Esta es la historia de Adrián Torrado, que con 12 años descubría en el Pabellón municipal “Hernán Cortés” el balonmano. Todo vino gracias a Javier Del Pozo que le metió en vena la pasión por este deporte con el que creció y se desarrolló como jugador en el Unión de Balonmano Pacense equipo de Badajoz en el que sigue en la actualidad.

En toda narración aparecen malos momentos, para nuestro protagonista llegó en mayo de 2018 cuando tras ir al médico por un bulto inusual, le detectaron un cáncer. La noticia cayó a plomo entre sus seres queridos “afectó quizás un poco más a mi madre, mi abuela y mi hermana”, tras perder a su padre de pequeño la referencia paternal de la hermana había sido Adrián y al detectarle el linfoma lo pasó realmente mal.


Foto: Unión Bm. Pacense ‏


La primera fase, aceptarlo

Al jugador pacense le costó asimilarlo al principio, el desconocimiento de la enfermedad le provocó incertidumbre y se puso en mano de los médicos que le informan sobre el tratamiento que debería seguir: “seguramente la cura sea efectiva, pero hay que tratarla cuanto antes”, en ese momento Adrián Torrado todavía “en shock” se preguntaba: “¿En que va a afectar eso en mi vida?” con la incertidumbre de quién ignora a lo que se enfrenta.

Le pregunto si en algún momento piensa en dejar el balonmano la respuesta es clara: “No, de hecho, me tienen que operar y les digo de atrasar la operación para ir al sector de España en León”. La rapidez con la que se detecta el linfoma le permite posponer la operación y disputar minutos en la fase del campeonato de España, donde quedan en cuarta posición.

Su equipo fue el apoyo incondicional

El apoyo de su equipo resulta fundamental, consiguen distraer a Adrián ofreciéndole distintos planes, llevándolo a torneos: “la mayor parte del tiempo ha sido en balonmano playa” que le hacían que solo pensase en deporte: “ha sido una gran suerte ya que cada fin de semana tenías un motivo por el que no estar pensando en lo que tenía”.



Llegó el momento de la quimioterapia

Tocaba afrontar la quimioterapia: “es un tratamiento que te va desgastando poco a poco”. Al principio lo notó menos físicamente pero a lo largo que iba pasando ese proceso le iba pasando factura: “había días que te costaba más y en mitad del entrenamiento tenía que parar”. Pero el jugador del Unión de Balonmano Pacense no dejaba de entrenar, formando parte del equipo y compatibilizándolo con la quimioterapia: “tenía quimioterapia el jueves y el sábado estaba jugando partido”, dosificando su esfuerzo para practicar su deporte favorito.

Superada la enfermedad Adrián Torrado ha madurado: “valoras mucho más a las personas que realmente están contigo día a día”. Aludiendo a que, “cuando eres adolescente no te fijas realmente en las personas que están a tu lado”, esos malos momentos han cambiado el carácter de nuestro protagonista, pero no han conseguido cambiar su amor por el balonmano que lo sigue practicando en el club donde empezó todo.


Foto: Unión Bm. Pacense ‏



 

Albert Andrés
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