Foto portada Hispanos : Antonio Bronic


Campeonato tras campeonato lo escuchamos con los Hispanos. Antes de empezar cualquier competición entre selecciones nacionales, desde muchos análisis previo se habla de ese “déficit físico que se compensa con buen juego y velocidad de balón”. Cada año es lo mismo y aún así los Hispanos han cosechado muchas medallas en europeos y mundiales recientes. ¿Realmente se pueden conseguir medallas en el balonmano masculino actual dónde la condición física es tan importante? ¿Existe un déficit físico real entre los Hispanos y el resto como para que sea algo a destacar? ¿O tal vez analistas y aficionados se han acomodado en esta lectura y la repiten ante cada competición como un mantra?

Analicemos el equipo de los hispanos. Ese “déficit físico” muchas veces se interpreta de forma automática como menor capacidad en el lanzamiento exterior, es decir, más allá de los 9 metros. También cabe decir que, a menudo, confundimos a un jugador con capacidad de lanzamiento exterior con uno que es más preciso cuando selecciona sus situaciones de lanzamiento. Muchas veces escuchamos decir que Gurbindo carece de esa capacidad anotadora, aunque desde Valonmano con V ya hemos reivindicado en más de una ocasión el peso que Gurbindo tiene en ataque y defensa tanto en Nantes como en la selección (una opinión que se ve bastante bien reflejada en este tuit de @masabalonmano).



Incidiendo más en el lanzamiento exterior, no solo vemos que no es cierto esa falta de lanzamiento, ya que dudar del brazo de jugadores que han jugado durante años en Bundesliga como Joan Cañellas o de alguien como Raúl Entrerríos parece absurdo, sino que los Hispanos van sobradamente dotados en este aspecto. El que fuera el mejor extremo del último Campeonato de Europa, Ferran Solé, nos asombró en más de una ocasión abandonando el extremo para sorprender con lanzamientos en circulación, aunque la gente de Toulouse ya está acostumbrada a verlo, incluso con bastantes minutos actuando directamente en la primera linea. Una acción que David Balaguer también domina a la perfección así que… ¿Qué otra selección puede presumir de tener dos extremos con una solvente capacidad anotadora desde la larga distancia?


Grafismo: Sergi Laliga / Valonmano Con V


Pero dejémonos de sensaciones y argumentos subjetivos y vayamos a las cifras. ¿Se puede decir que los Hispanos sean un equipo “bajito” en comparación con el resto de selecciones? Parece difícil con extremos de 1’92m como Ángel Fernández y Ferran Solé. Otros techos que encontramos entre los españoles son Gedeón Guardiola con 2’05m, Viran Morros con 1’99, Cañellas 1’98… De la convocatoria de la última final jugada ante Suecia ningún jugador está por debajo del 1’85 y solo cinco están por debajo del 1’90. Según los datos oficiales del EHF Euro 2018 la media del equipo español es de 1’94.

Comparemos con otras selecciones. La selección sueca que fue subcampeona maneja una altura media de 1’92 y Francia que fue bronce 1’93. Otros combinados que siempre son relevantes también muestran una media inferior a la de los Hispanos como Croacia con 1’93. Equipos como Noruega y Dinamarca empatan con España en este sentido con 1’94. Los que fueron equipos revelación como la República Checa y Eslovenia también están por debajo con 1’93 y 1’92 respectivamente. De los diez primeros clasificados del último europeo solo Alemania supera en centímetros a los españoles con un 1’95 de media que de hecho se ve inflada por los 2’10 de Finn Lemke, ya que la media sin el gigantón del MT Melsungen se queda en 1’93. Pueden ustedes mismos repasar todas las plantillas del pasado europeo y verán como en media de altura, absolutamente ningún equipo supera al combinado español.


Foto: Reuters


Parece ser entonces que nos hemos acomodado al hablar de la falta de centímetros de los Hispanos, sin pararnos a medir a los jugadores de los equipos para ver que es rotundamente mentira. No obstante, se podría pensar que se arrastra este comentario de años atrás cuando seguramente fuera cierto, aunque también se antoja complicado viendo algunos predecesores de los actuales Hispanos como Ángel Montoro (2’13), Rubén Garabaya (2’01), Íker Romero (1’98), Andrei Xepkin (2’08), Demetrio Lozano (1’95), Mateo Garralda (1’96)… nos podemos remontar incluso a los años 80′ donde ya estaban Papitu en el FCB, Chechu en el Atlético de Madrid, Puig en Granollers y Paredes en Bidaosa con más de dos metros de estatura todos ellos.

¿Por qué entonces ese mantra del “déficit físico”?

Tal vez por la pequeña disparidad el balonmano español con el balonmano más moderno. En un momento donde parece que los jugadores con capacidad para anotar desde los nueve metros ya no son algo fuera de lo normal, más aún, cada vez vemos más jugadores que lanzan desde once o o doce metros sin problema, renunciar a ello para elaborar más los ataques se ha traducido para muchos en la falta de capacidad de lanzamiento exterior. Tal vez deberíamos plantearnos dejar de buscar este defecto (que ya hemos visto que por centímetros es inexistente) para empezar a resaltar las cualidades de una selección que lleva ya 13 medallas en los últimos 20 años, incluyendo entre ellas un oro en un Europeo y dos oros en Mundiales.



 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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