 años – ha creado todo un ecosistema de duro trabajo que no deja de fabricar jugadoras con una proyección altísima para las máximas categorías del balonmano femenino estatal. Es innegable que Dolo Martín, junto a su equipo, ha transformado el panorama balonmanístico femenino catalán.

Hace 9 años nadie habría esperado celebrar el logro de dos oros y una plata en el Campeonato de España de SS.TT, y de la misma manera, nadie habría esperado que apareciera el nombre de Judith Sans entre las 17 convocadas por Jorge Dueñas para jugar el Campeonato de Europa. Esto solo es fruto del trabajo diario llevado a cabo por todas aquellas personas que luchan por destronar el reinado del balonmano masculino y buscan posicionar al colectivo femenino a la par.

Buscan cambiar todas aquellas etiquetas asociadas a los deportes de mujeres y modificarlas por lo que realmente supone el balonmano femenino dentro del cosmos deportivo. Dolo Martín es toda una figura dentro de este mundo, y concretamente dentro del balonmano base, ya que es ella la persona que gestiona la formación de las categorías femeninas base, para que, año tras año, podamos añadir caras conocidas al balonmano femenino nacional. No es casualidad que desde hace 6,7 o incluso 8 años veamos a equipos catalanes en fases finales de Campeonatos de España peleando por las medallas. Handbol Sant Vicenç, Handbol Sant Quirze, BM Granollers o BM La Roca son solo algunos de los clubes que aportan jugadoras a este plan de mejora del balonmano femenino y que, conjuntamente con los entrenos diarios de Dolo Martín, exprimen el talento de muchas jugadoras catalanas.


¿Quién es Dolo Martin y qué ha aportado al balonmano femenino catalán?

Dolo Martin es una chica que llego aquí hace ya 16 años. Yo soy de Pamplona, vine a estudiar INEF en Lleida porque fiché por el equipo que había en División de Honor en aquel momento, l’Associació Lleidatana. Estuve allí 6 años, estudié dos carreras: Magisterio y Educación Física e INEF y cuando acabé de estudiar coincidió que justo el equipo bajo a Plata y me salió la posibilidad de venir a trabajar a Barcelona en la Federación y no me lo pensé. Yo cuando entré era una chica recién licenciada, me creía que me iba a comer el mundo y que lo sabía todo, pero aún así tenía mucha ilusión y me lo tomé como un reto.

Las personas que confiaron en mi lo hicieron ciegamente, porque no me conocían, es por eso que yo les estoy muy agradecida y lo estaré toda la vida. Cuando yo entro el balonmano femenino catalán pasaba por una etapa complicada, porque no había ningún equipo en División de Honor, ninguna jugadora catalana en selecciones españolas, las selecciones catalanas jugaban por la Copa de España… Así que el reto era muy importante.

Representaba que se había apostado por un programa para mejorar el balonmano femenino y se apostaba por alguien totalmente inexperto para llevarlo a cabo. Yo miro atrás y pienso…¿Cómo me atreví a hacerlo? Fui un poco inconsciente y no me paré a valorar lo difícil que era y todo el trabajo que suponía. Ahora valoro los resultados y creo que lo que hemos conseguido, todo esto que tenemos montado ahora, ni en mis mejores sueños.

¿Se podría haber hecho mejor? Seguro. ¿Se podría haber hecho diferente? También. ¿Otra persona también habría conseguido estos éxitos? Seguramente. Pero me dieron la oportunidad y estaba en el momento oportuno en el lugar idóneo y supe aprovecharlo. En mi consciencia queda que yo he invertido todo el tiempo que he tenido y tengo y que lo he dado todo para sacar este programa adelante y para conseguir todos los éxitos. Cuando ves que las cosas están saliendo bien, los malos momentos que has pasado tienen recompensa.

En el momento que te ofrecieron la oportunidad de tomar las riendas de un proyecto tan ambicioso como el plan de mejora del balonmano femenino, ¿cuáles fueron tus sensaciones y objetivos?

El Pla de Millora tenía dos objetivos: uno a nivel cualitativo, es decir, aumentar el número de licencias de jugadoras, donde mi implicación no ha sido muy directa, aunque sí que hemos hecho programas de promoción coordinadas con el área de la federación, pero no he tenido una intervención directa en que haya más licencias y los clubs tengan más equipos femeninos… Por otro lado, el segundo objetivo era conseguir que las chicas de las que disponíamos fueran mejores, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo.

Hemos realizado desde programas de tecnificación, de detección de jugadoras, el programa de la Blume, la época que disponíamos del Centro de Tecnificación de Sant Cugat… Implicaba mucho volumen de jugadoras y aquí sí que, tanto a nivel organizativo, como de gestión de entrenadores, planificación, línea a seguir, objetivos, tipos de jugadoras, qué se va a trabajar, entre otros, he formado parte. Sí que he tenido una implicación directa en intentar proporcionar más recursos a las jugadoras para que ellas pudiesen estar en igualdad con los chicos. Ya que éstos tienen un Barça y un Granollers, y con ellos, todas las facilidades para poder desarrollar el talento que tienen. Teníamos que intentar conseguir los mejores medios y trabajar con la máxima rigurosidad para que las chicas pudieran mejorar.


