Sin lugar a dudas, la situación más comentada en el balonmano actual es el juego sin portero, derivado de las posibilidades que ofrece la modificación reglamentaria introducida en este ciclo olímpico. Podrá gustar más o gustar menos, pero la posibilidad de usarla mientras no se modifique el reglamento (si se hace finalmente) está ahí para todos.

Escrito por Óscar Gutiérrez para Valonmano Con V

Sin embargo, a pesar del tiempo que lleva ya su implantación, no se ha visto una evolución en las posibles variantes de uso. Quizás el hecho de que la mayoría de entrenadores no estén de acuerdo con esta normativa, ha influido inconscientemente en los esfuerzos que han dedicado para desarrollar nuevas posibilidades, aunque paradójicamente, casi todos la utilizan.

A continuación, voy a analizar algunas variantes del juego sin portero en las situaciones de igualdad numérica, es decir, cuando no existe sanción reglamentaria y se introduce el séptimo jugador con la intención de generar una superioridad ofensiva, dejando a un lado las situaciones de inferioridad numérica.

La primera consecuencia que se constata en la aplicación del juego 7×6 es la pérdida de fluidez en la circulación del balón y, sobre todo, en la circulación de jugadores. Al tener ya creada la superioridad parece que los atacantes esperan sacar beneficio con pocos pases y sus trayectorias suelen ser muy directas. Quizás están cumpliendo las premisas adecuadas del juego en superioridad numérica ofensiva, pero cuando hay disponibles espacios más amplios. La combinación de estos dos hechos hace que, en numerosas ocasiones, la defensa puede contrarrestar el desequilibrio defensivo en base a una mayor actividad.

Otra consecuencia obvia son los problemas que tiene la defensa para ganar profundidad y dificultar el lanzamiento a distancia. La situación de dos pivotes en las zonas próximas al área fija a sus defensores, pero paradójicamente, a veces el ataque hace los mismos movimientos que buscan un lanzamiento a distancia en el juego 6×6, y que la defensa puede contrarrestar con la salida del defensor, y en estas situaciones, cuando el defensor no puede salir por la cercanía de los pivotes, no se aprovecha esa
ocasión de lanzamiento.

Pongo un ejemplo. Un movimiento muy de moda es sacar al pivote por detrás del central acompañado de una permuta del central y lateral. Ante eso, el defensor central se anticipa para neutralizar la posibilidad de que el lateral venga en carrera y pueda lanzar. En el juego de 7×6, también con una permuta del central con el lateral, y teniendo al defensor fijado por la situación de los pivotes, el lateral que viene no aprovecha la pérdida de profundidad defensiva para lanzar a distancia.

Una segunda cuestión para analizar esta variante es la situación de los dos pivotes. Una pauta muy habitual es que ambos pivotes comiencen el ataque en el sitio que van a ocupar durante el desarrollo del ataque, sin modificar ese sitio durante el ataque. Esto puede generar cierto beneficio a los defensores ya que tienen “controlados” dónde están los pivotes y pueden anticipar sus respuestas. Las posibilidades que se dan son la ocupación de la totalidad de los posibles espacios, creando más o menos espacios según el grado de apertura de esas situaciones.

Cuando los dos pivotes se sitúan en los intervalos defensivos exteriores crean más espacios por las zonas centrales y dudas en los penúltimos defensores para decidir entre la salida al primera línea o el marcaje al pivote, que suelen ser las respuestas ofensivas habituales en este caso, o bien la continuidad en la circulación para lanzamiento del central o progresiones sucesivas.

Otra segunda posibilidad es colocar un pivote en el intervalo exterior (generalmente por el lado de inicio del ataque) y el segundo pivote entre el lateral y central defensivo del lado contrario o entre los dos defensores centrales. En este caso, la actuación ofensiva suele buscar respuesta en el juego con el segundo pivote o en los espacios más alejados de la zona de inicio, bien por aprovechamiento del lateral, bien por las progresiones sucesivas o bien por un pase largo al extremo más alejado por la tendencia de la defensa a bascular para cerrar espacios.

Una opción diferente es situar a los dos pivotes cerrados, es decir, entre el defensor lateral y central de cada lado. En este caso se produce un hundimiento defensivo que facilita el lanzamiento de los primeras líneas o la posibilidad de finalización por zonas exteriores.

Incluso a veces podemos ver propuestas que parecen ir contra los principios de aprovechamiento óptimo del espacio en anchura y profundidad, como es el caso de situar tres pivotes sin extremo.

Una vez analizadas las distintas situaciones iniciales de los pivotes y las opciones que generan, vamos a ver cómo suele desarrollarse el ataque. Ya hemos comentado que la evolución de estas situaciones no ha originado soluciones creativas y suelen buscarse opciones muy directas o, como mucho, pases largos a los jugadores situados en zonas exteriores. Afortunadamente, siempre hay notas de color que buscan sorprender a los defensores con nuevas propuestas. Y surgen, proporcionalmente en mayor medida que en el juego convencional, las opciones de juego aéreo, los ”flys”.

Creo que una línea de evolución de estas situaciones de juego 7×6 debe pasar por la mayor movilidad de los jugadores que intervienen, al igual que se hace en las situaciones de juego de 6×6, pero en la actualidad no es muy frecuente ver ataques con 7 jugadores con cambios de puesto entre ellos. Sin lugar a dudas, esto generaría mayor incertidumbre en el reparto de responsabilidades defensivas que beneficiaría las opciones atacantes. Veamos algún ejemplo en los que se producen diversos cruces entre los jugadores de primera línea.

Otra opción sería la de no dar información previa de la situación en la que van a intervenir los pivotes, bien por situarse en un lugar distinto de inicio y cambiar o por modificar su sitio una vez que comienza el ataque.

Esperemos que si esta regla permanece en el tiempo las posibles respuestas ofensivas vayan evolucionando hacia una mayor movilidad de los jugadores y del balón, que es una de las riquezas de nuestro deporte.

Agradecimientos: quiero agradecer la cesión de algunos de los vídeos que aparecen en este trabajo a Jorge Dueñas y a Manuel Laguna, así como a Longomatch el uso de su programa de análisis.

Óscar Gutiérrez
Sobre el Autor

Artículos Relacionados

El torneo de Semana Santa de la Lloret CUP se prepara para vivir una celebración muy especial....

¡Se acerca el 23 de Abril, Día Internacional del Libro, y en Valonmano con V queremos repetir el...

Universidades de Vigo y de Granada se han proclamado campeonas de España universitarias en el...

Deja una Respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.