Hanna Mouncey es la jugadora australiana de balonmano que hará historia en 2019 si disputa el mundial femenino de Japón. Mouncey ya ha debutado en competición oficial en el campeonato de Ásia, también disputado en Japón, con una histórica quinta plaza que clasifica a su selección automaticamente para el Mundial. El combinado australiano tuvo en sus filas a la máxima goleadora, Sally Potocki con 57 goles y a la mejor portera, Manon Vernay que firmó 76 paradas que le valieron para registrar un 34.4% de efectividad. Mouncey anotó 23 goles.

Hannah Mouncey en un partido con la selección de australia de balonmao femenino ante la selección de India en el pasado campeonato de Ásia de Japón.
Hannah Mouncey en un partido con la selección de australia de balonmao femenino ante la selección de India en el pasado campeonato de Ásia de Japón. Fuente: Twitter @HannahMouncey

No obstante Hanna Mouncey ya había jugado una competición oficial de la IHF. Fue en 2013, durante el mundial disputado en España. Participó en 22 encuentros en total con la selección de Australia masculina, por aquel entonces bajo el nombre de Callum Mouncey. La misma Hannah contó en una entrevista para la web Playersvoice cómo de importante ha sido el balonmano en su vida:


«Había seguido jugando e ignorando mis problemas de género durante demasiado tiempo […] No me di cuenta de lo mucho que necesitaba este deporte hasta que ya no estaba en él. Y es por eso que volver a jugar a nivel internacional era algo tan importante, porque recuperé la estabilidad que necesitaba. Es la última pieza del rompecabezas para que las cosas volvieran a la normalidad»

El activismo de Hannah le ha servido para ganar el premio
2018 Victorian LGBT Sportsperson of the Year. La balonmanista ha aprovechado el escaparate mediático para denunciar las desigualdades a las que el colectivo LGTB se tiene que enfrentar en los reglamentos deportivos, así como la precariedad del balonmano en su país. Sin ir más lejos, cada jugadora tuvo que asumir el coste de su participación como selección en el campeonato de Ásia, ascendiendo la cifra casi hasta 4.000 dólares.

La polémica

H. Mouncey actúa como pivote sacando provecho de sus 100 quilos de peso y 1’88 metros de altura. El debate sobre las deportistas transexuales siempre ha girado entorno a una supuesta ventaja física. Dicha ventaja se daría en los casos en los que el paso es de un cuerpo etiquetado como hombre al nacer y cuya persona es mujer. En estos casos el argumento siempre ha sido la testosterona que forma parte de los tratamientos hormonales de personas transexuales, ya que dicha hormona daría ventaja competititva. Es por eso que el COI estableció de cara a los Juegos de Río una serie de condiciones para las deportistas transexuales, que incluía una revisión constante de las deportistas que debían estar siempre por debajo de 10 nanomoles de testosterona por litro de sangre.

Dos conflictos claros surgen ante esta norma. El primero es que la física médica de Oregon Joanna Harper ya demostró que dicho proceso no genera ninguna ventaja física. Aún hay menos debate en sobre condiciones antropométricas pues, fijando el ejemplo de Hannah Mouncey, ya existen en el panorama actual jugadores con aptitudes físicas iguales o superiores a las suyas a quienes no se las cuestiona como Crina-Elena Pintea, Mette Tranborg o la ex-guerrera Eli Chávez.

El segundo conflicto reside en el límite de 10 nanomoles de testosterona por litro de sangre, ya que solo las deportistas transexuales deben ceñirse a dicha condición. Mientras tanto, muchas mujeres de forma natural pueden generar cantidades de testosterona superiores (fenómeno hormonal conocido como Hiperandrogenismo) y tampoco son cuestionadas.

Por lo tanto la normativa está trasladando de forma directa algo que es una discriminación social sin base científica, en vez de explorar nuevas posibilidades en diferentes corrientes de pensamiento. Judit Butler ya dice que el cuerpo no depende directamente de la anatomía, la fisiología y los cromosomas, sino que tiene historia y es siempre una construcción social; y es necesario replantear las normativas y visiones existentes en el deporte, que hoy en día sí empieza a plantearse en algunos casos como mixto, aunque eso solo refuerze el sistema binario de géneros, tal y como apunta Martín Scarnatto en su trabajo «Cuerpo, deporte y ciudadanía: ¿outsiders en offside?«.

Más allá de controversias, el hecho es que la lucha de aquellos colectivos hasta ahora marginados irrumpe por fin con repercusión en nuestro deporte en particular y en el deporte en general. Casos como el de la grancanaria Omaira Perdomo, quién siendo transexual ya consiguió también debutar en categoria oficial como mujer, sientan precedentes para un futuro más justo.

Twitter @HannahMouncey
Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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