Inclusport, en busca de sus 300

ESPECIALES, EXTRA  /   /  Por Rebeca Pasalodos  /  178 views


Una gran pista polideportiva, el sonido del bote del balón, las voces de los niños y la imagen habitual de algunos padres sentados en la grada. Es la escena que muestra el inicio de la temporada deportiva, sin bien en este caso, tiene un carácter muy especial. Inclusport en una asociación nacida en Valladolid en verano de 2017 de la mano del exjugador Óscar Perales y del jugador del BM Nava, Yeray Lamariano. Tiene como finalidad usar el deporte, concretamente el balonmano, para ayudar a que personas en riesgo de exclusión social se sientan más integradas en la sociedad.

Es miércoles y sobre el parquet, dividido en tres áreas, trabajan tres grupos de niños con TEA, Trastornos del Espectro Autista, o con otros tipos de diversidad funcional. Óscar está sentado con uno de los chavales en un lateral de la cancha. «Le ha dado un balón en una pierna y se ha asustado un poco», explica el internacional absoluto. Cariñosamente le anima a que se vuelva a integrar en el grupo. «Tenemos varios niños con trastorno grave, otros con menos, pero cada uno de ellos es un mundo», relata Perales. Entre tanto, el chico ya está en la pista preparado para iniciar el nuevo ejercicio.



La dificultad del trabajo con estas personas es máxima y «no existe una metodología específica», aduce el presidente de Inclusport, «la estamos desarrollando nosotros poco a poco». Muestra de ello es que «al principio costaba casi media hora hacer una fila», recuerda, a la vez que mira como ahora sus chicos botan el balón haciendo correctamente el ciclo de pasos y lanzando con estilo a portería.

Mientras el primer turno de “Inclusport azul”, como se denomina este grupo, apura su entrenamiento, uno de los mayores, que entrenan justo después, llega temprano ansioso de empezar: «Tienes que esperar un poquito, quedan 15 minutillos todavía, ¿vale?», le tranquiliza Óscar.

Inclusión sin fronteras y sin barreras

A pesar de tener poco más de un año de edad, Inclusport quiso hacer valer su nombre para ayudar a otras personas con dificultades. Así, se puso en marcha “Inclusport sin fronteras”, un grupo de 20 personas inmigrantes que han encontrado en el balonmano una pasión común. Además, en febrero de este año, se puso en marcha “Inclusport adaptado”, el equipo de balonmano en silla de ruedas. Algo casi inédito en España, puesto que «solo en Madrid se está intentando sacar adelante un equipo de balonmano adaptado», sin embargo es muy habitual en países latinoamericanos.



Un entrenamiento semanal para cada grupo al que se une alguna excursión puntual, alguna que otra visita destacada de deportistas de élite y, por supuesto, la asistencia a partidos del Atlético Valladolid o del Aula Cultural, entre otras acciones que completan un año lleno de diversión y deporte para estos colectivos, para quienes es importante «tener sentimiento de pertenencia a un grupo», remarca Perales.

Muchos gastos, poca ayuda

Inclusport está ahora inmerso en su campaña de captación de socios para poder financiar la gran cantidad de gastos que tienen que cubrir para dar servicio a estas 100 personas: material, seguros, ropa, pabellón, etc. No cuentan con ayuda de ninguna institución por lo que necesitan al menos 300 socios para sufragar los gastos mínimos. El carnet cuesta solo 20 euros y es posible hacerse socio a través de su web. También se pueden hacer donativos o patrocinios.

En suma, muchos pocos para que no cese el sonido del balón botando, las voces de los chavales, la imagen de los padres sentados en la grada.



 

Rebeca Pasalodos
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