Foto: http://hfoto.dk


Golpes, contactos, lesiones… No cabe duda de que al hablar de balonmano, hablamos de un deporte de choque, de un deporte de contacto, una característica que forma parte del juego pero que en ocasiones nos ofrece la cara “más oscura” de este. El deporte puede comprender acciones de riesgo, y eso a su vez – y desgraciadamente – provoca retiradas prematuras debido a imposibilidades físicas.

Según publica Luís Malvar en la Cadena COPE, la última “víctima” de estos abandonos prematuros es Søs Søby, guardameta danesa que ha anunciado su retirada a la edad de 26 años. La exportera del København Håndbold ha visto truncada su carrera deportiva por culpa de un golpe en la cabeza que la ha mantenido en stand by durante los últimos 3 años.

Una acción desafortunada

La joven portera danesa disputó su último partido en 2014, con la selección danesa en un encuentro de la Golden League que enfrentaba a Dinamarca con Brasil. A falta de 2 minutos para el final y con 26-22, Søs Søby retrocedió y se lanzó para detener un lanzamiento de Alexandra Nasciminento desde su propio campo. En esa acción, la arquera danesa golpeó con la cabeza en el suelo, viéndose forzada a retirarse del 40×20. Sin embargo, y según informa Luís Malvar, el rostro de la jugadora al abandonar el terreno de juego dio muchas esperanzas a su continuidad.

Desde ese momento, la que fuera internacional con Dinamarca, ha visto condicionada su vida: migrañas, dolores de cabeza, fatiga e incluso molestias, debidas al ruido, al salir a las calles de Copenhagen. Tras varios tratamientos, tanto de su propio club – el København Håndbold – cómo ajenos, que la llevaron a los Estados Unidos, Søby no ha tenido los resultados esperados, hecho que ha propiciado su retirada del balonmano.



Golden League Handball – Søs Søby (Danemark… por Handnews


La IHF en el punto de mira

El caso de Søs Søby se suma a la lista de “catástrofes” deportivas vividas en los últimos años. La polémica de las protecciones se extiende tras lo vivido con jugadoras y jugadores de la propia selección danesa. Un ejemplo de ello es el de Maria Fisker, extremo izquierdo danesa a quién la IHF prohibió el uso de su protección en la cabeza puesto que “podía suponer un peligro para el juego”.

Sea cómo sea, el balonmano seguirá siendo un deporte de contacto, y eso la propia Federación Internacional debería tenerlo en cuenta. Søby, como he dicho anteriormente, ha sido la última víctima de estas desafortunadas acciones, pero ante situaciones así ¿se debe poner en peligro la seguridad de los deportistas ante la imposibilidad de usar ciertas protecciones?



Sergi Laliga
Sobre el Autor

Estudiante de Periodismo en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Amante y jugador de balonmano en el Handbol Sant Vicenç.

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