Tal y como adelantamos, hoy 23 de Abril damos a conocer las ganadoras del II Certamen literario Valonmano Con V. En primer lugar queremos agradeceros la participación a todo el mundo que ha querido formar parte de esta primera edición enviándonos su relato. Próximamente nos pondremos en contacto con las ganadoras para hacerles llegar los premios. Además, este año estamos muy orgullosos de poder hablar de una participación desbordante que nos lo ha puesto muy difícil al jurado. Tras horas de deliberar, estos son los relatos ganadores:


Sénior: Tania Martos Barrantes: “+2“:

Voy a hablaros de ellas. Y de él, por supuesto. La verdad es que no saben que voy escribir sobre ellos, pero me veo ante la absoluta necesidad de hacerlo. Dicen que los inicios son duros, pero a mí, me lo pusieron muy fácil. ¿Sabéis esa satisfacción al hacer encajar la pieza de un puzle que creías no poder acabar? Pues lo mismo, pero en un vestuario, en un equipo. Es mi segunda temporada en este Club y me siento, nunca mejor dicho, como en casa; como si llevase, qué sé yo, un par de horizontes franqueables compartiendo vida junto a ellas.

No obstante, este año ha sido duro. Muy duro. Descarrilamos a principio de temporada por falta de un director de orquestra que pusiese orden ante tanto cromosoma “x”. Tras año nuevo, junto a los propósitos y los turrones de más, lo encontramos. O nos encontró. No sabría deciros. Ha sido capaz de achicar el agua de un Titanic que llevaba el naufragio por rumbo.

Y lo más importante, remontar los ánimos de un vestuario que dejó de creer en la magia. Luchando entre la espada y la pared, hablar desde los puestos de descenso no resulta fácil. Allí estamos, batallando por alcanzar una cima que, matemáticamente, nos resulta imposible conquistar. ¿Os he comentado también lo de las lesiones?

Ese Judas que cada temporada arrolla a su libre albedrío, también se sirvió de nosotras. Pero a pesar de cada colisión frontal con denominador común el aprendizaje, hemos hecho de la guerra, nuestra mejor melodía. Y como gladiador pidiendo clemencia a los pies de un anfiteatro, hemos luchado cada partido restante como si de una final de Champions se tratase. ¿Qué más se puede perder cuando está todo perdido?

Arriesgar ha sido el camino a seguir y el orgullo nos ha vestido de garra y coraje para seguir hacia adelante. Hemos sido invencibles más allá de un marcador. Y quizá sea esa la magia del balonmano, dicha obra de arte de valor incalculable: un sexteto puesto en escena que combina en atrezo con la portería, haciendo rimar sus versos desde el banquillo, a merced de su grada.

Desde aquí, desde estas letras que no suenan a Neruda ni a Cortázar, quisiera agradecerles. Porque más allá de un marcador y de una estadística, hemos sumado +2 en ganas, amistad y motivación.

P.D.: minuto sesenta y yo sigo creyendo en la remontada.


Júnior: Sílvia Magdalena Hernández: “Golpe franco“:

Tardes interminables de otoño. Comienza una temporada. Dejamos atrás los partidos (tanto pista como playa) que marcaron el eterno verano. Se respira un aire con matices marrones y agujetas por todo el cuerpo. Empieza lo serio. Pero siempre con la misma ilusión y sentimiento del primer día, de cualquier otoño, desde hace años.

Aquellos días en los que predomina el cansancio y en los que cada sesión de trabajo físico se alarga más que una exclusión de dos minutos en un inquietante empate a falta de pocos instantes.

Al volver a coger aire se te congela la nariz, y las manos pican cada vez que recibes un balón. Cada uno de ellos igual de frío que el anterior, pero son los mismos que calientan y mueven nuestros corazones que después de temporadas de sacrificio, no querremos
soltar jamás.

Entran las noches de llegar a casa a las 11 y darse una ducha para limpiar las heridas de guerra y los pegotes de resina. Sin comerlos ni beberlos -los dulces de navidad-, pasan esos campeonatos de España o entrenamientos extra que introducen un nuevo año en el
que las expectativas nos superan.

Propósitos: mejorar técnica, física, táctica y mentalmente. Crecer como jugadora y como persona. Aprender sin límites sobre nuestra rutina deportiva.

Llega la primavera a trompicones y se lleva todo eso por delante. Lo recuerdas y duele más que un balonazo en la cara. Hay que dar un último aliento y el más certero, correr el sprint definitivo y marcar el gol decisivo; se vislumbra la recta final. Es momento de mirar atrás y ver qué hemos dejado, qué hemos conseguido y qué nos ha faltado.

