Este verano se ha teñido de los colores del balonmano, torneos veraniegos, partidos amistosos, balonmano playa, Arena Tour… Pero si hay un color que ha teñido el verano de nuestro deporte, es el rojo. Los meses de julio y agosto han estado marcados por la celebración de grandes torneos, dónde nuestras selecciones han demostrado que en España hay balonmano para rato.

El 30 de julio, el Hacène Harcha Arena de Alger presenciaba el zenit de una generación de estrellas. La selección Júnior se proclamaba campeona del mundo tras vencer a Dinamarca (39-38) en la prórroga de un encuentro de infarto, gracias a una intervención providencial de Xoan Ledo. El broche de oro para una generación que venia pisando fuerte tras proclamarse campeona de Europa el pasado verano y que cuenta en su haber con jugadores de primer nivel, como Chema Márquez (máximo goleador Asobal 16-17), Kauldi Odriozola (revelación Asobal 16-17), Aleix Gómez (mejor extremo derecho del campeonato) o Daniel Dushjebaev.

La cara ‘amarga’ se la quedó la selección Juvenil, que el pasado 20 de agosto cayó por 25-28 en el Olympic Handball Arena ante la selección francesa. El buen juego de la selección no fue suficiente para hacer frente a la estelar actuación de Kylian Villeminot que, con 13 goles en la final, fue designado mejor jugador del campeonato. Una medalla de plata que, pese a dejar en el recuerdo la derrota, sabe a victoria para una generación que aún está en proceso de construcción.


Gráfico: Valonmano Con V / @sergilaliga


De vuelta a la cúspide

Alger y Tbilisi han visto el resurgir de las selecciones bases, que tras cinco años en el dique seco, entran por la puerta grande del balonmano mundial. El último gran éxito de los ‘Hispanos’ se remonta a Turquía, en un Campeonato de Europa que vio alzarse con el cetro europeo a los ‘Júnior de Oro’ capitaneados por Alex Dushjebaev y Aitor Ariño, dos jugadores que a día de hoy son entidades a nivel mundial.

Por otro lado, la selección juvenil igualó su mejor registro en un Mundial, con un único precedente en 2011, y que demuestra la evolución de un combinado que el año pasado no logró más que una sexta posición en el Europeo de Croacia.

El balonmano nacional en categorías base está viviendo una segunda juventud, desde principios de década se han sumado un total de siete medallas entre ambas categorías, tres de ellas en los últimos dos años. La proyección de los jugadores es enorme y cada vez ofrecen un nivel mayor, cómo muestra de ello está que del total de jugadores que conforman la selección júnior, 12 militan en clubes de Asobal, uno en la Seha League, uno en la Bundesliga y dos en División de Honor Plata, un nivel soberbio para un grupo de jugadores que apenas llegan a los 21 años de edad. Lo mismo sucede en la selección juvenil, jugadores como Pol Valera o Ian Tarrafeta han pasado a formar parte del primer equipo del BM. Granollers tras su rendimiento a lo largo de la temporada pasada y del Mundial.

Campeones sin trofeo

Entre los años sin llegar a lo más alto de las selecciones base, hemos ido viendo una sucesión de jugadores ya asentados en sus respectivos equipos – la mayoría en Asobal – que pese a su gran nivel y calidad, no pudieron hacerse con el oro. En su palmarés figuran una medalla de plata en el Mundial de Bosnia de 2013 y un bronce en el Europeo de Austria de 2014. Nombres como Nacho Biosca, Alex Márquez, Diego Piñeiro o Miguel Sánchez-Migallón fueron los responsables de llevar a esa generación al podio mundialista.

Tras cuatro años de sequía mundialista en España – tras el triunfo de los Hispanos en Barcelona en 2013 – amanece una nueva generación de jugadores que están llamados a sentarse en el trono mundial del balonmano en los próximos años. Algunos de ellos ya han estado a las órdenes de Jordi Ribera durante la última convocatoria de la selección nacional para la clasificación del Campeonato de Europa ofreciendo un buen rendimiento en sus primeros pasos por ‘la absoluta’.

Los seleccionadores nacionales pueden respirar tranquilos y es que en una década que el balonmano nacional – a nivel general – se ha visto rejuvenecido y muy afectado por la crisis, y por ende acusado de falta de nivel, está viendo eclosionar los frutos del trabajo con la base realizado por los respectivos clubes.



Sergi Laliga
Sobre el Autor

Estudiante de Periodismo en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Amante y jugador de balonmano en el Handbol Sant Vicenç.

Artículos Relacionados

Todos los ingredientes sobre la mesa. Los dos mejores equipos del grupo D de la 1a Estatal se...

Noruega vuelve a despertar el sueño de las ‘Guerreras’. Las de Carlos Viver no pudieron vencer en...

Jornada de cara o cruz para la selección española de Carlos Viver. Tras la derrota ante Rumanía...

Deja una Respuesta