Ser un hombre de un solo club durante más de 30 años no está al alcance de todos. Albert Falguera, quién se retiraba este fin de semana, es el nombre de nuestro próximo protagonista, el jugador catalán ha militado las últimas 20 temporadas en primera nacional defendiendo la zamarra blanca del CH Sant Esteve Sesrovires.

Nos tenemos que remontar hasta el 1988 para descubrir los inicios de Falguera dentro del balonmano. Un joven con 7 años y con un físico algo delgado daba sus primeros pasos dentro de los 40 × 20 del territorio catalán.

Jordi Vilas – Vilas.cat

Albert, fue creciendo y mejorando. Hasta el punto que, en su etapa de cadete, fue tentado por el todopoderoso Futbol Club Barcelona y la Selección Catalana. Tras la negativa de Albert al marcharse del club, fue creciendo las categorías inferiores del club de su pueblo natal hasta llegar al equipo júnior con el que se proclamaría campeón de España en la temporada 2001-2002 ante el todopoderoso Valladolid de Rubén Garabaya (esa misma temporada se ganó también la Lliga Catalana y la Copa Catalana de la categoría).

Todos los que conocemos Albert sabemos de su devoción por el balonmano. Ha entrenado a una infinidad de jugadores y jugadoras, generación tras generación los niños y niñas del pueblo iban pasando por sus equipos y se iban nutriendo tanto de su conocimiento sobre el deporte como de sus valores: el respeto, el juego en equipo y el compromiso.

Jordi Vilas – Vilas.cat

Un referente, un one club man

Hablar de Albert Falguera es hablar de un “one club man” en toda regla. Una auténtica institución, ya no solo del CH Sant Esteve Sesrovires, sino de todo el balonmano catalán. Y es que desde hace varias temporadas, luciendo sus particulares rastas, ha visitado infinidad de pabellones ya sea como jugador o como entrenador. Hasta disputó el año pasado la fase de ascenso que el conjunto del Baix Llobregat jugó en las tierras gallegas delante del Atlético Novás.

Además, Albert Falguera es trabajador de la prisión de Can Brians, también en Sant Esteve Sesrovires. Él mismo organizaba partidos entre los presos, a los cuales les había enseñado a jugar a balonmano, y varios jugadores y jugadoras de su club en fechas navideñas. Asimismo fue uno de los impulsores del torneo entre presos que de llevaba a cabo durante la Sanes Cup entre Can Brians, Quatre Camins y una selección de voluntarios y árbitros.

Cualquier persona que conozca a Albert tendrá buenas palabras para describirlo. Su altruista labor le precede. Somos muchos los que aprendimos con él y le disfrutamos en las canchas. Ahora, tras colgar las botas, le llega quizás su partido más importante: el formar su propia familia. Gràcies per tot, Albert.

Los que mejor le conoce, hablan de él…

«Albert es el alma y el emblema del club. No únicamente porque haya entrenado a practicamente a todos los jugadores formados en el Sanes, sino por la actitud que tiene en la pista que con un sola acción hace que todo el pabellón se ponga de pie. Además, también te hace sentir que eres uno más del equipo. Es un ejemplo claro de los valores del deporte, defendiendo por delante de todo el respeto y la superación de un mismo…espero que el siguiente paso sea que al pabellón lleve su nombre jejeje»

Pau Puget, portero del CHSES
Xavi Vegas
Sobre el Autor

Periodista. Con ganas de contar historias. Todo aquello que no trasciende no deja de ser interesante, tan solo se le tiene que dar el punto de vista adecuado.

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