Foto portada: La Fosbury


Bordils, un pequeño pueblo de la comarca del Gironés dónde residen 1680 habitantes, y a su vez, una de las capitales del balonmano catalán. Desde 1961, el municipio gerundense se detiene cada fin de semana para volcarse con su equipo, el Handbol Bordils. En los últimos años, el club vive una de sus épocas más brillantes: equipos de la base que alcanzan fases finales de Cataluña y España, un segundo equipo en Primera Nacional y un primer equipo que pese a los cambios, se mantiene con creces en División de Honor Plata. Tras los éxitos alcanzados por el club verdiblanco, hallamos una figura – entre muchas otras – que emerge como referente: Pau Campos.


Foto: L’Esportiu


Nacido en Aragón pero criado en la Bisbal de l’Empordà (Gerona), y profesor de vocación, Pau Campos fue jugador  del primer equipo, del que tomó las riendas como entrenador en 2010, y con el que logró un soñado ascenso a la categoría de plata en 2013. La nueva temporada se presentaba como un gran reto para el Handbol Bordils. Tras bajas significativas cómo las de Eduard Nonó (Bidasoa Irún) y Esteve Ferrer (THUIR), Campos afrontaba el curso con una plantilla joven y caras nuevas. “Tuvimos que sobreponernos a la pérdida de jugadores de mucho peso, hubo que remodelar todo el modelo de juego y los sistemas ofensivos”, esa fue una de las principales bazas con las que tuvo que lidiar el cuerpo técnico de Bordils.

Pese a estar en una posición cómoda y a 8 puntos del descenso, la temporada empezó de manera poco convincente para el equipo. “Teníamos un calendario que a priori era asequible, pero el hecho de tener que remodelar el equipo nos pasó factura y nos impidió sacar buenos resultados”, afirma un Pau Campos, que se muestra orgulloso de la reacción del equipo en los últimos partidos: “hemos sido capaces de encadenar 5 victorias consecutivas, y eso nos ha dado mucha seguridad en la clasificación”. Con 23 puntos, el equipo puede certificar la salvación matemática este fin de semana si es capaz de ganar al FC Barcelona en la Ciutat Esportiva.

Veteranía prematura

Con la marcha, ya comentada, de jugadores transcendentales para el equipo, han entrado en escena jugadores jóvenes formados en las categorías inferiores del club. “Hay jugadores que han crecido mucho, que pese a que en un principio parecían tener un rol más secundario, a día de hoy se están jugando balones de partido. Son jugadores que pese a su juventud, acumulan mucha experiencia en la pista” dice al referirse a varios de sus jugadores, que combinan partidos del primer equipo, con los que disputa el filial en el grupo D de Primera Nacional.

Parte del buen rendimiento del equipo, es gracias al trabajo realizado con la base durante los últimos años, con especial mención a las oportunidades que se dan a los jugadores “de la casa”. “Geográficamente, Bordils no nos permite adquirir jugadores de otros clubs, simplemente nos volcamos en la casa. Mientras sigamos trabajando bien, podremos seguir soñando en Plata, sino, tendremos que trabajar hasta volver a este sueño”.


DAVID BORRAT / ARA


El Verd-i-Blanc, un fortín

Uno de los pilares del club es su afición. Cada fin de semana, la vida se detiene en el pueblo y se concentra sobre el pabellón municipal, convirtiéndolo en una fiesta del balonmano. Habiendo llegado a registrar más de 700 espectadores, el ambiente que se genera juega un papel clave para el equipo. “El ambiente que se forma cada partido es único, incluso los equipos que vienen de fuera, con jugadores que han tenido experiencia en ASOBAL o otras grandes categorías, nos felicitan por el comportamiento de la afición”. Con sólo 3 derrotas en los 12 partidos disputados como local, Campos afirma: “cuándo estamos en casa, somos un equipo mucho más reforzado”.

La recta final de la temporada, se plantea ambiciosa para el equipo. Con la salvación virtual, y muy cerca de certificarla matemáticamente, la plantilla afronta el reto de mejorar sus marcas. “Intentaremos superar nuestros récords: el de puntos (28) y el de clasificación que logramos la temporada pasada (8os)”.

Sea cómo sea, parece que Bordils va a seguir soñando en plata. Tras una temporada fascinante, el pequeño municipio gerundense tendrá la oportunidad de seguir disfrutando un año más, o quizás muchos, de su equipo y su afición en la categoría de plata del balonmano nacional.

La anécdota: ¿Por qué blancos y verdes? (extraído de LaFosbury)

Explican que “cuando el balonmano empezó a arraigar en el pueblo, los jugadores se plantearon que aquello que había empezado como una distracción estaba aconteciendo una cosa seria. Es por eso que decidieron que tenían que ir bien uniformados. Josep Massot fue el encargado de ir a comprar las camisetas a una tienda de deportes de Girona. La intención era traer los colores del Barça, el equipo de moda, pero la tienda no había suficientes camisetas para tener una por cada jugador.

Del único equipo que había suficientes equipaciones era del Elche (verde y blanco), y es por esta razón que hasta día de hoy se han mantenido estos colores como los representativos del Balonmano Bordils”. Siendo realmente sorprendiendo el hecho, hay que decir que el Elche estaba a un buen nivel aquella época (fue 8è la temporada 1961-62, 8è la 62-63, 5è la 63-64, 8è la 64-65…). Según dicen los entendidos de la zona fue el mejor Elche de la historia.



 

Sergi Laliga
Sobre el Autor

Estudiante de Periodismo en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Amante y jugador de balonmano en el Handbol Sant Vicenç.

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