Tal y como adelantamos, hoy 23 de Abril damos a conocer las ganadoras del I Certamen literario Valonmano Con V. En primer lugar queremos agradeceros la participación a todo el mundo que ha querido formar parte de esta primera edición enviándonos su relato. Finalmente el jurado de Valonmano Con V ha decidido entregar 3 premios: Ganador categoria sénior, Ganador categoria júnior y el premio especial del jurado. En un principio, se creó la categoría «mini» pero al no tener ningún participante en esta franja de edad, se ha creído conveniente premiar a un autor de otra categoría. Nos pondremos en contacto con las ganadoras en los próximos días para hacerles llegar su merecido premio: una camiseta de los Hispanos cortesía de Rasán. Conozcámos las ganadoras y sus textos:


Sénior: Anabel Aguilera: «Así es«:

Mi hija, juega al “BALONMANO”, ¡así es! Me siento afortunada por haber crecido junto a mi hija y su equipo. Agradecida siempre por la experiencia, las ganas, el nunca es tarde, la locura y las derrotas, las victorias compartidas a lo largo de estos veintiséis años ¡ya! Una historia que alimenta el alma, mi alma.

Un día, al llegar del colegio, me sentó y me confesó: ¡MAMÁ QUIERO JUGAR AL BALONMANO!

El primer año de mi hija, en su selección, fue en la categoría de infantil. Recuerdo la tarde de su prueba, con calcos en mi mente y en mi corazón. Llamó a la puerta feliz, entusiasmada y humildemente orgullosa. Le transmití mi apoyo incondicional, con el papel de madre y padre, sin dejar ningún vacío en ella.

Empezamos hablar, y me quedé a su lao todo el tiempo. Le advertí que era un camino duro, de esfuerzo y dedicación, para poder recoger frutos. Habían confiado en ella y era su deber intentar lograrlo.

Me confesó el rechazo hacía sus otras extraescolares, solfeo y piano. Me sorprendió, era un cambio grande, aún así le dije:¡ADELANTE!

A lo largo de su vida, buscó y encontró, el equilibrio entre el balonmano, los estudios y el trabajo, siempre con mucho sacrificio.

Tuvo momentos de frustración, de silencio y de querer tirar la toalla, que con valentía y responsabilidad superó, sin salirse del camino. Sabía  que todas esas experiencias, la ayudarían a formarse como persona, como una gran persona. De las derrotas también se aprenden ¿verdad?

Llevo años en la grada, sintiendo ese banquillo. Esperando siempre esa mirada, cuando mete gol, ese brazo hacia el cielo, o esas lágrimas sin consuelo, cuando una lesión la toca sin pudor, y me deja sin aliento.

Después de tantos años, sigo transmitiéndole esa fuerza, la misma alegría y positividad desde la grada, es el mayor apoyo que le puedo ofrecer. Un rezo y lección que nunca olvido antes de cada partido, el susurro con un beso que le cuento al oído: ¡NUNCA OLVIDES DISFRUTAR!, o no habrá valido, nada, la pena.

Siempre ha sido una locura, viajes, campeonatos, madrugones, repartirnos en los coches… ¡BENDITA LOCURA! La convivencia, la amistad y los bocadillos a pie de pabellón…

No veía que fuese su futuro, “vivir del balonmano”, no entraba en sus posibilidades, pero sí, “vivir con el  balonmano”. Lo logró, lo consiguió, hacerlo  su vida y no olvidar que el balonmano formaría  parte de ella siempre, ¡lo logró!

He seguido alimentando su dedicación y vocación, por este deporte. Pienso que cuando se tiene la  suerte de amar tanto algo, hay que agarrarlo y no soltarlo. Como madre sigo apoyándola a que crezca, brille y ayude a otras personas a continuar con su propósito en este deporte, desde dentro o fuera del campo.

Mi historia se repite para ella, ahora desde mi lugar. Me siento orgullosa por la lección que le enseñé, aquel día. La confianza que un hijo merece, para transmitir el don que le ha dado la vida, su amor al BALONMANO.


Júnior: Berta Jauné: «Soy un balón«:

Soy un balón. Puede que parezca uno cualquiera, pero no es así. Me especializo en el balonmano. Normalmente me siento como un bicho raro. Mis amigos, los balones de baloncesto, voleibol y futbol, más grandes y bonitos, mas comercializados, me hacen sombra diciendo que mi deporte es de segundas, que ya nadie lo juega, no es famoso y muy aburrido. Mis compañeros más pequeños, las pelotas de tenis, de ping-pong, de béisbol y de golf, me desprecian aún más, porqué consideran que no ser golpeado por algo té hace inferior y menos fuerte. Y no hablemos de las de rugby y futbol americano, que no me hablan porque soy redonda (la verdad es que son bastante raritas, así que tampoco me preocupa).

