Escrito por Toya Del Baño para Valonmano Con V


Ya han pasado más de 68 años desde que la mujer, como concepto abstracto, “cogió el toro por los cuernos” e hizo suyo este deporte que tanto amamos. Las fechas no engañan. En 1949 se celebró el primer Campeonato del Mundo en Hungría, el primer certamen con carácter internacional de participación femenina en Balonmano.

“La mujer”. Ese concepto, que, como digo, me parece algo ambiguo, es un término que se presta a la reflexión. Leo continuamente en las últimas páginas de diarios deportivos minúsculas reseñas que no alcanzan ni a mostrar un ápice de los éxitos que “la mujer” le ha dado al Balonmano, dentro y fuera de nuestras fronteras. Especialmente, dentro de nuestras fronteras.

¿Cuánto vale una medalla olímpica conseguida por unas #guerreras? No sé contestar a esa pregunta. Lo que sí sé es el alto precio que paga nuestro panorama deportivo nacional al permitir que grandes jugadoras como Marta Mangué, Carmen Martín o Lara González se vean obligadas a mudarse. Una mudanza provocada quizás por la falta de solvencia de nuestros clubes femeninos o quizás por la crudeza de un país que permite que el peinado de “el hombre” de turno monopolice una victoria femenina implacable.



Y no hace falta apuntar tan alto. Crecí en un ambiente en el que mis padres superaron barreras y prejuicios para permitir que sus dos hijas jugaran a un deporte duro, “de chicos”. O eso opinaban muchas personas. A día de hoy, sigo luchando contra constantes roles de género y preguntas sobre el porqué de mi pasión por el balonmano. Me entristece comparar el precio de las entradas de un partido de primera división de hombres y de mujeres. Y eso no es lo peor, porque todas sabemos que lo peor son esos insultos y referencias machistas hacia jugadoras y árbitras, tan recurrentemente comunes en pistas españolas y también, de forma lamentable, en la prensa deportiva.

Más de 68 años han transcurrido desde que una mujer pudo acceder a la élite del balonmano internacional.  Me pregunto cuánto hemos avanzado, pero me produce mucha más curiosidad saber cuánto nos queda por avanzar. Como mujeres, no tendríamos que estar justificando constantemente nuestra pasión por el 40×20,  ¿o sí? Porque lo hacemos. Lo hacemos y lo haremos, si hace falta, en cada partido o en cada evento que esté mínimamente reflejado en la prensa. Personalmente, espero que algún día pueda utilizar las palabras “mujer” y “balonmano” en la misma frase sin recibir una mueca de sorpresa. Aunque sea dentro de otros 68 años.


Escrito por Toya Del Baño para Valonmano Con V



 

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