Todavía resuenan los ecos del recientemente finalizado Campeonato del Mundo de Balonmano y nadie discute la autoridad con la que Dinamarca se ha proclamado campeona del Mundial. Y, además, tampoco debe sorprender. Era algo esperado, al menos científicamente hablando.

Escrito por Óscar Gutiérrez para Valonmano Con V

Son numerosísimas las publicaciones científicas que han demostrado el efecto positivo de ser el organizador de un campeonato, el denominado efecto “home advantage”. Si, además se une la calidad del equipo era lógico esperar un resultado muy aproximado. Es cierto que en esta ocasión había dos organizadores, pero creo que puede haber consenso en que Alemania, el segundo organizador, alcanzó lo que podría ser el tope de su rendimiento esperado por la calidad de su conjunto.

En este artículo pretendo realizar un análisis de los datos estadísticos de Dinamarca y buscaremos una explicación a un salto cualitativo importante desde su último Campeonato del Mundo, el celebrado en 2017, donde finalizó décimo.

Foto AFP

Y la primera conclusión que se puede sacar es que los actuales campeones han aumentado de manera clara su eficiencia. En la edición de 2017 tuvieron una media de 53,3 posesiones por partido y, en esta ocasión, han pasado a 49,8 ataques por encuentro.

Puro rendimiento

Han perdido casi cuatro ataques en cada confrontación. Esto podría suponer un menor número de ocasiones para marcar en la portería contraria, sin embargo, su media de goles ha pasado de 30,3 a 31,6 tantos, apoyado por un incremento de tres puntos en su eficacia global (65%/68%). Es decir, con menos ataques han conseguido mayor rendimiento.

A pesar del potencial evidente de lanzamiento a distancia de los jugadores de primera línea danesa, no ha sido ese uno de los aspectos que más peso han tenido en su rendimiento final, ya que sus valores desde la distancia de 9 metros son muy similares en ambos campeonatos (8 goles en 2017 y 8,2 en 2019). Sin embargo, sí que ha podido tener un efecto intimidatorio que les ha abierto nuevas vías.

Control del desgaste físico

La necesidad defensiva de los equipos rivales de profundizar más para neutralizar su poderío de lanzamiento ha generado mayores espacios en la proximidad del área de portería, lo que ha permitido mayores anotaciones en penetración (0,8/4,5) y en lanzamientos desde 7 metros (1,3/2,6).

El menor ritmo de juego que ha adoptado el equipo danés en este campeonato, unido a una mayor distribución de los minutos jugados, ha contribuido a controlar el cansancio físico y, por tanto, mejorar sus decisiones y su eficacia.

Fig. 1. Distribución minutos de juego Campeonatos del Mundo de 2017 y 2019.

En el gráfico anterior, las franjas de mayor grosor indica los jugadores que mayor porcentaje del tiempo de juego total han estado sobre el terreno de juego. Como se puede observar, en la columna de la derecha, la del Campeonato de 2019, las franjas que están más cerca de la base son menos anchas, lo que indica que los jugadores que más tiempo han estado jugando han soportado menos porcentaje del tiempo total que en la edición anterior.

Minutos para (casi) todos

Por el contrario, las franjas superiores, la de los jugadores con menos minutos disputados, son más anchas, es decir, han contribuido más tiempo al porcentaje total. En conclusión, el tiempo de juego ha estado más repartido ente todos los miembros de la selección danesa, lo que, sin lugar a dudas ha ayudado a llegar mejor físicamente a la disputa de la final.

Foto: Facebook IHF

En cuanto al rendimiento de la portería no parece apreciarse ningún dato relevante que hay podido influir en la variación del rendimiento, ya que los niveles de eficacia han sido prácticamente los mismos (36%/36,1%), a pesar de haber acumulado más partidos en este torneo.

Cuando a un jugador se le denomina “jugador franquicia” se supone que es por su influencia en el rendimiento final de todo el equipo. En esta ocasión, Mikel Hansen, lo ha demostrado, consiguiendo unos números que le han valido la nominación como MVP del Campeonato.

El mejor Mikkel Hansen

Y no es para menos. Habiendo tenido una participación similar en el tiempo de juego de su equipo (55,8%/61,5%) su aportación ofensiva ha sido espectacular, pasando de 26 goles en el 2017 (con una media de 4,3 goles) a 72 en la actual edición (media de 7,2 goles). Los goles de este extraordinario jugador supusieron en el Campeonato de 2017 el 14,2% de los goles totales de su equipo, contribución que sube en esta edición hasta el 22,7%.

Casi un cuarto de los goles daneses salen directamente de sus manos. Datos que remarcan su actuación individual, pero que se ven reforzados por lo que hace crecer a sus compañeros, mejorando su media de asistencias (3,1/3,7).

Fig. 2. Rendimiento de Mikel Hansen Campeonatos del Mundo de 2017 y 2019.

Escrito por Óscar Gutiérrez para Valonmano Con V

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