Jordi Terrón – Valonmano Con V


Tras toda tu trayectoria como jugadora y entrenadora, ¿qué consideras que dificulta el éxito del balonmano femenino en relación a otros deportes y sexos?

A día de hoy a nivel de la Federación no hay ningún tipo de desigualdad. Yo cuando entro las desigualdades que hay entre el trato a las selecciones masculinas y femeninas eran claras. Antes, las chicas iban de animadoras de los chicos a los Campeonatos de España. El cambio de chip y de dinámica ha costado mucho, pero se superó hace años y ahora no hay esa desigualdad ni mucho menos. En el entorno y en lo que es el balonmano se ve esta desigualdad en muchas cosas. El aporte económico, aun así, a nivel de la federación no es desigualitario, es decir, ha habido un refuerzo positivo hacia el femenino.

¿Consideras que el éxito del balonmano femenino de los últimos años recae en gran parte en la ayuda económica?

Ha habido épocas mejores económicamente y peores, pero siempre se ha hecho un esfuerzo por invertir más dinero en el femenino e intentar dotar de más recursos al femenino. Ha sido muy criticado porque en chicos, es muy fácil y muy difícil llegar a la élite, ya que hay dos clubs muy potentes –Barça y Granollers-, los cuales tienen los mejores medios para trabajar, y después hay clubes potentes que trabajan muy bien, como el Sant Martí entre otros, con una partida económica dedicada mayoritariamente al masculino y así… Es muy fácil.

Tienen talento pero cuando tú tienes recursos es más fácil conseguir cosas. Entonces cuando desde la Federación se deja de estar tan encima de los clubs porque se está centrado en dotar de la infraestructura necesaria al femenino, entonces, existe el problema. Aún así lo entiendo, porque hay clubs de tercer nivel masculinos que no disponen de los mismos recursos que clubs como el Barça y el Granollers y entonces piensan el porqué de tantas ayudas al femenino. Lo entiendo y en parte tienen razón porque se tendría que llegar a todo el mundo, pero en una situación de crisis económica, el objetivo de la Federación decidió potenciar al sector femenino.

¿Consideras que el aporte económico de un club, debe ir exclusivamente para un sector o distribuirlo igualitariamente?

Es complicado, en esto se ha avanzado mucho y ahora clubs que han sido tradicionalmente masculinos, ahora tienen femenino y creo que hay una apuesta clara por el femenino en estos clubs, pero me queda la duda de si realmente es porque el femenino ahora vende. Partiendo de esto creo que uno de los puntos para que el balonmano femenino en Cataluña acabe de estar a primer nivel es que un equipo catalán pueda jugar competición europea, pueda estar jugando por la Liga, haya más chicas en la selección absoluta, y demás. Ese paso lo tienen que dar los clubs y tienen que hacer una apuesta directa, firme y verdadera sobre el femenino.


Xavi Vegas – Valonmano Con V


¿Consideras que el balonmano femenino está de moda?

Sí. Mi teoría es que antes el balonmano femenino estaba visto como que las chicas no podían jugar a esto, todas eran tías poco femeninas, lesbianas, pero creo que la sociedad ha avanzado y esa no es la imagen del balonmano femenino actual. En chicas es muy fácil tener éxito, en el sentido que dedicando la mitad de esfuerzo en un equipo de 14 chicas que en un equipo de 14 chicos, obtienes más resultados en uno de chicas. Es más fácil obtener el éxito porque a nada que hagas media cosa bien, ya tienes mucho avanzado, y a nada que les des lo más mínimo ya estamos contentas, porque nos contentamos con muy poco. Sí que es verdad que considero que el femenino está de moda y mucha gente se ha subido al carro del femenino porque ha visto que es un filón fácil.

¿Cuál crees que ha sido el cambio que ha supuesto que jugadoras como Judith Sans, Eli Cesáreo, Cèlia Marqués u Ona Vegué entre otras jugadoras catalanas y salvando las distancias, lleguen a competiciones internacionales con las selecciones nacionales tanto de base como las Guerreras?

Cuando yo llegue a la Federación, se apostó por un grupo nuevo, una dirección diferente, unas formas de hacer diferentes, intentando hacer ver a esa generación -que para mí fue, la que abrió el camino a todo lo que ha venido después- que las chicas podíamos conseguir éxitos. Fue un trabajo ya no de entreno o recursos sino un trabajo de charlas y ánimo. De hacerles creer que realmente podían y ellas se lo creyeron. Se lo creyeron tanto que quedaron campeonas de España ese año, lo que supone un punto de inflexión. Todo el mundo se va creyendo que siguiendo por esta línea podemos conseguir cosas hasta que después de 8 años Judit Sans llega a la Selección Absoluta.