Se acerca el deseado verano en el que la playa y el balonmano hacen tan buena combinación que parece que no vayan a separarse nunca. Fuera preocupaciones, es hora de disfrutar y ver la cara más divertida de este deporte. En lo que dura un fly, el verano
termina.

Te estás preparando para iniciar una nueva temporada y de repente ocurre. Llega la inesperada y grave lesión.

Entonces se acaban las manchas de sudor, los moratones semanales, las interminables pero satisfactorias tardes de otoño, los entrenos con térmica y las largas pero acogedoras noches de invierno. Se posponen las finales y sectores y los motivadores días de primavera, los 360º y esas madrugadas en las que parece que nunca vaya a salir el radiante sol de verano…

Estaba todo planificado, y en un instante, un segundo, el lanzamiento 14.264 marca tus próximos meses. Empiezas a ver las estaciones de otro modo diferente. Eso que ocupaba el 90% de tu tiempo se desvanece. Intentas fintar todas las dificultades que se presentan. Da igual girar que atacar hacia tu punto fuerte, no vas a conseguir zafarte de ellas. Te van a perseguir en mixta durante un extenso periodo de tiempo. Pero si no te rindes, vas a aprender a jugar con ellas y usarlas como estrategia, como tu mejor arma.

Será el mayor partido que hayas disputado. El torneo más deseado para alcanzar metas. El campeonato más importante contra tus propias barreras para ganar algo que no valorábamos. Simplemente jugar, disfrutar, sentir, construir. Ser igual de feliz. Simplemente balonmano.


Premio especial: Agurtzane Castrillo Varona: “Me gusta el balonmano“:

1. Me gustan las charlas motivantes antes de cada partido.
2. Me gusta analizar el juego de las contrarias y saber que ellas harán lo mismo.
3. Me gusta ver a los más pequeños dar sus primeros pasos junto a compañeros que llegarán a ser grande amigos.
4. Me gustan los lunes, martes, jueves y viernes de entrenamientos al 200%.
5. Me gusta ir a un pabellón y ver una grada lleva vibrando con su equipo.
6. Me gusta poner la tele y poder disfrutar de mis grandes ídolos.
7. Me gusta abrir mi armario y encontrar varios cajones llenos camisetas de diferentes clubes.
8. Me gusta la lista de música motivante que tenemos para los calentamientos.
9. Me gusta el reencuentro al empezar una temporada y la ilusión por cumplir nuevos objetivos.
10. Me gusta que se junten jugadores de todo el mundo en un torneo y poder compartir la cultura por una misma pasión.
11. Me gusta estrenar el bote de pega.
12. Me gusta el juego psicológico con el portero al lanzar un penalti.
13. Me gusta el compromiso de mis compañeras, público, árbitros, entrenadores, etc, para que sea posible jugar un partido cada fin de semana.
14. Me gusta gritar en las victorias y aprender de las derrotas.
15. Me gusta dejarme la vida en cada balón dividido.
16. Me gustan las tapas al salir los viernes.
17. Me gustan las pelis, las siestas, las charlas y los bailes en el bus.
18. Me gusta la pista y me gusta la arena.
19. Me gusta que aquí no hay clubes hay familias.
20. Me gusta marcar la diferencia y no rendirme jamás.
21. Me gustan los valores que rodean a este deporte y verlos representados en cada jugador.
22. Me gusta rememorar los mejores momentos dentro y fuera de la pista; y por qué no, también los más tristes.
23. Me gusta el número 23, es el de la jugadora que más admiro.
24. Me gusta que mi pareja comparta esta pasión.
25. Me gusta que me digan “le dedicas demasiado tiempo”.
26. Me gusta que haya madres/entrenadoras/ jugadoras.
27. Me gustan las defensas abiertas y salir al contraataque.
28. Me gusta ver jugar a la selección femenina de Noruega.
29. Me gusta que a los niños les queden grandes las equipaciones para que se las puedan poner de mayores.
30. Me gustan los amistosos que no se notan que lo son.
31. Me gusta el apoyo que se recibe de todas las personas que forman parte del balonmano cuando alguien se lesiona.
32. Me gusta gritar en el centro tras una victoria importante.
33. Me gusta que el 3 fuese mi primer dorsal.


Muchas felicidades a todos los participantes y a los ganadores, disfruten de este 23 de Abril día del libro. Esperamos poder volver a organizar un certamen el año que viene con la colaboración de todos ustedes. ¡Muchas gracias y que viva el Valonmano!



 

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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