Hace una semana las jugadoras y los jugadores del Club Balonmano Móstoles llegaban al pabellón Pablo Sarasate y se encontraban con que no tenían porterías para entrenar. El club había pedido que se sustituyan las viejas y desgastadas porterías por unas nuevas, junto con otras demandas acerca del estado de la pista, por lo que en un primer momento era una buena noticia. El problema llegó cuando las porterías viejas desaparecieron pero no llegaron unas de nuevas, lógicamente, la práctica del balonmano sin porterías se hace muy difícil.



Desde el departamento de comunicación del club nos relatan como “vimos cómo traían unas porterías, que no eran nuevas, pero que estaban en buen estado. No obstante, las dejaron en un rincón sin instalarlas, algo que no entendíamos.” Tras ese momento, proseguía: “fuimos nosotros mismos con las herramientas dispuestos a poner nosotros las porterías, pero ya no estaban”. Por todo esto el Director Técnico del CB Móstoles Joaco Cabada publicaba este post hace unos días expresando su indignación.

Finalmente ayer jueves a las 20:00 los equipos del Móstoles pudieron entrenar con porterías, después de haber tenido que modificar horarios y pistas de entrenamiento de equipos juveniles y séniors para que pudieran entrenar con porterías, aunque en una pista donde está prohibido el uso de pega. El ayuntamiento atribuye la responsabilidad de este incidente a la empresa encargada del mantenimiento de la instalación, Cofely, una empresa implicada en la famosa Trama Púnica, acusada de haber sido contratada por unos servicios que cobraba y no efectuaba. El actual ayuntamiento le abrió  el tercer expediente sancionador a la empresa el pasado mes de Octubre, lo que permitiría retirar el contrato de concesión, aunque el trámite administrativo pertinente parece que aun no se ha efectuado.

Final “feliz”

En conclusión, nos hemos encontrado con un caso dónde la corrupción política no solo ha afectado a todos los vecinos de manera indirecta habiendo sido saqueado el dinero público. Si esto ya es bastante triste encima el CB Móstoles, siendo el primer club de balonmano de la ciudad (recordamos que su sénior femenino milita en la segunda máxima división estatal), ha tenido que sufrir el despropósito de verse privado de algo tan fundamental como unas porterías durante casi toda una semana.




 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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