Ellas lo tuvieron muy difícil, pero tuvieron una fuerza de voluntad y un espíritu e ilusión que no han tenido las demás generaciones. Hay que estarles agradecidísimas porque eran mucho peores que las niñas que están ahora en la Blume. Ahora ellas son el referente, cuando ellas son tenían referente ya que no habían equipos en división de honor, ni las Guerreras, etc. También es difícil lo que hacen las chicas de ahora intentando mantener el nivel de sus compañeras pero esa rueda creo que es la clave de que las cosas estén yendo como están yendo.

Partiendo del lugar en que nos encontramos ahora, en que las selecciones femeninas han conseguido grandes logros en todos los campeonatos y competiciones, ¿qué podemos hacer para seguir mejorando y acumulando éxitos?

Hemos rozado la perfección, no nos engañemos. Si la selección juvenil hubiera ganado, hubiera sido algo histórico. Hacerlo mejor es posible, porque no ha sido perfecto, se pueden hacer diferente las cosas pero al final eso son éxitos del momento. Creo que ahora los clubs están trabajando bien con las chicas, se está haciendo mucho trabajo desde la Federación y para mí el paso que falta que un club apueste al 100% por el femenino.

Creo que es el paso más difícil porque sí que es verdad que hay clubs como el Granollers que están en División de Honor pero al final es un club mixto y el primer equipo de ese club es el masculino y tiene mucho peso. Alguien tiene que hacer una apuesta por tener máximo nivel de femenino o sino seguiremos en lo mismo y no daremos ese pasito de excelencia que es lo que falta.


Martí Altaba – Valonmano Con V


Hemos podido ver que ha aumentado no solo el número de jugadoras sino el número de árbitras… ¿A qué crees que es debido y cómo podríamos promocionar la incorporación de muchas más?

Hay muchas maneras de incrementar. Porque puedes ver que ha aumentado el número de árbitras pero las condiciones, partidos y demás son un tema cuestionable. Considero que si un estamento es difícil dentro de nuestro deportes es ser árbitra. Tiene mucho mérito las chicas que son valientes para querer hacer eso y se les ayuda súper poco. Hace años que hubo un programa específico pero es un desierto. Soy la primera que me alegro de que piten pero creo que están totalmente abandonadas. Si queremos que haya árbitras buenas pitando tendremos que ayudarles. Como chicas entrenadoras, tengo que decir que el panorama es mucho peor que el arbitral.

Creo que las chicas que juegan y se quieren dedicar a otro aspecto además de jugadoras optan por el arbitraje porque ganan más dinero yendo a pitar un partido, que llevando un equipo. Como tampoco hay ninguna imagen que seguir en el ámbito de las entrenadoras, tampoco promocionas en ese aspecto. Hay muchas cosas que son por espejo y más cuando te estas iniciando en cualquier deporte o profesión. No se les ponen facilidades y no es agradecido porque nos limita mucho. No hay ninguna entrenadora que lleve chicos y por lo tanto, nadie te va a llamar para llevar a un equipo de chicos, y lo digo yo, que he llevado chicos y no tengo ningún problema. Es muy dura la vida de entrenadora.

Por último, ¿te gustaría añadir algún comentario para animar a todas las mujeres a luchar por la promoción del deporte femenino y en concreto por el balonmano?

Soy de las que piensa que los éxitos siempre se consiguen con trabajo, y que detrás de muchos de los éxitos que hemos conseguido y consiguen las chicas hay muchas horas de trabajo, mucho sacrificio, mucha ayuda y dedicación desde el entorno familiar, y eso hay que mantenerlo. Si las chicas que empiezan quieren plantearse conseguir cosas en el mundo del balonmano, el camino a seguir es el del trabajo y desde casa tiene que haber un apoyo importante porque no es fácil. Por el camino te puedes lesionar, te pueden salir las cosas mal, entrenadores que confíen más o menos, entre otras. Hay que seguir peleando porque lo fácil es bajar los brazos y creértelo.

Tener claro lo que quieres conseguir y luchar por ello. Considero que el entorno familiar también tiene que ayudar y hay muchas formas de ayudar, animándola a trabajar o diciéndole lo buena que es y lo poco que le pasan el balón las compañeras. Hay que afrontar los problemas, seguir y no perder la ilusión para después llegar. Está claro que no todas las chicas de Cataluña van a conseguir llegar a la Selección Española, pero cada una dentro de sus posibilidades llegará donde se proponga, donde sus condiciones físicas y demás le permitan llegar pero tienen que trabajar para ello. Trabajar para ello es siempre pasárselo bien porque al final hacemos esto para disfrutar y para que te aporte lo que haces.



Ingrid Cesareo
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