El verano deja muchos buenos recuerdos. Más allá de torneos amistosos y la temporada de balonmano playa, están los torneos internacionales. Cada generación es un mundo y los resultados de hispanos y guerreras tal vez no hayan estado a la altura de lo esperado este verano.

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Torneos dónde equipos como Francia, Dinamarca o Noruega tienen siempre muy claro a qué se juega y de qué modo, con nombres propios como Villeminot que ya saben lo que es disputar minutos ante los mejores equipos del mundo en la EHF Champions League masculina. Son los que «van a estar arriba». Pero un solo error puede truncar una magnífica preparación de muchos meses, de la misma manera que una buena racha puede hacer soñar a cualquier equipo. Las sorpresas están a la orden del día, como hicieren los jugadores de la selección juvenil masculina de Egipto.

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No obstante, de entre toda esta dinámica se observa un nuevo invitado en los puestos de cabeza. El balonmano portugués se está ganando un sitio de referencia a nivel internacional, cosechando en el global de las categorías base de este verano mejores resultados que sus vecinos españoles de la península. Mundiales en categoría júnior y juvenil les dejaron unos cuartos puestos en ambos que siempre tienen ese sabor amargo, pues un cuarto puesto significa terminar el torneo con dos derrotas consecutivas. Pero solo a una victoria de las medallas. Solo a dos victorias, tal vez a solo dos pequeños detalles, de la máxima gloria.

Dichos cuartos puestos tienen bastante miga para analizar. Para empezar con nombres propios, resalta por encima de todo el de Diogo Silva.

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Diogo Silva ante Croacia. Foto: IHF

Lateral zurdo con potencia en su tren inferior, buena lectura de juego y un martillo por brazo. Pero mucho más que un perfil con buenas presuposiciones. El joven jugador de la selección portuguesa júnior terminó el mundial siendo el máximo anotador del torneo con 76 goles, o lo que viene a ser una vertiginosa media de 8,44 goles por partido. Hasta 40 goles de más allá de los 9 metros. ¿Un tirapiedras que ha tenido buena estrella en un campeonato en particular? Discutan ese argumento con la condición de máximo asistente del campeonato con 33 asistencias (casi 4 por partido) que atesora la joven perla portuguesa.

Máximo goleador y máximo asistente, Diogo Silva probablemente se haya quedado a una medalla del MVP del torneo, por lo que le tocó «conformarse» con la presencia en el siete ideal como mejor lateral derecho. Por si no fuera poco, la primera línea lusa le acompaña a las mil maravillas, pues la selección portuguesa cerró el torneo con un 54,2% de acierto des de los 9 metros, siendo así el equipo más efectivo en la larga distancia.

Con tal potencia de lanzamiento, las defensas se vieron obligadas a abrirse mucho, lo que le permitió brillar sobremanera al pivote Luis Frade, también en el siete ideal. La pareja defensiva en el centro de la defensa de Diogo Silva se mostró absolutamente intratable en el uno contra uno, además de una excelente capacidad para la captura de balones a una mano, convirtiéndose en una solución constante para los ataques lusos. Prueba de ello es que el primer clasificado en asistencias es Silva, pero seguido del también primera línea portugués Gonçalo Vieira.

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Luis Frade ante Croacia. Foto: IHF

Pero los galardones individuales no terminan ahí. Cambio de categoría pero mantenemos posición. El mundial juvenil dejó otra perla zurda. Martim Costa fue el mejor lateral derecho en otro campeonato que se queda a dos partidos, a dos cortos listados de detalles, de ser histórico para el balonmano portugués. Hasta 40 goles y una media de casi dos 7 metros provocados por partido le sitúan a Costa en la lista de los más traviesos en el uno contra uno del balonmano portugués.

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Martim Costa. Foto: IHF

A los buenos resultados en categoría base se debe sumar las recientes participaciones del Sporting CP de Carlos Ruesga en la EHF Champions League. También las buenas actuaciones del FC Porto Sofarma en la EHF Cup que le han valido para estar esta temporada en la máxima competición europea, así como la clasificación del SL Benfica para la EHF Cup.

Buenos resultados nacionales, clubes que se van haciendo hueco en el panorama internacional y una liga que cada vez es capaz de atraer nombres más mediáticos. El balonmano portugués masculino está de moda. Dada la tendencia actual, no seria raro que, en lineas generales, pronto Portugal igualara e incluso superara a España como referente del balonmano en la península. Aunque para ello a Portugal le queda pendiente la inversión en femenino.

El balonmano portugués femenino cosechó resultados más discretos en los europeos juvenil y júnior de este verano (decimoterceras y decimocuartas respectivamente) y a nivel de clubes su presencia es totalmente inexistente en las principales competiciones internacionales.

Jimmy Martín
Sobre el Autor

Aficionado al deporte, a la escritura, a la lectura, y al humor. Vivo el balonmano como aficionado, periodista, entrenador y portero. Me defino como resiliente y heurístico.

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