Pero yo estoy súper orgullosa de la comunidad que represento. A mí no me dan patadas y golpes. No he de recorrer campos de hierba, húmedos y llenos de insectos, muy asquerosos… Ni entrar por agujeros pequeños (lo siento, pero mi claustrofobia no me lo permite). Vale, puede que me lancen a gran velocidad contra una portería y  puede que me dé contra un palo, el suelo, la portera o hasta algunos defensores me pueden blocar. También me podéis discutir que a veces, algunas cuando no toca, me botan contra el suelo, y que los mayores muchas veces se pasan con la puñetera resina. Pero estos pequeños detalles no me disgustan, me hacen más fuerte.

Yo represento el trabajo en equipo, el compañerismo. Hago a la gente que en la vida real no se hablaría, compañeros de alma y cuerpo. Doy refugio a la gente que no se les daba bien los deportes “famosillos”. Creo conexiones telepáticas entre jugadoras, despierto la velocidad de reacción y hago más fuerte a la todo el mundo, hasta podría decir que mejoro la puntería. No peso demasiado para ser molesta, ni soy demasiado dura para romperle a alguien algún hueso (aunque tengo un gran historial de moratones).

Así que cuando mis compañeros y compañeras me critican, yo me rio.  Porque puede que sus deportes sean más famosos, más característicos o más complicados, pero yo represento la lucha por la victoria y la tensión hasta el último minuto. He visto a hermanas, amigos, primos, parejas luchar entre ellos para ganar. Yo despierto la competitividad en los ojos de todos. Y no quiero darme mucha importancia, pero creo que si yo desapareciera, acabaría con la pasión y la fuerza espiritual de muchos. Así que mi deporte puede ser pequeño e insignificante para la mayoría, pero yo sé que para nuestra gente, este deporte, es una fuente de vida, de felicidad, de recuerdos inolvidables y de pasión.


Premio especial: Jordi del Puente Escudero: «Lo mires por donde lo mires»

El sueño de todo jugador es poder llegar a la cumbre, brillar, codearse con las altas esferas del deporte, posar junto a ellas… Quizá no hayan descubierto lo bello del deporte: trabajar, trabajar en equipo, trabajar con ilusión, trabajar con fe.

Ganar no es más que demostrar el trabajo realizado, porque se juega como se entrena. ¿Pero quién gana? Gana el que marca, gana el que juega, gana el que está en el banquillo, gana el que está en la grada, gana el que se lesiona, gana el míster, gana el fisioterapeuta, ganan todos porque solo hay una forma de ganar, ganar en equipo.

Al hablar de victoria no se me ocurre otro equipo con el sacrificio y el tesón del Cadete A del Colegio San Agustín de Alicante, un equipo de dieciocho jóvenes que llevaban toda la temporada preparando el partido su último partido de liga, la victoria que les daba el pase a la fase autonómica. El día del partido llegó, al igual que llegaron las ganas de crecer, las ganas de hacer historia. Y así fue, este equipo consiguió imponerse y conseguir su objetivo, ahora avanza a pasos de gigante y anteponiéndose a todos los obstáculos del camino que les separa del éxito y espera ansioso la final autonómica.

Pero no se piensen ustedes que se trata de algo excepcional. Cada semana miles y miles de valientes botan la pelota de sus sueños en algún lugar del mundo con la ilusión de jugar con su Selección o con ganar algún Campeonato, pero se equivocan de ilusión. El mayor premio es tener a un equipo que te ayude, un equipo que te empuje, un equipo que te anime, un equipo que te quiera. Lo importante no es ganar, lo importante es que lo mires por donde lo mires vas a tener un equipo con en el que celebrarlo, ya sea ganando un Sector o marcando desde siete metros en un entrenamiento.



Ese premio viene desde abajo, viene de la base, viene de los niños que pasan el rato tirando balones a una pared. Viene, también, de todas aquellas personas que entregan su tiempo, entregan sus conocimientos por ver crecer a un puñado de chavales. No hay mayor ilusión que ver la sonrisa de un entrenador después de un partido, porque eso significa que lo has hecho bien, que el esfuerzo de toda la semana ha valido la pena, significa que hoy eres mejor que ayer, que estás cambiando para ser el mejor.

Y la grada, esa grada, esa voz incansable que te sigue siempre a todos los lados, la que te viene a ver al pabellón, la que se planta en la mismísima Siberia si hasta allí nos llevan. Ellos son los que sufren, los que se emocionan, los que cargan con nuestro corazón cuando nuestras piernas ya no pueden más, ellos cada bocina, ellos son cada bandera, ellos son los que un día nos enseñaron este deporte y son los que disfrutan con nuestro juego.

Algunos valientes se atreven a afirmar que el balonmano es solo un deporte de seis contra seis, que es solo pegarse. A todos ellos que lo pensaban ¿todavía piensan eso? El balonmano lo hacemos todos, porque el balonmano es todo.

¡VIVA EL BALONMANO!


Muchas felicidades a todos los participantes y a los ganadores, disfruten de este 23 de Abril día del libro. Esperamos poder volver a organizar un certamen el año que viene con la colaboración de todos ustedes. ¡Muchas gracias y que viva el Valonmano!



 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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